Bitterballen veganas, el bocadito holandés ideal para el vermut

bitterballen veganas

Las Bitterballen veganas son unas de esas comida ideales entre trago y trago de cerveza. Pero no has de ser un fan de la cerveza belga, ni siquiera beber alcohol, para que te apetezcan como aperitivo.

No se trata de una receta sofisticada, pero nunca está de más veganizar uno de los éxtios gastronómicos del país de las croquetas.

Se trata de unas bolitas que van rellenas de carne picada muy pequeña, que podemos hacer con cualquier proteína vegetal que nos guste. Aunque os aconsejo utilizar soja o girasol, para que se puedan notar los trocitos y no morder «paté».

Las bitterbattern se suelen dipear en una salsa de mantequilla y curry. A mi me gusta más hacer una salsa líquida y que vayan bañadas. Hay muchas opciones, ya que también se puede hacer una veganesa de curry.

Receta de Bitterballen veganas

Ingredientes

  • 150 gramos de soja texturizada en seco
  • 40 gramos de harina
  • 30 g de margarina
  • 1 cucharada rasa de margarina
  • 1/2 taza de caldo vegetal
  • 1 cucharada de tomate doble concentrado
  • 1 cucharada de salsa de soja
  • 1 cucharada colmada de harina de garbanzo
  • 2 cucharadas soperas rasas de lino
  • 6 cucharadas soperas de agua
  • 2 cucharadita rasa de curry en polvo
  • 1 cucharadita rasa de pimienta negra molida
  • 1 cucharadita rasas de sal
  • 1 pizca de nuez moscada
  • 1 cucharadita de maizena
  • Pan rallado
  • Aceite de oliva
  • Agua
  • Pan rallado, miga de pan o panko

Indicaciones

  1. Empezamos haciendo el huevo vegano: batimos el agua y las semillas de lino y lo dejamos reposar al menos 15 minutos. Puedes moler las semillas por separado si tienes molinillo eléctrico.
  2. Hidratamos la soja texturizada en agua caliente el tiempo que haga falta o nos indique el paquete.
  3. En un bol, ponemos la soja texturizada, la salsa de soja, 1 cucharadita de curry, la cucharada de y el huevo vegano. Mezclamos bien.
  4. Incorporamos la harina de garbanzo. Nos tiene que quedar una masa que no enganche y no tenga líquido.
  5. Una vez tenemos la masa lista, podemos hacer bolitas pequeñas, de dos bocados.
  6. Empanamos las bolitas.
  7. Lo habitual es freírlas en abundandte aceite, pero también se pueden hacer al horno o en la sartén con poco aceite y paciencia.
  8. Para la salsa: en un cacito, ponemos el caldo, la margarina, 1 cucharadita de sal, 1 de curry, la pimienta y la nuez moscada.
  9. A fuego bajo removemos y dejamos que vaya reduciendo.
  10. Podemos añadir una cucharadita de café de maizena para espesar.
  11. Se sirven las bolitas recién hechas con la salsa calentita por encima.
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Curry de mango y garbanzos dulce picante

curry de mango y garbanzos

¿Te sorprende un curry de mango y garbanzos? Me encanta ponerle fruta a la comida principal, y borrar el concepto de «salado» que tenía hasta hace unos años.

Este tipo de recetas se puede hacer desde cero o con pasta de curry. Sinceramente, a mi me parece mucho más sencillo cocinar con pasta de curry. Es rápido y nos asegura sabor y color en el plato en pocos minutos. Las pastas de curry se pueden encontrar en supermercados asiáticos, aunque también en grandes superficies y en establecimientos especializados en alimentos del mundo.

Os recomiendo, eso sí, revisar bien las etiquetas. Es habitual encontrar que alguna pasta de curry contenga ingredientes de origen animal. Algunas de origen tailandés llevan salsa de gambas. Son las menos, pero nunca está de más revisar la etiqueta.

Si te preguntas que donde esté la proteína en este plato, la respuesta es muy sencilla: en los garbanzos, que también ricos hierro no hemo.

Receta de Curry de mango y garbanzos

Ingredientes para 2 raciones

  • 1 mango maduro
  • 1 cebolla blanca mediana
  • 1 calabacín pequeño o mediano
  • 400 g de pack choy (o de espinacas)
  • 300 g de garbanzos cocidos
  • 3 dientes de ajo
  • 100 ml de leche de coco lata con su grasa
  • 200 ml de agua
  • 1/2 cucharada sopera rasa de curry rojo (cuidado si pica)
  • 1 cucharada de postre de mantequilla de cacahuete.
  • sal
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • cilantro fresco

Estos ingredientes para mi son dos raciones, pero si te salen 4 platos de aquí para acompañar con arroz, puedes congelar las raciones que te sobre.

