Apple crumble ácido vegano, mi postre de manzana favorito

crumble de manzana

Una receta que no puede faltar si te gusta el dulce y las manzanas: el apple crumble ácido vegano. Esta típica receta inglesa, con las manzanas como protagonistas, es muy rápida y sencilla de hacer y nos da muchísimo juego en otoño e invierno. Suele servirse con una crema o con helado, pero también se puede comer solo.

El reto de este apple crumble es tener un sabor que recuerde al tradicional. Aunque por margarina entendemos la emulsión de agua y grasas vegetales, muchas margarinas tienen ingredientes de origen animal. Ahora ya encontramos más opciones en el súper solo con ingredientes vegetales.

Receta de apple crumble ácido

Sobre el azúcar, os diré que prácticamente no he usado. La receta suele llevar unos 100 g de azúcar que yo he obviado como si no fuese conmigo y he cambiado por 40 g de lúcuma. Puedes ponerle azúcar blanco en vez de cualquier de las otras opciones (panela, caña integral, coco) porque metabólicamente son casi lo mismo.

Sobre la harina, comentaros que nunca he usado ninguna que no sea de trigo. Creo que la mejor opción es cambiarla por harina de avena. Desconozco con qué harina puede quedar bien para hacerla sin gluten.

Ingredientes para 4 raciones

Para la masa

  • 200 g de harina integral de espelta
  • 150 g de margarina vegetal
  • 40 g de lúcuma en polvo o azúcar (el que tengas)
  • 2 pellizcos de sal
  • 1 cucharadita de café de levadura química
  • opcional: 1 cucharada de copos de avena si os apetece

Para el relleno

  • 4 manzanas medianas royal gala
  • el zumo de 1 limón
  • 2 cucharadas soperas rasas de azúcar

Una vez limpias, os debe de quedar algo más de medio kilo de manzanas troceadas.

Indicaciones

  1. Precalentamos el horno a 200ºC.
  2. Como las manzanas se oxidan muy fácilmente, empezamos por la masa del crumble.
  3. Cortamos la margarina y dejamos que se atempere un poco.
  4. En un bol grande, ponemos todos los ingredientes secos de la masay mezclamos bien. los dos pellizcos de sal son necesarios y ahora es el momento.
  5. Añadimos la margarina al resto de ingredientes de la masa y mezclamos con las manos. Nos ha de quedar una masa parecida a la de hacer galletas. De hecho, si le pones canela y jengibre te salen unas galletas navideñas muy ricas.
  6. Reservamos la masa en un lugar fresquito.
  7. Lavamos, pelamos y descorazonamos las manzanas. Es importante lavarmas y usar un cuchillo limpio.
  8. Cortamos las manzanas a gajos finos, de entre 1 y 2 centímetros. A mi me gusta cortar estos gajos por la mitad.
  9. Colocamos estos gajos en un bol, añadimos el zumo de limón y el azúcar. Removemos.
  10. En una bandeja de horno mediana (si es redonda de uno 20cm) ponemos la manzana.
  11. Extendemos nuestra masa cubriendo toda la manzana.
  12. Colocamos la bandeja en la mitad del horno y horneamos a 180ºC hasta que esté dorado, entre 30 y 45 minutos.
  13. Es importante que la masa quede bien hecha pero no dura, se tiene que podemos desmigajar fácilmente.

Lo puedes servir tal cual, pero también puedes ponerle una crema vegetal avinillada o, mi opción favorita, helado de vainilla.

Apple crumble ácido
Le pusimos helado vegano de vainilla.

Tortilla vegana de calabacín y champiñones

Tortilla vegana de calabacín y champiñones

Nada como aprender a hacer esta tortilla vegana de calabacín y champiñones con cebolla. La podrás tunear al gusto y con ingredientes de temporada, echándole creatividad y todo aquello que sobre de tu nevera.

Y es que se trata de una receta de reparovechamiento, ideal para todos aquellos vegetales que sobran después de hacer otras recetas. Que no se te seque en la nevera esa cebolla que has partido para sofrito o ese calabacín que vas a poner en las hamburguesas.

