Caldo vegano de Navidad

Un caldo vegano de Navidad es imprescindible para muchas de las recetas de temporada. Lo podemos tener hecho y guardado en tápers, congelado o en la nevera, y de esta forma podremos disfrutarlo en cualquier momento. Y también quitarnos un poco de trabajo los días festivos, donde en algunas cosas se hace maratón culinario.

Receta de mi Caldo vegano de Navidad

Ingrediente para 3 litros

  • 2 ajos
  • 2 cebollas grandes
  • 1 puerro grande
  • 5 zanahorias
  • 1 nabo mediano o dos pequeños
  • 1 apio
  • 1 pimiento verde
  • 2 patatas
  • 1 puñado de arroz
  • 4 litros de agua
  • Tamari o salsa de soja opcional
  • Sal
  • Aceite de oliva

Intrucciones

  1. Lavamos y limpiamos bien las verduras. Las dejamos enteras, menos el puerro y el apio, que habrá que cortados a la mitad o a cuartos para que entren en la olla.
  2. Picamos la cebolla y los ajos. En la misma olla en la que haremos el caldo, ponemos un par de cucharadas soperas de aceite de oliva.
  3. Pochamos los ajos y la cebolla hasta que estén bien dorados.
  4. Añadimos todas las verduras y el agua que la olla admita (3 o 4 litros).
  5. En una olla a presión, lo dejaremos entre 45 minutos y una hora. SI no usamos olla a presión, que cueza a fuego lento un par de horas.
  6. Podemos aprovechar para meter un saquito de garbanzos. Muchos ollas tienen accesorios para disponer por separado verduras y legumbres, sino lo tenemos, podemos usar unos «saquitos» o «calcetines» que están pensado para ellos. En el caso de hacer garbanzos, el tiempo de cocción deberá ser tenido en cuenta para que no se deshagan. Podemos sacarlos y también sacar la patata y seguir cocinando y reduciendo líquido si hace falta.
  7. Finalmente retiraremos las verduras. Sale un puré estupendo con ellas, no las tiréis.
  8. Para darle consistencia al caldo, en este caso lo mejor es triturar las zanahorias, el puerro y la cebolla. El arroz se habrá deshecho por completo.
  9. Añadimos la sal y si nos apetece un chorrito de la salsa de soja para oscurecerlo.

No es un caldo fuerte porque, como es vegano, no le hemos puesto ni hueso, ni embutidos ni carne. Por supuesto le podemos añadir un chorizo vegano. Recordad que si lo tomamos con pasta de sopa, esa pasta la tenemos que contar como parte de la comida. Igual nos merece la pena menos pasta y más verduras y legumbres en nuestras sopas, ¿verdad?

He hecho una entrada a parte para este caldo vegano de Navidad porque en realidad es un caldo muy recurrente en mi casa y me lo habéis preguntado muchas veces, pero si os ha gustado no te pierdas el post Pilota vegana por Navidad.

Pilota vegana por Navidad: receta sin soja

¿Os imagináis volver a comer Pilota vegana por Navidad? Las comidas típicas de Navidad son una de esas cosas extrañas cuando eres vegana. Por una parte, especialmente los primeros años, nos sentimos escudriñadas, cuando no interrogadas, sobre nuestra comida. Puede llegar a ser muy incómodo. Por otro lado, dejamos de comer la mayoría de cosas habituales por estas fechas. En mi caso, se acabo el jamón y el marisco en casa de mis padres, y la «escudella i carn» d’olla en casa de mi tía.

Si bien es cierto que podemos comernos una sopa de galets, con un buen caldo vegetal y unos galets que no tengan huevo. Pero evidentemente, el cocido con carne no lo tomamos. Eso implica que nos saltamos también la «pilota». La pilota es una especie de albóndiga grande y alargada que se cuece con la verdura (col, patata, zanahoria) y  los garbanzos. Por supuesto, como todo cocido contundente, lleva también diferentes embutidos y carnes. Aunque algunos se podrían veganizar, he optado por la pilota por ser lo que normalmente todas echamos más de menos.