En esta receta, el mango es malagueño y de temporada, de los chicos de Exotic Frui Box.

Indicaciones

  1. Corta la base del pak choy (o de las espinacas).
  2. Lávalas a fondo y saca toda la tierra.
  3. Corta los vegetales (espinacas o pack choy) que tengas en una superficie bien limpia (recuerda ir limpiándola) en tirar de un dedo de grosor. Reservamos.
  4. Lava un manojillo de cilantro y cortalo pequeñito, reservando algunas hojas para decorar el plato. La forma fácil es hacer un pequeño atillo.
  5. Lava y pela el mango, y córtalo a dados pequeños. Queremos que se deshaga. Reserva.
  6. Pelamos la cebolla y la cortamos a dados pequeños, en brunoise que dice la gente que sabe. Lo mismo con el calabacín.
  7. Hacemos lo mismo con los ajos, que será lo primero que utilicemos.
  8. En una sartén antiadherente y alta, donde lo cocinaremos todo, podemos la cucharada de aceite.
  9. A fuego medio, doramos los ajos.
  10. Añadimos la cebolla y le removemos, cocinandos durante, 2-3 minutos.
  11. Añadimos el agua, el curry, la mantequilla de cacahuete y la leche con crema de coco y subimos el fuego.
  12. Mezclamos todos bien.
  13. Añadimos todo menos los garbanzos, mezclamos bien y dejamos que se cocine durante 15 minutos con el fuego al mínimo y la tapa puesta.
  14. No dejes se quede seco, pero no te pases añadiendo agua.
  15. Al pasar los 15 minutos, corregimos de sal.
  16. Añadimos los garbanzos y el cilantro cortado.
  17. Removemos y dejamos destapado, hasta que se consuma, a fuego medio.
  18. Recuerda ir removiendo, que no se nos queme.
  19. Servir calentito con un poco de cilantro fresco.

Si te apatece, lo puedes acompañar de una ración de arroz integral, de pan tostado o de fideos de arroz.

curry de mango y garbanzos con pan tostado
Este curry de mango y garbanzos está acompañado de pan tostado.

Crema de puerro y pera

crema de puerros y pera con tofu y zanahorias

Esta crema de puerro y pera no es solo para los que disfrutan de la vichyssoise, sino para todas aquellas personas que quieren ir un poquito más allá de la crema de calabaza o de la de calabacín. A veces da la impresión de que nos auto limitamos con las cremas y los purés.

Si bien yo soy una firma defensora de la comida que se mastica, ya que es una parte importante también de la digestión, las cremas y los purés son una buena forma de comer vegetales cuando hace frío. No nos vamos a engañar, hay que seguir comiendo vegetales crudos, y las ensaladas no faltan en mi mesa.

Pero un táper de esta crema de puerro y pera te puede reconfortar un día de frío en el que llegas tarde a casa. Puede ser también parte de tu batch cooking semanal para llevar al trabajo.

En este caso no es una receta con proteína. Aunque no pasa nada por cenar un puré o una crema, es importante tomar la proteína diaria que nos corresponde. No suele ser una buena estrategia ir al gimnasio y cenar un puré. Tampoco si es puré de champiñones. Los champis no son una fuente primaria de proteína vegetal. Los garbanzos, los frijoles, las semillas de cáñamo y la soja sí.

Siempre le puede añadir a la crema un poco de guisante o soja texturizada. Enriquecer un puré es esto.

Receta de crema de puerro y pera

¡La parte verde del puerro no se tira! Puedes hacer un caldo estupendo con otros «restos», como lo son las hojas de las zanahorias, las hojas de los rabanitos y los troncos de los brócolis. Todo esto es comestible y hay infinidad de formas de usarse, pero sin duda hacer caldo es lo más fácil.

Ingredientes para 2 o 3 raciones

  • 2 puerros grandes, sin la parte verde
  • 2 peras conferencia
  • 200 ml de agua
  • 20 g de margarina
  • 50 ml de crema de almendras, soja o avena
  • 1 cucharada sopera de aceite
  • 1 cucharadita rasa de pimienta
  • 1 cucharadita rasa de nuez moscada

Si no tienes crema, puede añadir leche de soja (por la parte grasa, la de avena casi no tiene) en vez de agua, unos 250 ml, y tendrás que dejar que se evapore más líquido.