Decidí poner en práctica esta receta después de hacer pizza la noche anterior. Me encanta poner diferentes verduras y hortalizas en la pizza, pero no me suele caber un calabacín o una cebolla entera, ni mucho menos un pimiento, otro posible y fantástico ingrediente para esta tortilla.

Si ya tienes casi todos los ingredientes cortados y salteados o pochados, dedícales unos minutejos más a esta tortilla de calabacín y champiñones. Te va a alegrar el desayuno, solucionar una cena o rellenarte el táper del día siguiente.

¿Dónde está la proteína? En el garbanzo, pero no habrá mucha. Le puedes añadir medio scoop de proteína en polvo.

Receta de Tortilla vegana de calabacín y champiñones

Ingredientes para 1 ración

  • 100 g de champiñones
  • 1/2 calabacín grande
  • 1/2 cebolla
  • 4 cucharadas colmadas de harina de garbanzo
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita rada de pimienta
  • 1 cucharadita rasa de orégano
  • agua
  • sal o sal kala namak

Indicaciones

Vamos a hacer como que no tenemos esas verduras ya en la nevera pochadas, a la sartén, al wok o cocidas y empezamos de 0 por si alguien la quiere probar.

  1. Pelamos la cebolla, la cortamos en aros finos o en cuadraditos.
  2. En un sartén, con una cucharada de aceite y el fuego bajo, la pochamos. Muy útil la tapa para aquí para que se haga antes y no pierda el líquido.
  3. Mientas, lavamos el calabacín y los champiñones con agua, que no quede nada de tierra. Lo que no peléis, lo frotáis con un cepillo de verduras.
  4. Echadle un ojo a la cebolla. Cuando esté, se reserva en un recipiente.
  5. Fileteamos el calabacín y los champiñones. También podéis cortados a cubos o dados.
  6. En la misma sartén, ponemos otra cucharada de aceite y añadimos el calabacín y los champis. Con el fuego medio o bajo y la tapa, sin perderlos de vista. Reservamos cuando ya están pochados o doraditos, al gusto. Lo importante es que no queden crudos o pasados. Reservamos junto a la cebolla.
  7. Aquí empieza la tortilla de sobras. En un bol grande donde vaya a caber todo, ponemos el harina de garbanzo tamizada, un pellizco de sal, la pimientas y el oréganos. Mezclamos.
  8. Ahora añadimos el agua para hacer la masa líquida que nos hará de huevo. Empezamos por añadir el líquido que hayan podido soltar las verduras. Ten en cuenta que a veces el cabalacín suelta a posteriori una gran cantidad de agua. Mejor usarla ahora.
  9. Añade entre 6 y 8 cucharadas de agua. Ves de dos en dos, hasta que te quede un líquido ligerito, pero no tanto como el huevo.
  10. Añade la verdura sin líquido (si no lo has puesto ya, deséchalo) y mezcla bien.
  11. Es una tortilla de harina, así que tiene que cuajar. Mi recomendación es que empieces a fuego bajo-medio uno de los lados, con tapa, que le des la vuelta y sigas con el fuego bajo. Cuando ya tenga consistencia, sube el fuego y que te quede doradita.
  12. No hace falta freíla ni cocerla en aceite, con un par de cucharadas más de aceite de oliva o con una cucharada de margarina tendría este aspecto.
Tortilla vegana de calabacín y champiñones
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Patatas en salsa verde con tofu

patatas en salsa verde con tofu

¿Te apetecen unas patatas en salsa verde? Estas además llevan ración de proteínas gracias al tofu, así que es una se trata de una gran combinación. Y una forma excelente de comer el tofu de otra forma si te pasa como a mi, que no eres nada fan del sabor y la textura de este procesado (saludable) a base de soja.

La elaboración de esta receta es sencilla y la gracia se la da la salsa verde. También es verdad que podéis añadir unos guisantes y unas zanahorias al vapor, y un poco de seitán o soja texturizada (previo paso por la sartén, no así a lo loco), y os queda un platazo de aúpa.