Hay diferentes formas de comer la escudella, En mi familia se sirve primero la sopa con galets, y luego en diferentes bandejas se sirven las verduras, los garbanzos, los cortes de carne y los embutidos. Otra forma es tomar el caldo con los galets y poner pilota, algunas verduras y, depende de cada una, garbanzos.

Vamos a obviar completamente la preparación tradicional de la pilota porque, en el fondo, esto es un trampantojo culinario y emocional. Eso sí, reservaros una mañana o una tarde para hacer esto porque estaremos un rato.

Empezaremos por hacer un caldo vegano o por comprar uno natural que no venga de polvos. Aquí tenéis un posible receta. Es importante porque será un ingrediente de la pilota y porque una sopa con un mal caldo es una mala sopa. Haceros un favor y haced de 3 litros en adelante, si no es para la familia y amigos, el congelador será vuestro aliado.

Si te apetece compartir en redes sociales, recuerda usar el hashtag #midietavegana para que vea lo bien que te ha quedado.

Receta para mi pilota vegana por Navidad

Ingredientes para 5-6 personas

  • 75 gramos de proteína de guisante de tamaño pequeño o fino pesada en seco
  • 1 cucharada sopera rasa de pimienta negra molida
  • 1 cucharada sopera rasa de de comino
  • 1 cucharada sopera rasa de tomillo
  • 1 cucharada sopera rasa de ajo en polvo
  • 1 cucharada sopera rasa de almidón de patata, de boniato o de maíz (lo que llamáis maizena)
  • 3 cucharadas soperas colmadas de pan rallado
  • 120 ml agua o caldo vegano de Navidad
  • 2  cucharadas soperas colmadas de lino en semilla o molido
  • Sal al gusto

Instrucciones

  1. Hidratamos en agua o caldo hirviendo la proteína de guisante durante una hora. Habitualmente, el doble de líquido que de proteína texturizada.
  2. Colamos la proteína cuando ya esté bien blanda e intentamos retirar totalmente el líquido sobrante.
  3.  Mientras esperamos a que se hidrate la proteína, podemos hacer el falso huevo de lino. Molemos las semillas de lino y añadimos agua o caldo (3 veces la cantidad de lino que tengamos). Lo podemos batir todo junto en un procesador de alimentos estilo batidora. Esta mezcla nos hará las veces de huevo.
  4. A la proteína texturizada y el huevo falso le añadimos las especias, el almidón (o la maizena) y la sal y mezclamos bien.
  5. Añadimos la mezcla del lino y removemos bien.
  6. Aquí es importante que tengamos un poco de ojo y pensemos en que vamos a hacer una albóndiga. Así que iremos echando el pan rallado y removiendo, hasta que nos quede más o menos con una textura manejable, sin líquido pero sin ser seca. Las cantidades dependen mucho de las marcas que usamos y siempre debemos ajustar a conveniencia.
  7. El tamaño de la pilota no deberá ser muy grande porque no la vamos a cocer. Recomiendo hacer una por persona, como un albóndiga doble o triple.
  8. En una sartén caliente, a fuego bajo, añadimos una o dos cucharadas de aceite de oliva virgen y las pilotas. Les iremos dando vueltas para que se hagan por todas partes y se sellen bien, con cuidado de que no se quemen ni queden con aspecto de fritas, conservando en lo posible un aspecto suave y doradito.
  9. Si utilizamos una sartén alta, utilizaremos tapa para que queden bien cocidas por dentro pero sin dejar de darles la vuelta y vigilarlas.

Por supuesto, las especias que he usado son las que me gustan a mi y en unas proporciones suaves, podéis quitar o añadir lo que queráis.

Y ahora viene cuando lo montamos todo.

Sopa de galets y pilota vegana por Navidad

Ingredientes

  • Caldo
  • Pilota
  • Galets

No os pongo proporciones porque esto ya depende de cada uno, pero lo suyo sería no pasarnos de galets (no más de 100 gramos por cabeza) ni de pilota y hacer una comida festiva que no acabe en indigestión.

Instrucciones

  1. Ponemos 3 partes de caldo y una de agua.
  2. Seguimos las indicaciones del paquete de galets, que suele recomendar unos 15 minutos de cocción.
  3. Añadimos la pilota con al caldo cuando ya esté el fuego apagado.
  4. La pilota se puede deshacer, os aconsejo hacer la prueba antes o simplemente partirla y servirla en el plato.
  5. Servimos el caldo con los galets y una pilota por persona.