Indicaciones

  1. Lavamos bien las peras y los puerros, bajo el chorro de agua. Que no quede tierra en los puerros.
  2. Cortamos la parte verde de los puerros, la reservamos para caldo,
  3. A continuación, cortamos en rodajas la parte blanca.
  4. Pelamos las peras, las cortamos a cuartos y le quitamos las pepitas.
  5. En una olla mediana, ponemos una cucharada de aceite de oliva.
  6. Añadimos a la olla el puerro y dejamos que se poche y coja algo de color durante unos 3 o 4 minutos, vigilando que no se queme.
  7. Añadimos las peras, el agua, un pellizco de sal y la pimienta.
  8. Dejamos que cueza a fuego medio o bajo, con la tapa puesta, durante unos 30-35 minutos.
  9. El puerro ha de quedar bien cocido y las peras se habrán deshecho.
  10. Añadimos la margarina, la crema vegetal y la nuez moscada y batimos todo hasta que quede una crema muy fina. Dependerá de tu batidora o de tu procesador de alimentos.
  11. Podemos corregir de sal o añadir más agua si nos ha quedado densa y volvemos a batir.

A mi me gusta ponerle tofu, tempeh o semillas de cáñamo a las cremas. No porque quede más bonita la presentación, que también, sino porque es una forma rápida de conseguir un plato único con proteína vegetal. Ideal para cenas improvisadas descongelando una ración de crema.

También podemos presentar el plato con vegetales al horno. Las cremas y los purés no tienen porqué ser aburridos.

Crema de puerros y pera con zanahorias al horno y tofu.
El sabor dulce de esta crema queda muy bien con tofu natural.

Bechamel vegana desde cero

lasagna con bechamel vegana

Hacer una bechamel vegana desde cero es muy sencillo. Vas a ver como la salsa blanca por excelencia se puede veganizar casi sin que te des cuenta.

Se trata de una receta que va muy bien dominar, ya que es una de las partes imprescindibles para unos buenos canelones. También la puedes usar para esta receta de col y tofu.

No nos vamos a engañar, nutricionalmente la bechamel no es muy interesante, aunque podéis hacer los cambios necesarios para que os encaje mejor. Igualmente, si es de forma puntual, ceñirse a la tradición os acercará al sabor que recordabais.

Para esta receta, puedes elegir entre una gran variedad de bebidas vegetales (te recomiendo la que mejor me funciona a mi), grasas vegetales y harinas. Cambiar los ingredientes hará que cambien las proporciones y la cocción, así que si vas a experimentar, recuerda es posible que tengas que escribir tu propia versión.

Te recomiendo que hagas un par de pruebas antes de incorporar a otro plato.

Receta para hacer bechamel vegana

Ingredientes

  • 1 litro de leche de soja sin azúcar
  • 50 g de margarina 100% vegetal
  • 1 taza de harina de trigo
  • 1 cucharadita rasa de sal
  • Opcionales: pimienta y nuez moscada

Esta receta no se hace igual de bien con todas las bebidas vegetales, debido al contenido de grasa de las mismas, que varía mucho. Recomiendo usar leche de soja «entera» sin azúcares añadidos, con el sabor más neutro posible.

La margarina la podéis cambiar por aceite de oliva virgen extra o girasol alto oleico, pero mi experiencia es que para esta receta queda mucho mejor la margarina.

Si queréis que sea más o menos espesa, ten cuenta la cantidad de harina que usas. Siempre es mejor quedarse corto, porque para añadir nunca es tarde.

Indicaciones

  1. Tamizamos la harina con un colador fino de malla metálica.
  2. En un cazo, ponemos la leche vegetal y la calentamos, sin llevarla ebullicón.
  3. En otro cazo, a fuego bajo o medio, derretimos la margarina.
  4. Mezclamos la harina con la margarina con mucho cuidado de que no se nos queme.
  5. La harina no puede quedar cruda, así que esperamos a que coja un color ligeramente dorado.
  6. Finalmente, mezclamos la harina con mantequilla y la leche, a fuego bajo-medio, sin dejar de remover con una barillas.
  7. Veremos que se va ligando poco a poco.
  8. Recuerda que la bechamel en caliente es mucho más líquida que cuando se enfría, y que la vas a usar para otros platos, que irán al horno. No la espeses excesivamente.
  9. Si te quedan grumos, utiliza un colador.

Esta bechamel vegana te durará algunos días en la nevera. Puedes calentarla en una ollita removiendo con las barillas y colarla para que quede tan bien como recién hecha. Si se ha evaporado mucho líquido, añade unas cucharadas de bebebida vegetal caliente.

Puré de apionabo y manzana verde

Plato con puré de apionabo y manzana y chucrut

Mi anglofilia sale a relucir con este puré de apionabo y manzana verde. Ya sé que la gastronomía inglesa no es precisamente una de las más apreciadas, pero no puedo evitar sentir amor por el apionabo. Os dejo una receta vegana de Bubble and squak para que veáis que no son todo pies.