Sin embargo, para a provechar que la salsa ya nos proporciona gusto para meter a mi queridísimo tofu. La salsa verde es, evidentemente, una variación, y le vamos a poner algo de hoja verde para que mejore. Y de aceite de girasol nada, aceite de oliva.

El truco de la receta: el alga wakame para darle sabor a mas. Mejor en copos para estos casos. Igualmente, siempre poca cantidad por su contenido en yodo, de los más bajos que hay en algas pero aún elevado.

No es la primera ni tampoco será la última receta con patata que os vais a encontrar.

Receta de Patatas en salsa verde con tofu

Ingredientes

  • 400 g de patata cocida 
  • 300 g de tofu
  • 250 ml de caldo de verduras suave
  • 1 cucharada rasa de copos de alga wakame
  • 1/2 manojo de perejil fresco
  • 200 g de espinacas de espinacas 
  • 3 dientes de ajo
  • 1 cucharada de harina de garbanzo
  • 40 ml de aceite de oliva virgen
  • 2 cucharadas de aceite oliva
  • medio vaso de vino blanco
  • sal

Indicaciones

  1. Las patatas las tendremos ya hechas, cocidas o al vapor con la piel, y esperando en la nevera.
  2. Lavamos bien las espinacas y el perejil y lo picamos todo muy fino y pequeño.
  3. Pelados los ajos y los laminamos.
  4. En una sartén mediana, ponemos a calentar los 40 ml de aceite.
  5. Echamos a la sartén los ajos laminados y esperamos a que se doren.
  6. Una vez dorados, añadimos la harina de garbanzo tamizada. Removemos.
  7. Añadimos el caldo de verdura y los copo de wakame. Si el alga no es en copos, tendremo que hidratarla antes y picarla fina ¡Poquita cantidad, que luego crece! 
  8. Removemos bien para integrar la harina con el caldo, y cuando ya lo tengamos, echamos el perejil y las espinacas picados
  9. Lo dejamos todo a fuego baja que reduzca pero que quede caldo. Habitualmente aquí iría también medio vasito de vino blanco, que os dejo como opcional. Ya tenéis la salsa, que podéis dejar hecha para cuando sea menester.
  10. En ese ratito, podemos filetear el tofu y dorarlo en otra sartén con las dos cucharadas de aceite de oliva. El tofu está más rico si lo habéis fileteado antes y puesto a marinar en tamari y cebollino.
  11. Una vez esté dorando el tofu, a mi me gustar partir las patatas a cuartos y dorarla un poquito. Aquí podéis parar la reducción de la salsa no sea que se os seque.
  12. Ponemos el tofu y las patatas en la sartén con la salsa y cocinamos a fuego bajo durante 5 minutos. Si es necesario, se puede añadir un poco de caldo.
  13. Otra opción es emplatar el tofu y las patatas y añadir la salsa verde por encima.

¿Te animas a probarla? Esta receta era un contenido exclusivo de la newsletter pero se ha venido al blog por petición de mi amiga y fotógrafa Carolina Álvarez.

Salpicón con falso pollo desmigado

Ensalada con proteína desmigada estilo falso pollo desmigado

Una opción fácil, rápida y sencilla de comer sano es esta salpicón con proteína desmigada, que podemos hacer estilo falso pollo desmigado.

No se trata de un salpicón tradicional, pero he querido añadir el brócoli, por ejemplo, para hacerla más completa. La patata cocida es opcional y la podemos incluir si nos resulta interesante.

No confundir la proteína de guisante texturizado con la proteína en polvo para batidos proteicos. El guisante texturizado es similar a la de soja o a la de girasol, aunque su uso es ligeramente diferentes.

Puedes usar soja texturizada, pero no quedará desmigada y parte de las indicaciones no aplicarían.

Receta de salpicón de proteína desmigada

He creído conveniente separar los ingredientes entre la parte «vegetal» y la parte de la proteína texturizada para desmigar.