Las ideas de presentación son muchas y lo ideal es hacer lo que es tradicional en nuestra familia. Podemos cocer col, patata y garbanzos (junto o por separado) con el caldo que hemos hecho o con parte de él, añadiendo agua, para después escurrirlo y presentarlo en una bandeja. El caldo resultando lo podemos reutilizar. También podemos rellenar los galets con la pilota vegana por Navidad.

¿Os animáis a probarlo?

Muffins de brócoli veganos

Prepara estos sencillos muffins de brócoli en un momento. Ideales para desayunar o merendar, pero también para picar algo.

Preparación: 15 mins

Horneado: 20 mins

Total: 35 minutos

Ingredientes

Para 6 muffins grandes o 12 pequeñitos:

  • 125 g de ramilletes de brócoli
  • 200 g de harina de trigo integral
  • medio sobre de levadura química
  • 2 cucharaditas de bicarbonato
  • 1 cebolla mediana
  • 200 ml de bebida de almendras sin azúcar Almond Breeze
  • 30 ml de aceite de oliva virgen extra
  • aceite de oliva ligero
  • uno o dos dientes de ajo
  • sal
  • orégano

Muffins de brócoli

Intrucciones

Precalentamos el horno a 180ºC mientras preparamos la masa.

Retiramos el tronco del brócoli, lo lavamos bien y lo reservamos par hacer una crema de verduras en otro momento. Cortamos lo ramilletes y los hacemos al vapor durante 7 minutos en una vaporera. Una vez estén hechos, los cortamos casi como si los hubiésemos rallado y reservamos.

Retiramos la capa dura de la cebolla y la cortamos en dado muy pequeños, lo más pequeños posibles. Retiramos la piel del diente de ajo y lo cortamos muy pequeño. Salteamos la cebolla y el ajo en una sartén con aceite de oliva ligero hasta que esté dorado. Resérvalo.

En un bol, mezcla  todos los ingredientes secos: harina, levaduda, sal (al gusto), orégano y bicarbonato.

En otro bol, mezcla los ingredientes líquidos y húmedos, incluyendo la bebida de almendras sin azúcar Almond Breeze, el brócoli al vapor y cortado, la cebolla y el ajo rehogados. Pásalo todo por la batidora.

Vertemos la parte líquidos en el bol de secos y mezclamos bien con las barillas para que no quede grumos.

Acuérdate de engrasar el los moldes si no son antiadherentes de silicona. También puedes usar moldes de papel de horno, en ese caso tampoco tienes que engrasar el molde.

Reparte la masa entre los moldes (depende del tipo de molde, te saldrán más o menos). ¡Llena solo dos tercios del molde porque a masa crece!

Hornea durante 20 minutos. Como cada horno es diferente, puede que tarde más. Puedes comprobar si están hechos con un palillo de madera. Ya puedes disfrutar de tus muffins de brócoli.

Como cualquier muffin o bizcocho, mejor si los dejas enfriar en una rejilla.

¡Atrévete a mojarlos en cualquier salsa de tu elección!

Boniato asado con olla lenta, al caliu!

Un boniato asado con olla lenta es un regalo de la tierra para desayunar o comer a cualquier hora. Con la crockpot, la olla lenta eléctrica que os presentaba hace un par de semanas, tendréis boniatos listos de forma sencilla y sin preocupaciones. Además, no tendréis que encender el horno, que consume un montón si solo vais a hacer esta receta. ¡Ahorrar energía también es importante!

Mi crockpot no es muy grande, es la ovalada de 35l, así que no puedo hace gran cantidad, pero suficientes como para comer dos personas en dos comidas.

En Catalunya le llamamos patatas «al caliu» a la típica y sencilla receta de patata envuelta en papel de aluminio y metida al horno. Normalmente, se ponen abajo de todo, mientras hacemos otra receta, y así aprovechamos el calor.

Los boniatos también se pueden hacer al caliu y son excelentes ahora en invierno, calentitos. Aquí va la receta, que también se puede extrapolar al caso de las patatas.