Resulta que este desconocido, pariente de la zanahoria y el hinojo, es oriundo del Mediterránea, aunque por aquí no es excesivamente cocido. Es un aliado excelente en guisos y sopas, se puede comer rallado en ensalada, lo podemos encurtir o también, como en este receta, hacer puré.

No os voy a engañar: el apionabo tiene un sabor peculiar, que posiblemente no le guste a todo el mundo. No sabe igual en crudo que al horno o cocido, así que os invito a experimentar con él.

Receta de puré de apionabo y manzana verde

Ingredientes

  • 1 apionabo de medio kilo o 400 g de apionabo sin hojas y pelado
  • 1 puerro (la parte blanca)
  • 2 manzanas Granny Smith
  • El zumo de medio limón
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 20 g de margarina vegetal (o añadir más aceite de oliva)
  • 300 ml de agua
  • 25 ml de crema vegetal de almendras o soja
  • 1 cucharadita de romero
  • pimienta
  • sal

Le podéis poner una patata mediana pero a mi me gusta la textura que queda y no me parece que haga falta nada más.

Indicaciones

  1. Lavamos y pelamos el apionabo, cortándolo a dados.
  2. Lo mismo con las manzanas, descorazonándolas.
  3. Especial atención a lavar bien el puerro, aunque solo utilizaremos la parte blanca. La parte verde no la tires, puedes hacer caldo.
  4. Corta el puerro a rodajas de un dedo.
  5. En una olla mediana a fuego medio, ponemos una cucharada de aceite de oliva y añadiremos el puerro. Buscamos que coja un poco de color. Removemos durante 2-3 minutos.
  6. Añadimos las manzanas, el apionabo, una pizca de pimienta, romero, una pizca de sal y el agua.
  7. Dejamos que se cocine durante una media hora a fuego bajo con la tapa puesta.
  8. Es conveniente revisar que no se queda sin agua, ni se quema ni se pasa.
  9. Añadimos la margarina y la crema vegetal de aceite que nos faltan.
  10. Con una batidora de mano, hacemos el puré.
  11. Añade agua hasta conseguir la textura deseada si es necesario.
  12. Servir calentito.
Puré de apionavo y manzana con chucrut
El puré de apionabo y manzana con chucrut de col y piña y semillas de chía.

Caldo de ramen vegetal

ramen vegetal con tofu y aguacate

Tener a manos caldo de ramen vegetal en época de frío es una grandísima idea. No es la primera vez que hablo de caldos por aquí, tienes también la receta de mi caldo de Navidad.

Sin embargo, el ramen se ha puesto muy de moda y ahora ya no es raro encontrarse establecimientos especializados en esta sopa japonesa.

La base es siempre un buen caldo, que es lo que hemos venido a hacer aquí: poneros la receta que yo hago en casa. Después, montar el bol de ramen ya es bastante más fácil de lo que parece: se colocan los ingredientes deseados en el bol y se pone el caldo muy caliente, junto con una porción de fideo ramen.

Los fideos ramen son un tipo de fideos muy específicos, de los tres típicos japoneses junto con el udon y el soba (estos último te interesan si evitar el gluten, ya que son de trigo sarraceno).

Yo no hago ramen casero porque me parece tremendamente laborioso. Viviendo tan cerca en Barcelona, es fácil encontrar ramen fresco envasado.

Evita el ramen instántaneo si puedes. Si no tienes otro a mano, elige el que no tenga ningún tipo de condimento.

Receta de caldo de ramen vegetal

Es posible que te apetezca un ramen de miso, en vez de uno de soja. Es por ello que os voy a explicar el de miso, porque al final, el de soja es añadir más o menos soja al gusto. Pero el de miso, si no conocéis este derivado de la soja, os puede sonar más complicado.

Hay muchos tipos de miso, la mayoría de ellos a base de soja. El truco para saber lo fuerte que es cada uno es el color: los que son casi blancos, shiro miso, son bastante suaves. Si el color es casi marrón, serán de los más fuertes. Te recomiendo que indagues antes y que, en el primer uso, ponga poca cantidad. Siempre podrás poner más, pero nunca menos.

Otra consideración que hay que tener con el miso, es que se disuelve en el caldo de ramen vegetal aún muy caliente, antes de servir. O aún con el fuego bajo, en los último minutos de cocción. Pero no se hierbe ni se deja cocinar todo el tiempo. Especialmente si está sin pasteurizar, ya que el calor mata a las bacterias (y estas son de las buenas).

