Jackfruit estilo pulled pork vegetal

Pulled pork vegetal

El pulled pork vegetal a base de jackfruit es uno de los platos estrella con esta fruta. Sí, el jackfruit es una fruta, aunque igual no te suena de nada porque en muchos países no es algo habitual. De hecho, se suele importar.

Hace ya unos meses que os expliqué algo más de la jaca, como se puede llamar en castellano, aprovechando una receta de croquetas.

Ahora me atrevo con un trampantojo muy especiado y picante. En realidad es muy fácil de hacer, pero necesitas También puedes adaptar las especias a tu gusto, como siempre, aunque la base de salsa de tomate es realmente importante.

Piensa que hay que sacarle el gusto de la salmuera y que, no nos vamos a engañar, no tiene casi sabor, es muy neutro. Por lo tanto, la gracia aquí va a ser marinarlo durante unas 4 horas para que coja un sabor que nos guste.

Receta de pulled pork vegetal

Ingredientes

  • 1 lata de jackfruit, unos 480 g
  • 3 cucharadas de tomate doble concentrado
  • 1/2 litro de caldo de verduras
  • 3 cucharadas de salsa de soja o tamari
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharada de salsa HP
  • 1 cucharada rasa de ajo en polvo
  • 1 cucharada rasa de pimienta en polvo
  • 1 cucharada rasa de comido
  • 1 cucharada de pimentón de la vera ahumado
  • 1 cucharadita de chile picante en copos o molido (opcional)
  • 1 cucharadita de orégano (opcional)
  • sal (para corregir en caso de ser necesario)

Indicaciones

  1. Retirar el líquido del jackfruit.
  2. Deshilachar todos los trozos de jackfruit con las manos, para que se asemeje lo más posible a carne.
  3. Colocar en un bol y añadir todos los ingredientes menos el caldo y la sal (que solo usaremos al final para corregir si es necesario).
  4. Si no tienes tomate doble concentrado, puedes usar tomate triturado, pero entonces no lo añadas ahora, sino cuando lo pongas al fuego.
  5. Mezclar muy bien.
  6. Reservar en la nevera durante unas 4 horas.
  7. En una sartén alta o en una ollita, a fuego bajo, colocar toda la mezcla y añadir agua o caldo de verduras suave hasta cubrir un dedo o dos. Si usas Aneto, pon la mitad de agua.
  8. Dejar que reduzca a fuego muy bajo, removiendo cada cierto tiempo, con cuidado de que no se queme.
  9. Cuando ya haya reducido todo el líquido, puedes poner a fuego vivo, en una sartén con un poco de aceite, el falso pulled pork para que acabe de coger color. Yo lo hago durante unos 5 minutos sin parar de remover.
  10. ¡Ya está listo! Añádelo a un panecillo para comerlo de la forma tradicional, aunque lo puedes disfrutar con unas patatas cocidas, o dentro de unas empanadas. Y por supuesto, también sirve de relleno de croquetas.
Pulled pork vegetal a base de jackfruit
Con patata es mi versión favorita.

Los mejores desayunos veganos en Barcelona

Los mejores desayunos veganos en Barcelona

Hoy te quiero explicar los que son los mejores desayunos veganos en Barcelona para mí. Los hay saludables, los hay caprichosos, los hay tradicionales y también los hay internacionales. Ya sabéis que a mi me encantan los desayunos, tenéis ideas para gofres, overnight oats, tostadas y mucho más en el apartado de recetas.

Barcelona fue la ciudad con más y mejores locales veganos durante un tiempo, pero Madrid no has pasado la mano por la cara. Pero es que la mayor parte de la restauración barcelonesa vive de cara al turismo y es este el que dicta gran parte de la oferta de la ciudad.

Así que esto no es una lista de locales veganos de Barcelona, algo que podéis encontrar de forma más actualizada en Happy Cow, sino de 5 desayunos que a mi personalmente me hacen muy feliz.

Mis 5 desayunos veganos favoritos

ODACOVA

Este restaurante situado en el Eixample, a pocas calles del Paseo de Gracia, y tiene muchas opciones veganas muy bien señalizadas para desayunar, comer o cenar. Las raciones tienen muy buen tamaño y la calidad-precio es ideal.

Mi favorito es el bocata margarita con queso vegano, pero también tienes tortitas, tostadas y boles de desayuno muy completos.

Atención al apartado de bebidas, porque tienen diferentes tés y cafés, y también un matcha latte buenísimo, que te pueden preparar con la bebida vegetal de tu elección.

Dirección: Carrer d’Aragó, 238, 08007 Barcelona

CHÖK

En CHÖK se dedican al chocolate: bombones, donuts, kronuts y muchos más. No va a ser la propuesta más saludable ni la que tu nutricionista quiere para el día a día. Pero es que ser flexible y poder disfrutar de un dulce indulgencia también es salud.