Ingredientes de la ensalada de hortalizas para dos personas

  • 200 g de judías verdes cocidas
  • 200 g de patata cocida (opcional)
  • 1 tomate
  • 1 pimientos rojo
  • 200 g de brócoli
  • 50 g de cebolla encurtida
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen
  • Sal

Ingredientes para la proteína desmigada estilo falso pollo desmigado

  • 60 g de guisante texturizado
  • caldo vegetal
  • 1 cucharada sopera rasa especias de pollo asado en polvo: ajo, comino, romero, orégano, hinojo, cilantro, pimentón dulce, pimienta y cúrcuma
  • 2 cucharadas de aceite de oliva

Las especias para pollo se venden ya molidas y son muy útiles para condimentar proteínas vegetales. Las podríamos llamar especias para asado, pero es que si no nombramos al pollo sería difícil encontrarlas.

Indicaciones

  1. Empezamos por la proteína de guisante texturizado que vamos a hacer estilo pollo asado: hidratamos con un poco de caldo vegetal. No hace falta inundar la proteína, la de guisante con un poco de líquido ya queda blanda.
  2. La escurrimos y la ponemos en un bol.
  3. Añadimos el aceite y las especias y mezclamos bien.
  4. Ponemos la proteína en una sartén, que ya tiene aceite.
  5. Lo hacemos a fuego media y nos quedará como una tortillita.
  6. Desmigamos la tortillita de proteína cuando esté atemperada y reservamos.
  7. En un bol grande, ponemos la patata cortada a dados, el pimiento crudo y el tomate cortado a cuadraditos, el brócoli en arbolitos y la cebolla encurtida.
  8. Añadimos la cucharada de aceite y mezclamos con cuidado. La cebolla nos aporta vinagre.
  9. Antes de servir, mezclamos con la proteína de guisante desmigada.
  10. Servimos a temperatura ambiente.

Ensaladilla rusa ligera vegana con proteína

Ensaladilla rusa ligera

¿Ensaladilla rusa ligera y vegana? Pero si ya pusiste una receta de ensaladilla rusa vegetal, ¿para qué pones otra?

Lo cierto es que a mi no me va muy bien lo de tomar veganesa, aunque esté muy rica. Es un exceso de grasa que no voy a gastar, así que lo evito.

Por otro lado, lo que sí que busco es que en los platos vegetales de mis comidas principales haya proteína de calidad. Los omnívoros le ponen atún a las ensaladillas, así que yo le pongo proteína texturizada se guisante fina. Como la soja texturizada, pero en guisante.

Aquí lo importante del asunto va a ser que la patata esté bien cocida. De hecho, lo ideal es que se deshaga sola, porque va a ser lo que nos amalgame las verduritas al vapor (o hervidas, si os es más fácil).

Como la ensaladilla la vamos a meter a la nevera, no hace falta que enfriemos la patata antes de mezclarlo todos para beneficiarnos del almidón resistente.

Receta de Ensaladilla rusa ligera

Ingredientes

  • 150 g de patata cocida
  • 30 g de guisante texturizado en seco
  • 80 g de guisantes
  • 5 aceitunas sin hueso de manzanilla o rellenas de pimiento
  • 2 pimientos del piquillo
  • 2 zanahorias medianas
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharada de tamari
  • Unas tiras de agua wakame
  • Zumo de limón
  • Sal

Indicaciones

  1. Cocinamos al vapor los guisantes para que estén cocidos pero enteros.
  2. Pelamos las zanahorias y las cocinas al vapor 5 minutos.
  3. Una vez estén atemperadas, las cortamos a cuadraditos.
  4. Cortamos en pequeño dos pimientos del piquillo o pimiento escalibado (el sabor es muy diferente, al gusto).
  5. Laminamos las aceitunas y las reservamos con los otros vegetales.
  6. En un bol, ponemos el guisante texturizado con un vaso de agua caliente, el tamari, y el alga. Reservamos.
  7. En un bol grande, ponemos la patata cocida. A mi me gusta hacerla con piel en el microondas porque se hace muy rápido, aunque tendremos que pelarla, sin quemarnos. La hacemos puré.
  8. Añadimos el aceite de oliva, sal y removemos bien.
  9. Añadimos también el pimiento, las zanahorias, las aceitunas y los guisantes (y si le vais a poner más cosas, pues aquí es), un chorro de zumo de limón y removemos.
  10. Retiramos el alga wakame del guisante texturizado y escurrimos bien de agua, presionando. A más seco, mejor.
  11. Incorporamos el guisante texturizado a nuestra ensaladilla.
  12. Podéis dejar unos trozos de patata a cuadraditos enteros si os apetece, para poder morder patata también.
  13. La ponemos en un táper y la enfriamos en la nevera.