Y por último: el mismo es un producto fermentado, pero lo solemos comprar envasada, muchas veces pasteurizado, con los «bichitos» buenos muertos. Sin pausterizar conserva todas sus propiedades beneficiosas. Pero para empezar, compra el que tengas a mano de supermercado asiático.

Ingredientes para 1.5 litros

  • 2 litros de agua
  • 200 g de shiitakes
  • 1 puerro entero y dos partes verdes
  • 1 cebolla
  • 3 dientes de ajo
  • 2 zanahorias grandes
  • 1 cucharadita de Marmite o similar
  • 1 cucharadas soperas de tamari
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • Para el ramen de miso: 1 cuchara de miso rasa por bol.
  • Opcional: 1 tira de alga kombu.

Las partes verdes del puerro que muchas veces se tiran van van genial para hacer caldos.

Indicaciones

  1. Pelamos y fileteamos los ajos.
  2. Pelamos la cebola y la cortamos a gajos.
  3. En una olla grande alta, ponemos una cucharada de aceite de oliva.
  4. Añadimos los ajos y la cebolla y dejamos el fuego bajo.
  5. Pelamos y lavamos bien los puerros, sin rastro de tierra, y los cortados a rodajas de un dedo de ancho. Las hojas verdes las lavamos especialmente bien.
  6. Añadimos los puerros a la olla, le damos a todo una vuelta.
  7. Lavamos y pelamos la zanahoria y la cortamos a rodajas. También a la olla.
  8. Los shiitake hay que lavarlos a chorro. No los cortamos, así los podremos rescatar posteriormente.
  9. Añadimos los dos litros de agua, un par de chorros de salsa de soja o el tamari y, en caso de apeteceros, el alga kombu (a mi sinceramente no me gusta).
  10. Cuando el agua esté caliente, deshacemos la cucharadita de Marmite.
  11. Dejamos que cueza una hora a fuego muy bajo y con la tapa puesta.
  12. Podéis corregir de sal o de tamari cuando acabe la cocción.
  13. Colamos el caldo, que guardaremos por separado.
  14. Rescatamos los shiitakes, que añadiremos a nuestro bol de ramen o a cualquier otro plato.
  15. Con las verduras sale un puré riquísimo si añadimos una patata cocida y un chorro de aceite de oliva virgen extra.
caldo de ramen vegetal
Se me olvidó sacarle una buena foto.

Bocaditos de calabaza y soja texturizada

Estos bocaditos de calabaza y soja texturizada, o la proteína que tú quieras, son otra forma de aprovecha la temporada de calabaza.

Lo cierto es que esta receta podría ser, perfectamente de croquetas, pero las croquetas son más difíciles de hacer y tienen más preparación. Esta receta es muy sencilla ya que no hace falta preparar una bechamel.

Los bocaditos son ideales para comer de una forma menos evidente aquello que no nos gusta, desde brócoli a tofu, pero también nos permite jugar con formas.

Los bocaditos de calabaza y proteína texturizada son «carne» de táper, se pueden congelar y se pueden convertir en un picoteo proteico con una buena salsa.

Receta de bocaditos de calabaza y soja texturizada

Ingredientes

  • 400 g de calabaza pelada y cocida al vapor
  • 3-4 cucharadas colmadas de harina de garbanzo
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cebolla mediana
  • 200 g de proteína texturizada fina hidratada
  • 1 cucharadita rasa de pimienta
  • 1 cucharada sopera rasa del sazonador que quieras (vale pimentón)
  • Agua si es necesaria
  • Sal
  • Panko para empanar

A mi me encanta usar el panko. Es uno de esos ingredientes que tienen una historia muy interesante. Los japoneses descubrieron los empanados y los rebozados de la mano de los marineros portugueses que arribaban a sus puertos. Por supuesto, lo adaptaron a sus gustos, integrando estas técnicas en su cocina y haciéndolas diferentes a las originarias de la península.

El panko te dará un extra crujiente, pero puedes usar pan rallado o harina de almendras. No es imprescindible, pero es una buena idea y en supermercados asiáticos lo encuentras a precio razonable.

La proteína texturizada que yo he usado era de soja y de la pequeña, no de la fina (casi arena) ni de la mediana ni de la gruesa. La que tiene apariencia de carne picada. Si usáis guisante os quedarán croquetas, ojo.