Aunque en todas sus tiendas tienes opciones veganas, en la tienda de Ramalleres es donde más opciones encontrarás. Desde el donut relleno de chocolate hasta las mini tartas pasando por los muffins, ahora también los kronuts. Tentaciones que puede acompañar de café con leche vegetal.

Para mi, es uno de los mejores desayunos veganos de Barcelona si lo que buscas es un donut o un pedazo de tarta a primera hora de la mañana.

Aunque suele ser para llevar, puede consumirlo en el local si encuentras espacio.

Dirección: Carrer de les Ramelleres, 26, 08001 Barcelona

Equilibrium Café

¿Y si nos apetece un desayuno inglés vegano? Si hemos viajado por Reino Unido, si simplemente hemos estado en Londres, es posible que nos hayamos tomado un desayuno inglés. Los suelen servir durante todo el día y la versión vegana es ya muy fácil de encontrar. De hecho, es ideal para hacer un brunch (eso que no es ni un desayuno ni una comida, que se queda muy entre horas).

Y es por eso que Equilibrium Café entra en esta lista: tienes un Full English Breakfast vegano.

Además de muchas otras opciones, como tortillas (sin huevo), donuts, pancakes o bollería. Para mí, una de las mejores opciones de desayunos veganos en Barcelona.

Dirección: Carrer de València, 352, 08009 Barcelona

Itácate Café

Muy cerca de una de mis tiendas de referencia, The Living Food, se encuentra Itácate Café. Se trata de un pequeño local que sirve desayunos, comidas y meriendas con opciones veganas tanto en carta como en menú.

La pareja encantadora que lleva el local pone mucho cuidado en el detalle, tanto en el trato como en la comida, así que la experiencia siempre es agradable. No solo tienen tostadas de aguacate, también boles muy completos para empezar el día con energía.

Dirección Comte Borrell 107, 08015 Barcelona

Honest Greens

Aunque Barcelona se colgó el título de ciudad Vegan Friendly hace ya unos años, lo cierto es que las opciones para desayunar dejan mucho qué desear. Especialmente por el centro de Barcelona. A parte de la opción de pedir pan con tomate, que es algo que podemos hacer en prácticamente cualquier sitio, y del croissant del Starbucks, que a veces está fresco y otras es un arma arrojadiza, poco más hay.

En el Honest Green de Rambla Catalunya, tocando Plaça Catalunya, tienes 7 opciones de desayunos veganos. Y sí, hay pan con tomate pero lleva queso vegetal. Tienen otras tostadas y boles muy diferentes. Quizá el más famoso sea el de açaí, pero mi favorito es el de avena remojada a tope de proteínas.

El precio del café es el habitual de la zona, pero al menos aquí está rico y el local es muy agradable.

Dirección: Rambla de Catalunya, 3, 08007 Barcelona

¿Cuáles son tus mejores desayunos veganos barceloneses?

Cuéntame en los comentarios donde disfrutas del desayuno para que sigamos descubriendo opciones.

Garbanzos marinados, dos ideas muy sabrosas

garbanzos marinados

¿Te apetece cambiarle un poco el sabor a tus platos con estos garbanzos marinados? Lo cierto es que estas dos recetas garbanzos marinados sirven también para marinar tofu o seitán. Aunque si el seitán es poroso, te recomiendo que pongas la mitas de salsa de soja y la otra mitad de agua.

También, si lo vas a dejar varios días o no lo quieres muy fuerte, cambia una parte de la salsa de soja por agua.

No le vamos a poner sal en ninguno de los dos casos ya que la salsa de soja tiene un alto contenido en sal. Si es necesario, usa una salsa de soja baja en sal. Puedes acompañar estos garbanzos de arroz o patata sin aliño para suavizarlo.

Te dejo dos ideas muy diferentes y con medidas orientativas. Puedes probar los garbanzos a las 3-4 horas, igual ya están bien de sabor para ti. Añade el picante con precaución y según tus gustos.

Garbanzos marinados picantes

Ingredientes para un bote grande de garbanzos

  • salsa de soja hasta que cubra
  • 1 cucharada rasa de copos de chile picante
  • 1 cucharadita de pimienta
  • 1 cebolla pequeña picada
  • 3 dientes de ajo pelados y picados
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen
  • medio manojo de cebollino

Garbanzos marinados con jenjibre

Ingredientes para un bote grande de garbanzos

  • salsa de soja hasta que cubra
  • el zumo de 1 limón
  • la piel del limón
  • el zumo de 1 naranja
  • la piel de la naranja
  • 1 cucharadita de en polvo jengibre
  • 2 cucharadas de aceite de sésamo
  • medio manojo de cebollino
  • opción picante: una cucharadita colmada de wasabi