Boniato asado con olla lenta

Tiempo preparación: 5 minutos// Tiempo Crockpot: 3h-5h // Temperatura: High

Ingredientes:

  • boniatos
  • aceite de oliva virgen
  • sal y pimienta al gusto

Indicaciones:

Lavamos bien la piel de los boniatos. Cortamos las puntas si están muy estropeadas.

Cortamos cuadrados de papel de aluminio según la cantidad de boniatos y su tamaño.

Pintamos con aceite de oliva cada unos de los boniatos.

Los pinchamos con un tenemos un par de veces y los envolvemos en el papel de aluminio. Ha de quedar lo mejor cerrado posible que podamos.

Colocamos los boniatos en la crockpot con la opción de temperatura High. El tiempo dependerá, en parte del tamaño, de los boniatos. La receta también funciona en Low. La diferencia entre High y Low no es la temperatura final, sino lo rápido que se calienta la olla hasta alcanzarla, y yo en este caso he preferido High porque calentar tubérculos de gran tamaño nos puede llevar un rato… largo.

Con una crockpot ovalada de 3,5l yo pongo entre 4 y 5 boniatos.

Para servir, abrimos el papel de aluminio, cortamos el boniato por la mitad y podemos aceite de oliva, sal y pimienta al gusto, por este orden.

¡Yo ya he disfrutado de ellos! Aquí os enseño el plato que preparé ara acompañar una hamburguesa vegeta. ¿Os animáis a provar?

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Alcachofas al horno con olla lenta

Las alcachofas al horno son una delicia de temporada. Tengo la enorme suerte de estar viviendo muy cerca del Parc Agrari del Baix Llobregat y de El Prat de Llobregat. Allí se cultivan unas alcachofas absolutamente espectaculares.

Las alcachofas son un auténtico manjar que solo está disponibles durante los meses de otoño, aunque con el cambio climático ya no podemos asegurar las fechas.

Siempre que veo unas buenas alcachofas, algo que suele ocurrir en los mercados de productores, las compro para hacer al horno. Pero, desde que tengo la crockpot, el horno ha quedado relegado a un segundo plano. Con la crockpot gasto menos energía, la temperatura es mucho más baja y no me tengo que preocupar de vigilar nada. Ella trabaja y yo duermo, trabajo o simplemente veo una serie en Netflix.

Es una receta tan sencilla que casi me da vergüenza escribirla, pero como estoy con mis primeros pasos con la crockpot. Creo que es una buena idea empezar por lo más sencillo para cogerle el truco a nuestra crockpot, ya que algunas cosas pueden variar según el tamaño y la marca.

Alcachofas al horno con zanahorias

Tiempo total: 4h  // Tiempo Crockpot: 3h30min // Temperatura: High

Ingredientes:

  • alcachofas
  • zanahorias
  • aceite de oliva
  • pimienta y sal, al gusto

Indicaciones:

Lavamos bien las zanahorias, a poder ser con un cepillo de verduras, las pelamos solo si no tenemos cepillo o no las vemos limpias de verdad. Las podemos dejar entera o partirlas. Las colocamos en el fondo de la crockpot.

Lavamos bien las alcachofas, retiramos en tallo. Si es grueso, lo podemos pelar y utilizarlo: se coloca también en el fondo como las zanahorias. Arrancamos las hojas más duras y las cortamos a cuartos. Con una puntilla o un cuchillo pequeño, retiramos los pelos (a mi me gusta hacerlo así).

En un bol, ponemos los cuartos de alcachofa con un aceite de oliva, sal y pimienta y menzclamos bien para que se impregne. Los metemos todo en la crockpot, con temperatura High, durante tres horas y media. Como resultado tendremos unas alcachofas muy tiernas y llenas de sabor.

Así de ricas estaban las alcachofas al horno y las zanahorias: en un buddha bowl con un poco de pimiento rojo fresco y quinoa.

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Cocina lenta vegana con Crockpot

Cocina lenta vegana, eso es lo que conseguimos con una Crockpot, slow cooker o olla lenta. Lo cierto es que me costó mucho decidirme a comprarla, aunque tenía dos amigas enamoradas de este electrodoméstico.