Indicaciones

  1. Si no sabes cómo hidratar la soja texturizada, te lo explico aquí.
  2. Pela y pica la cebolla muy, muy fina.
  3. Pocha la cebolla en una sartén con una cucharada de aceite de oliva, una de agua y la tapa.
  4. Cuando esté pochada, resérvala.
  5. En un bol, coloca la soja deshidratada bien escurrida.
  6. Añade una pizca de sal, la pimienta y el sazonador o las especias (menos si es pimentón), junto a una cucharada de aceite. Remueve.
  7. En una sartén, con otra cucharada de aceite de oliva,, a fuego medio, rehoga la soja texturizada, sin quemarla, que quede doradita. Reservar cuando esté.
  8. Si vas a usar pimentón, se lo pones ahora a la soja, porque si se quema da mal sabor.
  9. Con un tenedor o con la batidora, hacemos puré la calabaza.
  10. La colocamos en el bol de la soja texturizada y añadimos también la cebolla pochada. Removemos bien.
  11. Ahora toca poner la harina de garbanzo. Vamos incorporando cada cucharada colmada. Es decir: echamos la cucharada y removemos bien.
  12. Dependerá de la cantidad de líquido que tenga la calabaza, usaremos de 3 a 5 cucharadas.
  13. Te ha de quedar una masa parecida a la de las croquetas a la vista, pegajosa pero te deje las manos bastante limpias.
  14. En caso de que veas que te queda seca, puede añadir agua a cucharaditas, vigilando no pasarte.
  15. Enfría la masa en la nevera durante un par de horas si quieres trabajarla de forma más sencilla.
  16. Damos forma a los bocaditos, haciendo una bolita y aplanando.
  17. Los empanamos en panko.
  18. Ahora podemos elegir: hornear a 180ºC por las dos caras, hasta que estén las dos doraditas (mejor opción), freírlos en aceite abundante (peor opción) o hacerlos a la plancha a fuego medio con un solo chorro de aceite.

A mi me quedaron así, crujientes por fuera y tiernos por dentro.

bocaditos de calabaza rebozados

Apple crumble ácido vegano, mi postre de manzana favorito

crumble de manzana

Una receta que no puede faltar si te gusta el dulce y las manzanas: el apple crumble ácido vegano. Esta típica receta inglesa, con las manzanas como protagonistas, es muy rápida y sencilla de hacer y nos da muchísimo juego en otoño e invierno. Suele servirse con una crema o con helado, pero también se puede comer solo.

El reto de este apple crumble es tener un sabor que recuerde al tradicional. Aunque por margarina entendemos la emulsión de agua y grasas vegetales, muchas margarinas tienen ingredientes de origen animal. Ahora ya encontramos más opciones en el súper solo con ingredientes vegetales.

Receta de apple crumble ácido

Sobre el azúcar, os diré que prácticamente no he usado. La receta suele llevar unos 100 g de azúcar que yo he obviado como si no fuese conmigo y he cambiado por 40 g de lúcuma. Puedes ponerle azúcar blanco en vez de cualquier de las otras opciones (panela, caña integral, coco) porque metabólicamente son casi lo mismo.

Sobre la harina, comentaros que nunca he usado ninguna que no sea de trigo. Creo que la mejor opción es cambiarla por harina de avena. Desconozco con qué harina puede quedar bien para hacerla sin gluten.

Ingredientes para 4 raciones

Para la masa

  • 200 g de harina integral de espelta
  • 150 g de margarina vegetal
  • 40 g de lúcuma en polvo o azúcar (el que tengas)
  • 2 pellizcos de sal
  • 1 cucharadita de café de levadura química
  • opcional: 1 cucharada de copos de avena si os apetece

Para el relleno

  • 4 manzanas medianas royal gala
  • el zumo de 1 limón
  • 2 cucharadas soperas rasas de azúcar

Una vez limpias, os debe de quedar algo más de medio kilo de manzanas troceadas.

Indicaciones

  1. Precalentamos el horno a 200ºC.
  2. Como las manzanas se oxidan muy fácilmente, empezamos por la masa del crumble.
  3. Cortamos la margarina y dejamos que se atempere un poco.
  4. En un bol grande, ponemos todos los ingredientes secos de la masay mezclamos bien. los dos pellizcos de sal son necesarios y ahora es el momento.
  5. Añadimos la margarina al resto de ingredientes de la masa y mezclamos con las manos. Nos ha de quedar una masa parecida a la de hacer galletas. De hecho, si le pones canela y jengibre te salen unas galletas navideñas muy ricas.
  6. Reservamos la masa en un lugar fresquito.
  7. Lavamos, pelamos y descorazonamos las manzanas. Es importante lavarmas y usar un cuchillo limpio.
  8. Cortamos las manzanas a gajos finos, de entre 1 y 2 centímetros. A mi me gusta cortar estos gajos por la mitad.
  9. Colocamos estos gajos en un bol, añadimos el zumo de limón y el azúcar. Removemos.
  10. En una bandeja de horno mediana (si es redonda de uno 20cm) ponemos la manzana.
  11. Extendemos nuestra masa cubriendo toda la manzana.
  12. Colocamos la bandeja en la mitad del horno y horneamos a 180ºC hasta que esté dorado, entre 30 y 45 minutos.
  13. Es importante que la masa quede bien hecha pero no dura, se tiene que podemos desmigajar fácilmente.