Indicaciones

  1. En cualquiera de los dos casos, mezclan todos los ingredientes, con un poco de salsa de soja.
  2. Se colocan los garbanzos escurridos y cocidos (o el tofu a filetes) en un táper ancho plano.
  3. Añadir el marinado.
  4. Añadir salsa de soja justo hasta cubrir.
  5. Puedes poner la mitad de salsa de soja y la mitad agua.
  6. Guardar en la nevera y pasar por la plancha a las 24 horas.
  7. A más tiempo, más fuerte estará.
  8. El marinado te puede servir de base para una salsa o para marinar otro par de tandas.
  9. Los garbanzos los podemos pasar por la plancha, añadirlos a una ensalada o hacerlos al horno.

Es una forma de que los socorridos garbanzos tengan otro gusto.

garbanzos marinados con arroz y verduras

Guiso rápido de lentejas y patata

Guiso rápido de lentejas y patata

Este guiso rápido de lentejas no es la receta casera y de fuego lento que te haría fardar con orgullo de lo bien que dominas los platos de cuchara.

Esta receta es para todas esas situaciones en las que no tenemos tiempo, o no tenemos producto fresco, o simplemente no queremos cocinar.

¿Porqué pisto y no tomate? Normalmente, los botes de pisto no llevan azúcar y suelen llevar mucho menos aceite que el tomate frito, y más verdura. Muchos tomates fritos, especialmente los que se anuncian como tradicionales, no son precisamente saludables.

Sin embargo, hay mucho menos mercado en los pistos. Para mí, los mejores son los de la marca Hida, en lata y sin azúcares añadidos. Me parece una opción digna y no me pagan por decirlo, es una de las marcas fáciles de encontrar que me dan más confianza.

Ahora, si tienes botes de tomate frito casero o de pisto casero, entonces por supuesto que puedes usarlos. Exactamente igual que si has cocido tus propias lentejas.

Receta del guiso rápido de lentejas y patata

Ingredientes

  • 1 lata de pisto de 400 g.
  • 1 bote de lentejas pequeño, de los que son de unos 300g
  • 3 dientes de ajo
  • 1 puñadito de cebolla deshidratada
  • 1 cucharita de pimienta
  • 1 cuchadara de orégano
  • 1 cucharada de tomillo
  • 2 cucharadas de aceite
  • Sal
  • 2 – 3 patatas cocidas
  • Opcional: un puñado de proteína texturizada fina, de soja o guisante

Las patatas las podemos cambiar por arroz, incluso por pasta, espaguetis de calabacines o verdura cocida.

Indicaciones

  1. Pelamos los ajos y los cortados a dados.
  2. En una sartén caliente, ponemos las dos cucharadas de aceite y esperamos a que coja temperatura,a fuego medio.
  3. Cuando estén dorados, añadimos el bote de pisto.
  4. Como siempre quedan restos, ponemos agua a la lata, como un tercio de la capacidad, enjuagamos y añadimos el líquido a la sartén.
  5. Vaciamos el bote de lentejas en la sartén, sin enjuargar, porque el aquafaba (el líquido de gobierno) nos ayudará con la textura.
  6. Añadimos a la sartén la cebolla deshidratada, las especias y la sal. También es el momento para echar la proteína texturizada.
  7. A fuego medio, y removiendo para que no se pegue, dejamos que se evapore el líquido. Cuidado con evaporar todo el liquido, en caliente, siempre parecerá más lígero, pero luego espesa.
  8. Cuando ya lo tengas, agreda las patatas cocidas, sin piel, cortadas, el arroz o la pasta. Remueve y deja reposar unos minutos antes de servir.
  9. También puedes servir la base de patata o arroz y añadir el guiso por encima, como si se tratase de una boloñesa.

Si quieres que aún quede más resultón, puedes añadirle unas hojas de espinacas crudas u orégano por encima, para darle contraste y color.

Guiso rápido de lentejas y patata

Vivir con un carnista sin morir en el intento

Vivir con un carnista

Vivir con un carnista, convivir con un no vegano, es lo que hago desde hace 10 años con mi pareja. De hecho, aunque conozco a personas veganas y vegetarianas desde hace muchos años, nunca he vivido en la misma casa que alguien vegetariano o vegano. Sin embargo, quitando contadas ocasiones, siempre hemos encontrado un punto de encuentro.

Lo que sigue a continuación es mi opinión y mi experiencia personal, que explico porque creo que puede ayudar a otras personas. Podéis dejar vuestras experiencias en comentarios.