¡Ya solo queda servir! Picos de pan, tiras de pimiento… o atacar directamente con el tenedor.

Ensalada de patata y brócoli: receta de verano

Ensalada de patata y brócoli

La ensalada de patata y brócoli es mi respuesta veraniega al plato de patata y brócoli cocidos que nunca pude comerme de pequeña. Pocas cosas están más malas, bajo mi punto de vista, que el brócoli cocido. Ese pobre brócoli blando, amarillento y sin casi nutrientes, que han pasado a mejor vida por culpa de tanto calor.

La patata y el brócoli al vapor son dos básicos de la cocina de previsión, eso que llamamos ahora batch cooking. El día de la compra perdemos algo más de tiempo y hacemos unas patatas y un par de brócolis al vapor. Lo podemos hacer con una vaporera para olla o con una vaporera de microondas, según nos convenga. En el micro, las patatas se suelen hacer en 10 minutos y el brócoli entre 3 y 5. El brócoli al vapor ha de estar al dente.

Os recomiendo NO cortar ni pelar la patata, solo lavarla bien. Al contrario, el brócoli mejor cortado en arbolitos, bien limpio también.

Una vez atemperados, colocamos todo en tápers y dejamos enfríar. Puedes aprovechar también para hacer patatas gajo de verano.

Todo listo para una fresquita y rápida ensalada de patata y brócoli.

Receta de ensalada de patata y brócoli

Ingredientes

  • 1 patata mediana al vapor
  • 1/2 brócoli pequeño al vapor
  • 1 tomate
  • Cebolla encurtida
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen
  • 1 cucharadita rasa de ajo en polvo
  • 1/2 cucharadita rasa de pimienta
  • 1 cucharada de semillas de cáñamo peladas.
  • Sal

Indicaciones

  1. Si no tienes la patata y el brócoli al vapor, te toca hacerlos ahora. Mejor por separados. La patata tarda tres veces más.
  2. Lava bien el tomate y córtado a dados.
  3. Pela la patata al vapor, hecha con la piel, y córtala también a dados.
  4. Escurrimos bien la cebolla encurtida que vamos a utilizar. Guardamos una do dos cucharadas del líquido para aliñar.
  5. En un bol, colocamos el brócoli, la patata y el tomate y mezclamos. Es posible que el tomate suelte mucho líquido: escurrimos con cuidado.
  6. Ahora añadimos el aceite, el ajo el polvo, la pimienta molida, la sal y el líquidos avinagrado de las cebollas. Removemos y probamos.
  7. Corregimos de sal y añadimos la cucharada de semillas de cáñamo y otras semillas que nos gusten.
ensalada de patata y brócoli con cebolla encurtida

Patatas gajo de verano

Las patatas gajo de verano son mis patatas de todo el año, pero las llamo así porque en esta época del año definitivamente no enciendo el horno más que 2 veces. Una de ellas, para hacer la coca de San Juan.

El horno, desde que vivo por mi cuenta, es algo que solo se pone si hace verdadera falta y se aprovecha bien. Así que en verano, con la necesidad de comida y recetas frescas, no es una opción encenderlo.

No encender el horno no implica renunciar a comer las típicas cosas que se harían al horno. Simplemente, hay que cambiar la técnica de cocción. Por supuesto, el resultado no es el mismo. Tampoco es lo que buscamos.

Receta de patatas gajo de verano

Sí, le llamo receta, pero no, no es realmente una receta. Esta es una forma de hacer las patatas, y otros vegetales, muy útil.

En el caso de las patatas, hay dos fases. Idealmente, si tenemos tiempo (o precisamente porque no tenemos) aprovecharemos para enfriar las patatas de la primera cocción al vapor y conseguir que se conviertan en un maravilloso prebiótico.

Sobre este tema, el almidón resistente, me extendí en una newsletter de hace semanas.