Lo puedes servir tal cual, pero también puedes ponerle una crema vegetal avinillada o, mi opción favorita, helado de vainilla.

Apple crumble ácido
Le pusimos helado vegano de vainilla.

Pastelitos de calabaza veganos rellenos

Pastelitos de calabaza tofu y setas

Los pastelitos de calabaza rellenos son una receta genial para comer calabaza de otra forma. Aunque sea la reina del otoño, con permiso de las setas y los boniatos, nos resulta mucho más fácil hacerla en puré.

Estos pastelitos son muy fáciles de hacer y cuando le cojas el truco a rellenarlos, no vas a poder parar. No se desmotan y son ideales para llevártelo donde quieras. Aunque calentitos están mucho mejor, se pueden comer a temperatura ambiente y duran varios días, según el relleno.

No es la primera de receta de pastelitos que hay en el blog. Vuelvo a usar un relleno de setas, aunque esta vez añado tofu para aportar proteína. Lo cierto es que los podemos rellenar con queso, verduras, carnes vegetales o aquello que se nos antoje.

Y yo los he hecho salados, pero si obviáis la sal, los podéis hacer dulces, con fruta.

Receta de pastelitos de calabaza rellenos

La parte difícil de esta receta, si nunca has hecho pastelitos salados, es montar el relleno. Tómate tu tiempo y, ante la duda, mejor poco relleno que mucho. Y que este no tenga líquido.

He usado harina de espelta integral, que tiene gluten. Puedes usar otro tipo de harina, como arroz o maíz: no quedará igual, pero estarán ricas.

Las «cucharadas» son usando un medidos de cucharadas y cucharitas. Con cucharadas me refiero a soperas, pero os dejo aquí una guía que os puede venir bien.

Ingredientes para 3-4 unidades

Para la masa

  • 250 g de calabaza pelada
  • 4 cucharadas colmadas de harina de espelta integral (u otra de tu elección)
  • 3- 4 cucharadas de agua (si la calabaza es hervida, igual no nos hace falta)
  • 8 g de levadura química
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • sal

Para el relleno

  • 50 g de shiitake
  • 100 g de tofu
  • 2 cucharadas de crema de soja o cualquier crema vegetal
  • Orégano
  • 1 pizca de pimienta
  • 1 pizca de sal
  • Aceite de oliva

Indicaciones

  1. La calabaza ha de estar sin piel y cortadas a dados medianos o pequeños. La cocinamos en el microondas con una vaporera, a máxima temperatura durante uno 7 minutos.
  2. Mientras, tamizamos la harina y la colocamos en un bol.
  3. Le añadimos la levadura, también taminazada, y una pizca de sal, removemos.
  4. En otro bol, aplastamos la calabaza, que deberá estar muy blandita, junto al aceite de oliva. Podemos añadir unas dos cucharadas de agua y mezclar, pero no todas (ya que la cantidad de líquido va a depender de la cocción de la calabaza y esta varía mucho).
  5. Incorporamos la harina a la calabaza aplastada hasta que nos quede una masa húmeda. Esta ha de ser pegajosa pero trabajable, por lo que si vemos que queda muy sea, añadiremos alguna cucharada de agua más, normalmente acepta hasta 4.
  6. Dejamos reposar la masa y nos ponemos con el relleno. El más sencillo sería un taquito de queso vegano del que se derrite, pero vamos a hacer unas setas con tofu.
  7. Lavamos bien las setas con agua retirando toda la tierra y las cortamos en taquitos.
  8. Hacemos lo mismo con el tofu.
  9. En una sartén, podemos una cucharada de aceite de oliva y cocinamos a la plancha el tofu y los shiitakes durante cinco minutos con tapa., con fuego bajo.
  10. Aprovechamos el agua que sueltan las setas para añadir la crema de soja.
  11. Salpimentamos, removemos y dejamos que reduzca. Reservamos hasta que esté atemperado.
  12. Y aquí viene el momento complicado: hay que rellenar y la masa no es una masa de pan o de patata, es un poco más endeble y pegajosa.
  13. Separamos en dos la masa que tenemos, para que nos quede suficiente para las tapas.
  14. Hacemos tres y tres bolitas y las aplastamos.
  15. En las tres primeras ponemos rellenos en el centro. Pastelitos de calabaza tofu y setas
  16. Con las otras tres, tapamos.
  17. Las puedes enfríar en la nevera para que sean más fáciles de cocinar.
  18. Se pueden freír o hacer al horno (a 180ºC en la rejilla del medio) pero yo prefiero hacerlas a la plancha. Con un par de cucharadas de aceite, primero a fuego medio, con tapa. Pastelitos de calabaza tofu y setas
  19. Nos aseguramos que estén bien hechos de los dos lados y subimos el fuego los últimos minutos para darles color, ya sin tapa, por los dos lados.
Pastelitos de calabaza rellenos tofu y setas
Así de ricos quedan los pastelitos de calabaza rellenos