Porqué una olla lenta

Vivo en menos de 50 metros cuadrados y tengo una cocina espectacular. Espectacularmente pequeña. Al mismo tiempo tengo un montón de electrodoméstico. Así que si tengo que añadir uno a lista y buscarle un sitio en el despacho (os prometo una foto de la camarera del despacho un día de estos) ha de valer mucho la pena.

Muchas de vosotras sabéis que no siempre me encuentro bien, por culpa del síndrome del intestino irritable. Ahora mismo estoy en uno de esos momentos en los que estamos revisando el diagnóstico. Eso hace que me ponga a investigar siempre un poquito más en cómo hacer que mi situación mejore a través de la alimentación.

Además de eliminar casi por completo los fritos, otra de las recomendaciones que estoy siguiendo es eliminar la cocciones a altas temperaturas en general, como la plancha. Es cierto, la plancha me ha ayudado mucho a eliminar fritos, pero ahora me toca dar un paso más.

Así que aprovechando el blackfriday, me propuse adentrarme en el mundo de la cocina lenta vegana con una slowcooker de confianza. El blog de referencia para saber cual comprar y que al que me dirigió Mónica Escudero, de El Comidista, una auténtica experta, es Crockpotting.es. La elegida fue una Crockpot manual de 3,5 l que estaba de oferta.

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Las ventajas de la cocina lenta vegana

La temperatura baja es sin duda una de las grandes ventajas de cocina en olla lenta. La temperatura baja es la que hace que la carne sea muy tierna, pero sin duda es un dato que como vegana no me importaba una mierda.

Así que vamos a las cosas importantes para mi, que sigo una alimentación 100% vegetal.

  • Los sabores se concentran de forma extraordinaria. De verdad.
  • La baja temperatura preserva los nutrientes mejor que otras cocciones.
  • Si le añadimos un temporizador, nos podemos olvidar de ella mientras cocina.
  • Es fácil de usar y de limpiar.
  • Gasta poco.

Estos son las dos primeras recetas sin receta que hice para probar que tal iba antes de explicaros nada. Empecé con unas lentejas estofadas con verduras y seitán. Me encantó el resultado.

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Y aquí una estupenda sopa de vegetales, con acelgas, kale, zanahorias y cebollas que se hizo sola mientas dormía.

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Soja texturizada, la carne picada vegetal

No es que use la soja texturizada cada día, ni mucho menos, me gusta espaciar el consumo de soja en el tiempo, para no abusar de ella. Pero siempre tengo en casa, en su correspondiente bote hermético, para esos días en los que parece que la despensa y la nevera están vacías.

¿Qué es?

Se trata de un producto procesado de la soja que se vende en tiendas especializadas y que puede hacernos la vida mucho fácil.

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Soja texturizada gruesa

La podemos encontrar en diferentes presentaciones: filetitos, trozos grandes o pequeños, tiras cortezas… Pero las más habituales son la soja texturizada gruesa (con forma de bolitas) de diferentes tamaños y la soja texturizada fina. La podemos encontrar en en tiendas especializadas, en herbolarios y también en tiendas online, como Veggieroom.

¿Para qué la utilizamos?

Queda claro que es un producto de la soja. La soja es una legumbre, y en la mayoría de sus presentaciones, como en este caso, una de sus cualidades más apreciadas es el aporte de proteína.

Una de las mejores cosas de la soja texturizada es que absorbe los sabores con mucha facilidad cuando la rehidratamos. Por lo tanto, muy versátil y puede favorecernos si queremos veganizar nuestros platos favoritos.

La presentación va a marcar que haremos con el producto sin duda. Si bien hay gente que se la come sin hidratar, aprovechando el efecto crujiente, la soja texturizada fina es ideal para boloñesas o para hacer hamburguesas, la gruesa para aquellos platos donde necesitemos «carne picada». Lo cierto es que yo también la añado a las cremas.

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¿Cómo la utilizamos?

Todas mis recetas de soja texturizada empiezan igual: calentamos agua o caldo vegetal suficiente para hidratar la soja texturizada. El grosor y el tipo de soja marcaran el tiempo que esta necesite para estar tierna. Si utilizamos un caldo gustoso, absorberá ese sabor y nos quedará mucho más rica.