Ingredientes

  • Patatas
  • Aceite de oliva
  • Pimienta negra molida
  • Ajos en polvo
  • Sal

Podemos hacer una mezcla de pimientas molidas, pimentón de la vera dulce y romero. También le podemos añadir un poco de chili picante o de pimentón de la vera picante.

En la foto veis al versión más sencilla, solo con pimientas negra molida.

Indicaciones

  1. Escogemos patatas que sean del mismo tamaño.
  2. Lavamos muy bien las patatas y no las pelamos ni las cortamos.
  3. Las metemos en una vaporera (las hay para microondas pero también de las que se acoplan a las ollas) y las cocemos al vapor. En el microondas, las patatas medianas se hacen en 8 minutos, las grandes en 10.
  4. Esperamos a que estén atemperadas y las metemos en la nevera. De un día para otro, a poder ser, en un táper cerrado. Este paso os lo podéis saltar, pero a mi me parece muy útil hacer un kilo de patatas al vapor y dejarlas en la nevera para tener unas raciones los días siguientes.
  5. Cortamos las patatas a gajos conservando la piel.
  6. Ponemos una sartén a fuego medio con unas cucharadas de aceite de oliva.
  7. Las echamos a la sartén, teniendo en cuenta que solo las queremos dorar.
  8. Hacemos primero un lado del gajo, luego el otro lado y finalmente las ponemos sobre la piel.
  9. En este momento, salpimentamos y añadimos especias.
  10. A mi aquí me gusta esperar un poco a que se hayan pegado las especias, con el fuego apagado, y revuelvo un poco las patatas en la sartén.
  11. Servimos.
  12. Podemos corregir de las especias que queramos. Personalmente, es creo que le queda bien un poco de romero seco en hoja por encima.

Aquí la versión más sencillita de las mismas. Para mi, lo importante es tener las patatas listas en la nevera. Así la parte de plancha se hace mientras cocinamos otras cosas.

Plato con patatas gajo de verano
Patatas gajo de verano, perfectas como acompañamiento

Hamburguesa vegana de avena y lentejas

¿A quién no le apetece una hamburguesa vegana de avena y lentejas? Lo cierto es que me habéis preguntado mucho por las hamburguesas de lentejas.

Y es que las lentejas son muy, muy baratas. No nos vamos a engañar. Encima son muy nutritivas, una buena fuente de proteína. Aunque esta sea incompleta, con una alimentación variada no es para nada un problema.

En este caso, la harina que le hemos puesto no es de trigo, sino de avena. La harina de avena ya la puedes encontrar en muchos sitios, pero si no das con ellas, no te desesperes. Los copos de avena están por todas partes, y con un procesador de alimentos estilo Nutribullet (de los que puede moler SIN agua o líquido, importante), se hace en menos de un minuto.

No lo intentes con una batidora de vaso que necesite líquido, y menos aún con una de mano, porque les acortarás la vida en el mejor de los casos. En el peor, tendrás que llevarlas al punto verde porque se han roto.

Otra opción excelente para una buena hamburguesa vegana de avena y lentejas es usar salvado de avena, aunque le cambia bastante el sabor.

Como siempre en estos, casos, no se trata de una receta para hacer 2 raciones. Va a depender mucho del tamaño, pero a más mejor: el congelador en tu gran aliado.

Recuerda que, además, las bien masas frías funcionan mucho mejor para luego pasarlas por la sartén, así que si tienes tiempo, deja tu masa de hamburguesa vegana de avena y lentejas en el frigorífico unas horas.