Tortilla vegana de calabacín y champiñones

Tortilla vegana de calabacín y champiñones

Nada como aprender a hacer esta tortilla vegana de calabacín y champiñones con cebolla. La podrás tunear al gusto y con ingredientes de temporada, echándole creatividad y todo aquello que sobre de tu nevera.

Y es que se trata de una receta de reparovechamiento, ideal para todos aquellos vegetales que sobran después de hacer otras recetas. Que no se te seque en la nevera esa cebolla que has partido para sofrito o ese calabacín que vas a poner en las hamburguesas.

Decidí poner en práctica esta receta después de hacer pizza la noche anterior. Me encanta poner diferentes verduras y hortalizas en la pizza, pero no me suele caber un calabacín o una cebolla entera, ni mucho menos un pimiento, otro posible y fantástico ingrediente para esta tortilla.

Si ya tienes casi todos los ingredientes cortados y salteados o pochados, dedícales unos minutejos más a esta tortilla de calabacín y champiñones. Te va a alegrar el desayuno, solucionar una cena o rellenarte el táper del día siguiente.

¿Dónde está la proteína? En el garbanzo, pero no habrá mucha. Le puedes añadir medio scoop de proteína en polvo.

Receta de Tortilla vegana de calabacín y champiñones

Ingredientes para 1 ración

  • 100 g de champiñones
  • 1/2 calabacín grande
  • 1/2 cebolla
  • 4 cucharadas colmadas de harina de garbanzo
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita rada de pimienta
  • 1 cucharadita rasa de orégano
  • agua
  • sal o sal kala namak

Indicaciones

Vamos a hacer como que no tenemos esas verduras ya en la nevera pochadas, a la sartén, al wok o cocidas y empezamos de 0 por si alguien la quiere probar.

  1. Pelamos la cebolla, la cortamos en aros finos o en cuadraditos.
  2. En un sartén, con una cucharada de aceite y el fuego bajo, la pochamos. Muy útil la tapa para aquí para que se haga antes y no pierda el líquido.
  3. Mientas, lavamos el calabacín y los champiñones con agua, que no quede nada de tierra. Lo que no peléis, lo frotáis con un cepillo de verduras.
  4. Echadle un ojo a la cebolla. Cuando esté, se reserva en un recipiente.
  5. Fileteamos el calabacín y los champiñones. También podéis cortados a cubos o dados.
  6. En la misma sartén, ponemos otra cucharada de aceite y añadimos el calabacín y los champis. Con el fuego medio o bajo y la tapa, sin perderlos de vista. Reservamos cuando ya están pochados o doraditos, al gusto. Lo importante es que no queden crudos o pasados. Reservamos junto a la cebolla.
  7. Aquí empieza la tortilla de sobras. En un bol grande donde vaya a caber todo, ponemos el harina de garbanzo tamizada, un pellizco de sal, la pimientas y el oréganos. Mezclamos.
  8. Ahora añadimos el agua para hacer la masa líquida que nos hará de huevo. Empezamos por añadir el líquido que hayan podido soltar las verduras. Ten en cuenta que a veces el cabalacín suelta a posteriori una gran cantidad de agua. Mejor usarla ahora.
  9. Añade entre 6 y 8 cucharadas de agua. Ves de dos en dos, hasta que te quede un líquido ligerito, pero no tanto como el huevo.
  10. Añade la verdura sin líquido (si no lo has puesto ya, deséchalo) y mezcla bien.
  11. Es una tortilla de harina, así que tiene que cuajar. Mi recomendación es que empieces a fuego bajo-medio uno de los lados, con tapa, que le des la vuelta y sigas con el fuego bajo. Cuando ya tenga consistencia, sube el fuego y que te quede doradita.
  12. No hace falta freíla ni cocerla en aceite, con un par de cucharadas más de aceite de oliva o con una cucharada de margarina tendría este aspecto.
Tortilla vegana de calabacín y champiñones
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