En mi caso, me gusta hidratarla y pasarla después por la plancha, para marcarla. Antes de eso, la escurro bien y en un bol, añado un par de cucharadas de aceite y especias al gusto y lo mezclo todo bien con las manos. Hay muchos preparados de especias que podéis utilizas, como las típicas «especias de pollo», que son las que de verdad le dan ese sabor a la carne animal, o ponerle un toque diferente con garam masala.

Algunos tipos necesitan cocerse unos minutos porque están muy duros. Otros, como la fina, no necesitan la rehidratación si la metemos en una salsa calentita

Receta de fasa boloñesa de soja texturizada

Ingredientes:

  • 200 gramos de soja texturizada fina o gruesa de grano pequeño, deshitada
  • 40 g de pasta de tomate doble concentrado
  • 2 zanahorias grandes
  • 1 cebolla grande
  • 1/4 de apio (unos 150 grs)
  • sal
  • pimienta
  • 1 pizca de tomillo molido
  • 2 cucharas de aceite de oliva (unos 30 gr)
  • agua caliente
  • caldo de verdura (opcional)

Preparación:

Empezamos hidratando la soja texturizada en agua caliente o en caldo en caldo. Si se trata de la gruesa, recomiendo escurrirla, impregnarla de especias y marcarla en la sartén con un poco de aceite. Si se trata de la fina, no hace falta seguir este paso y se pone directamente en el momento indicado más adelante.

Mientras la soja se rehidrata, seguimos preparando otros ingredientes. Es el momento de picar en dados muy pequeños los vegetales frescos. A más fino, mejor. Rehogamos los daditos de verduras con el aceite, unos 15 minutos, a fuego bajo.

Añadimos la soja y mezclamos bien. Si se trata de la gruesa ya estará marcada y la fina no lo necesita. Añadimos también la pasta de tomate doble concentrado.

Cubrimos con agua caliente o templada. Tiene que haber un dedo de líquido a partir de la mezcla, que iremos evaporando. Añadimos la sal y la pimienta y si nos apetece, especias. La versión más clásica lleva clavo, pero yo me inclino por el tomillo y el orégano.

Bajáis el fuego al mínimo, tapáis la olla y dejamos que se cocine. Para llegar a tener la textura adecuada, es posible que estemos una hora o dos. Si subís el fuego estará antes, pero tendréis que ir dándole vueltas a tope para que no se queme y no quedará tan rica.

pasta-con-bolonesa-de-soja-texturizada

Si te apetece compartir en redes sociales, recuerda usar el hashtag #midietavegana para que vea lo bien que te ha quedado.

Recomendaciones

El tomate solo se da unos pocos meses del años, así que la pasta de tomate concentrado es una opción muy digna, a la par que cómoda. Además, podéis encontrarla de tomate ecológico y envase reciblaje.

La cantidad de agua y soja varia según el gusto de cada uno, el tipo de soja y la marca, así que las medidas son orientativas.

Esta receta es ideal para hacer un domingo tarde, dejar enfriar y reposar la salsa, guardar una parte en la nevera para el día siguiete y hacer unos túpers para congelar.

Verduritas con salsa de queso y tofu

Comerse un plato de verdura cocida es mucho mejor si lo acompañamos de un poco de proteína y de una salsa de queso hecha por nosotras mismas.

Ingredientes:

  • 100 gr de tofu firme
  • verduras cocidas (o medio bote de «Tus primeros» de Gvtarra)
  • un puñado de semillas de calabaza
  • 1 cucharada de aceite de oliva

Para la salsa de falso queso:

  • 1 vaso de agua (250ml)
  • 2 cucharadas rasas de levadura nutricional (también vale de cerveza)
  • 2 cucharadas rasas de fécula de patata o de boniato
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen
  • 1 pizca de sal

Preparación

Cortamos el tofu a dados y lo hacemos a la plancha con una cucharada de aceite de oliva. Añadimos las verduras, escurridas si son de «Tus primeros» de Gvtarra, para calentarlas. Tienen una tapa de fácil apertura, pero fácil de verdad, y es una forma rápida y rica de comer verdura. Auténtica fast food saludable.

Añadimos dos o tres cucharadas de la salsa de queso  y servimos, con la pizca de sal y las semillas de calabaza por encima.