Receta de hamburguesa vegana de avena y lentejas

Ingredientes

  • 500 gr de lentejas cocidas
  • 1 puerro
  • 100 g de harina de avena (copos de avena)
  • 2 cucharadas de lino molido (o lino entero para moler)
  • Pimienta negra molina
  • Aceite de oliva
  • Sal

Indicaciones

  1. Empezamos por lavar las lentejas y escurrirlas bien si son de bote.
  2. Mientras se escurren, hacemos el huevo vegano: ponemos 2 cucharadas de lino con 6 cucharadas de agua en una batidora y rompemos las semillas. Dejamos que espese en el vaso de la batidora o en un vaso de cristal.
  3. Hacemos la harina de avena con los copos, batiéndolos en el procesador de alimentos durante un minuto o menos.
  4. Limpiamos el puerro bien, lo cortamos lo más fino y pequeño posible, y lo pochamos en una sartén con aceite de oliva. Podemos usar la tapa o añadir un poco de agua si hace falta. No nos interesa frito.
  5. En un bol, ponemos las lentejas y las aplastamos con una cuchara. Añadimos dos cucharadas de aceite de oliva y el puerro.
  6. Añadimos sal y pimienta y mezclamos bien.
  7. Incorporamos la harina y trabajamos con las manos. Vamos añadiendo el huevo. Es posible que no lo necesitemos todo, depende de la cantidad de puerro.
  8. Ha de quedar una masa cohesionada, que enfriaremos en la nevera al menos dos horas.
  9. Después, le damos forma de hamburguesa con un molde o con las manos.
  10. Las hacemos en una sartén a fuergo lento o, aún mejor, las metemos al horno a 180ºC. Recuerda que hay que darles una vuelta al menos.

La podemos acompañar con multitud de salsas, como la veganesa casera, o una salsa picante. A mi me gusta sin pan, con verduras a la pancha o patatas gajo.

Hamburguesa vegana de avena y lentejas
Me encanta acompañarla de espárragos trigueros

Ensaladilla rusa vegana, mi versión del clásico veraniego

ensaladilla rusa vegana

La ensaladilla rusa vegana es una de esas cosas que hechas mucho de menos cuando llega el verano y te sientas en una terraza. Una de esas tapas comunes y muy apetecibles para hacer el vermut que desaparecen como posibilidad si llevas una alimentación 100% vegetal.

Lo cierto es que hacer una ensaladilla rusa vegana es extremadamente fácil. De tan fácil, que te olvidas que haga falta una receta.

Hay dos cuestiones que hacen que la ensaladilla rusa vegana no sea una opción para la gente no vegana.

La primera, que no lleva atún. A mi no se me hubiese ocurrido jamás, ya que par ami lo importante es la patata y los guisante. Sin embargo, el punch de sabor nos lo pueden dar unas aceitunas verdes o unas aceitunas con pimiento. O, para una versión premium que dicen ahora, unas alcaparras.

La segunda cuestión es la mayonesa. Si ya no le ponemos huevo, ¿qué hacemos con la mayonesa? Pues poner una veganesa o una tofunesa.

Receta de ensaladilla rusa vegana

Para esta receta de ensaladilla rusa vegana, os voy a mostrar un truco para usar poca mayonesa. También vamos a cocinar al vapor y a dejar las verduras al dente, para notar su sabor y textura. A mi es como me gusta, quizá porque en la cabeza tengo más bien la ensaladilla de mi abuela, con vinagreta.

Si no te gusta la mayonesa, te aconsejo cambiarla por una vinagreta con vinagre de manzana y cebolla muy fina macerada en limón. Es otra receta, pero se disfruta mucho también.

Ingredientes

  • 250 g de patata
  • 100 g de guisantes
  • 100 g zanahoria
  • 100 g de judías verdes
  • 10 aceitunas verdes sin hueso o rellenas de pimiento
  • 1 cuchadara de veganesa
  • sal

Para mi las aceitunas son opcionales, ya que al llevar veganesa con aceite de oliva, creo que ya hay suficiente grasas buenas en el plato. Pero las incluyo como ingredientes. Suelen estar muy saladas, así que cuidado con añadir más sal.

Ingredientes opcionales: cada persona/familia tiene una receta diferente, así que la ensaladilla rusa vegana dependerá de esa receta. Si eres de ponerle pimiento, no lo dudes y añádeselo.