Para la salsa, ponemos el agua a calentar, añadimos los ingredientes y removemos con unas barillas. A mi siempre me quedan grumos, así que utilizo la batidora de mano para ligarlo y queda excelente. En caliente queda más líquido, en frío queda muy compacto. Como es bastante cantidad, lo ideal es calentar siempre un poco. Si la hacéis un poco más espesa y añadís especias a vuestra elección, es una estupenda salsa de dippear, pero recordad que estáis comiendo patata.

Tus primeros GVTARRA

Overnight oats, el mejor desayuno de avena

Los overnight oats son  ideales para el desayuno: nutritivos, deliciosas, sencillos e ideales para salir de casa con las pilas cargadas sin nada de esfuerzo. Y es que la gracia es tener el desayuno preparado de la noche anterior, volcarlo en un bol o comerlo directamente del bote si tenemos prisa o nos lo llevamos para el camino.

Os dejo mi receta base de este desayuno. Como podréis comprobar,  las posibilidades son infinitas.

Ingredientes:

  • copos de avena
  • leche de avena (entre 100 y 200 ml)
  • dos cucharadas soperas de semillas de chia
  • un puñadito de frutos secos crudos sin sal / miel
  • fruta que nos apetezca
  • sirope de arce (opcional)
  • un tarro de cristal con tapa, mejor si es hermética

Preparación:

La preparación de un overnight oats es muy sencilla: se trata de poner los ingredientes en el bote de cristal por capas. Ponemos los copos de avena(se puede usar cualquier tipo de muesli, pero entonces sería un parfait y usaríamos yogur vegetas) y cubrimos de leche. Añadimos los frutos secos A continuación las semillas y volvemos a poner leche, que sobre un dedo. La fruta se la podemos añadir cuando queramos, podemos también hacer capas de fruta entre la avena y la chia.

Las variaciones son infinitas: con canela, o con cacao, se pueden añadir frutos secos al gusto, algunas cucharadas de «superalimentos» o semillas de cáñamo, etcétera.

Una vez está listo, se cierra y mete en la nevera. La chia se convertirá pudding y la avena se reblandecerá.

¿Porqué me gustan los overnight oats?

Es muy energético y saciante, nos ayuda a llegar a la comida sin problemas de hambre. Además, la avena nos ayuda a controlar el colesterol.

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El Smothie bowl perfecto

Hoy os quiero dar una receta para desayunar algo que no sea una tostada de aguacate y os de energía para toda la mañana.

Ingredientes:

  • Un plátano maduro (puede ser congelado)
  • Una taza de frutas del bosques (pueden ser congeladas)
  • Una taza de leche vegetal (avena o cánamo idealmente)
  • 50 gramos de muesli integral (el mío es multicereales)
  • una cucharadita de semillas chía
  • una cucharada sopera de la mezcla Linwoods con Semillas de Lino, almendras nueces y Q10
  • una cucharadita de coco rallado (opcional)
  • unas nueces (o parte de la fruta no triturada) para decorar (opcional)

La preparación no puede ser más sencilla: ponemos el plátanos, las frutas del bosque y la leche vegetal en una batidora para hacer un smoothie. Colocamos el batido en un bol donde ya hemos puesto el muesli, y el resto de ingredientes por encima. Esto queda súper bonito en la foto, pero para comerlo tendéis que mezclarlo todo y que las semillas de chía se hidraten con al parte líquida. Otra opción es hidratar la chía por la noche la taza de leche vegetal batirla junto a la fruta.

Si utilizamos fruta congelada, en vez de un batido tendremos un nicecream o nanacrem de plátano con fruta que también es fantástico y que en verano nos irá genial.

Si me seguís en Instagram sabéis que me encantan las semillas de cáñamo peladas de Linwoods, que compro directamente en su página web y que tengo en el trabajo y en casa. Ahora he descubierto más variedades y en concreto me encantan todas las que llevan lino. Uno de los problemas del lino es que hay que tomarlo molido, si lo tomamos entero no aprovechamos nada, pero al mismo tiempo se oxida muy fácilmente, así que hay que molerlo antes de consumir o tenerlo congelado. Personalmente, con esta mezcla, consigo un aporte nutricional excelente, rápido y sin perder absolutamente nada.

Linwoods 2