Indicaciones

  1. Lavamos bien las patatas y las cocinamos al vapor con piel, durante 10 minutos. Se trata de que pierdan un poco la consistencia, así que mejor si son patatas pequeñas. Sino, igual tienes que dejarlas un par de minutos más.
  2. Dejamos que se enfríen las patatas y las pelamos. Reservamos.
  3. Preparamos el resto de verduras frescas. Limpiamos y pelamos las zanahorias y las judías verdes. Si los guisantes son frescos, igual tenemos también que sacarlos de las vainas.
  4. Cortamos las zanahorias en cuadraditos pequeños y las judías verdes en cuadrados.
  5. Preparamos un bol con agua muy fría. Le ponemos unos hielos para asegurarnos.
  6. Hacemos al vapor cada una las verduras. Los guisantes 3 minutos, las zanahorias y las judías verdes 5. Cocinar al vapor nos ayuda a conservar nutrientes.
  7. Vamos poniendo las verduras que hemos cocina, menos las patatas, en el bol con agua fría para cortar la cocción.
  8. ¿Qué hacemos mientras se van cocinando cosas al vapor? Cortamos las aceitunas verdes en rebanadas, que queden como un donut.
  9. Si no tenemos veganesa, la preparamos.
  10. Truco para aligerar la veganesa: en un repimiento, ponemos una cucharada de veganesa y añadimos una cucharada de patata, que ha de estar muy tierna. Mezclamos bien con un tenedor.
  11. Escurrimos las verduras bien y las ponemos en un recipiente junto a las aceitunas cortadas y la patata, que ha de estar un poco deshecha.
  12. Añadimos una pizca de sal y mezclamos bien.
  13. Finalmente, añadimos la veganesa con patata y mezclamos.
  14. Guardamos en la nevera en un táper y servimos fresco.
mi ensaladilla rusa vegana
Aquí mi ensaladilla rusa vegana sin aceitunas

Veganesa casera fácil

patatas con veganesa casera fácil

Prepara una veganesa casera fácil en muy pocos minutos, con ingredientes muy sencillos.

Si hay algo que debamos tener claro, es que se trata de una salsa de la que no se puede abusar, exactamente igual que en el caso de la mayonesa con ingredientes de origen animal.

La hemos utilizado para la ensaladilla rusa vegana, pero también es habitual que se utilice en bocadillos untada en el pan. Para mi, lo ideal es utilizar una cucharada por ración, y no colmada, contando las cucharadas sin colmar como si fuesen aceite.

veganesa casera fácil
Mi veganesa casera fácil

Receta de veganesa casera fácil

Normalmente, utilizo medidos en taza o cucharadas calibrados, de los que podemos comprar en tiendas de cocina o grandes superficies. Así, una taza siempre es una taza y mide lo mismo.

En este caso, depende de la cantidad que queramos hacer, así que os indico en «medidas» para que veáis la proporción. Os invito a empezar con una medida de una taza o un vaso.

Vamos a utilizar bebida de soja porque tiene un contenido en grasa interesante. Podemos usar cualquier otra, pero cuidado con los sabores.

A más neutra, mejor. A menos dulce, mejor aún.

Ingredientes

  • 1 medida de aceite de oliva suave de primera prensada, o de algún aceite de semilla neutro que sea de primera prensada.
  • 1 medida de bebida de soja sin azúcares añadidos
  • 2 cucharadas de vinagre de manzana o de zumo de limón (por cada taza, recalcula si has usado otra medida)
  • 1 pizca de sal

Indicaciones

  1. Pon todos los ingredientes en el vaso de la batidora.
  2. Bate con una velocidad medía sin mover la mano de la batidora, porque se podría cortar.
  3. Una vez la tengas ligada, puedes mover la mano para incoporar bien todos los ingredientes.
  4. Guárdala en un recipiente de cristal que hayas lavado y pasado por un baño maría anteriormente.
  5. En la nevera te aguantará varios días sin problemas.

Es una salsa a la que se le puede añadir ajo, y convertirla en ajonesa, o también especias o picante. Hazla tuya añadiéndole aquello que más te guste al vaso en el primer punto.

El color de la mayonesa dependerá del tipo de aceite y de lo que le añadas. Si usas aceite de oliva virgen extra tendrá un gusto muy fuerte y un color amarillento.

En la nevera, con el frío, seguramente perderá untuosidad. Sácala un poco antes si la vas a servir en un tarro o recipiente.