Mis consejos para (con)vivir con un carnista

  • Si tienes que compartir piso, busca alojarte en pisos de veggies. Si quién busca compañeros eres tú, especifica que han de ser personas vegetarianas. Convivir solo con personas veganas es más complicado, pero vivir de forma totalmente independiente a veces no es realista.
  • No esperes que el carnista se «convierta» al veganismo en una semana. De hecho, la convivencia no debe convertirse en una evangelización, ya que lo más posible es que eso acabe en conflicto.
  • Eso sí, deja claro desde el principio que es el veganismo para ti y como lo vives, porque la otra persona igual no tiene toda la información.
  • Negocia las reglas y los límites desde el principio, para que no haya malos entendidos. Eso implica qué entra en casa, que hay en la nevera, qué estantes y qué utensilios usa cada persona.
  • Ojos que no ven… ya sabes cómo sigue. Si decidís que que va a haber carne y pescado en casa, igual no quieres verla. Recuerda que hay tápers oscuros y que todo lo que se coloque en el congelador con etiqueta, mucho mejor.
  • Pactar los alimentos prohibidos. Igual no es buena idea traer una langosta, o cabezas de merluza. En mi casa no entra jamón ni nada que huela a chorizo, pero, ¡sorpresa! no es mi norma, es la de mi marido carnista. Así que cuando compro o hago chorizo vegano, lo he de comer cuando él no está en casa y airear la casa. ¿A que no os lo esperabais? Yo tampoco.
  • Llenar la nevera de opciones vegetales ricas para los dos. Si no te gusta cocinar, igual puede comprar básicos y sustitutos, pero sin duda cocinar abarata mucho la cesta de la compra. Hacer seitán casero, boloñesa vegana, hamburguesas, hummus, guacamole… o su tarta de manzana favorita.
  • En general, demostrar con el ejemplo que esto no tiene nada que ver con hacer sacrificios y que quedan muy atrás los años en los que no nos podíamos comer una hamburguesa, casera o procesada, con queso vegano y salsas. Así es cómo ha ido desapareciendo la carne y el pescado de mi casa sin tener que decir ni mú.
  • ¿Naciste en una familia vegana o vegetariana? Si no es así, recuerda que tú también estuviste ahí. Cada persona tiene sus tiempos y sus procesos.
  • Cuidado con las imágenes escabrosas. A muchas personas les puede ayudar con el clic y verlo todo diferentes, pero a muchas otras les genera tal rechazo que se cierran en banda.
  • El refuerzo positivo genera un mejor ambiente. Mejor celebrar que la otra persona aprende una nueva receta y animarla, y no atacar por algo que es una convención social.
  • Buscar opciones de aquello que, por norma, no suele ser vegano. La persona no vegana no va a caer fácilmente en que la lana, la cera y el cuero no son aptos, y que no todos los champús nos valen
  • El respeto va en ambos lados. Y, aunque no se respeten todas las ideas de otra persona, a la persona sí que hay que respetarla. Al menos, si la intención es convivir en harmonía.
  • Si no puedes vivir con un carnista, no lo hagas. Para mi no es necesaria la convivencia en una pareja ni en ningún tipo de relación, especialmente si esa convivencia va a convertirse en un campo de batalla.
  • Reevaluar el «contrato» de convivencia cuando algo chirríe, y no esperar a que este esté roto.
La tortilla de patatas vegana siempre ayuda a limar diferencias.

Nota. Igual se entendería mejor el título con omnívoro, pero he decidido utilizar carnista, ya que omívoros somos todos. Este término viene de «carnism», acuñado por Melanie Joy para hablar del sistema de pensamiento que se ha creado alrededor de la idea de que explotar a los animales es un derecho y comérnoslos algo normal.

A mi me parece justo usarlo porque, de otra forma, estamos contraponiendo el veganismo a «lo normal», y lo normal también tiene un marco ideológico, aunque sea invisible. Lo opuesto a la normalidad es siempre «el otro», un otro que se visualiza de forma negativa o peyorativa. Dotando al veganismo de un antagónico, podemos ponernos en igualdad de condiciones.

Ensalada de lentejas y nectarina

Ensalada de lentejas y nectarinas

Una ensalada de lentejas y nectarina puede ser un entrante estupendo, aunque en realidad puede ser el plato principal. También funciona de plato único y ya nos hemos asegurado de tomar una de las pieza de fruta del día.

Además, estamos antes una gran forma de tomar proteína y hierro vegetal, especialmente si escogemos como hoja verde a las espinacas.

La proteína de las lentejas “no es completa”. Esto quiere decir que le falta alguno de los aminoácidos esenciales, en este caso la lisina, pero realmente no es un problema si lleva una dieta variada.

Si queréis aseguraros proteína completa en la misma comida, podéis añadir arroz integral a esta ensalada. Igualmente, recordad que no es necesario que la «complementación» se haga en la misma ingesta.

La nectarina es una de mis frutas favoritas del verano, y si creéis que tiene poco sabor, es que no habéis pillado una buena. Pero como sobre gustos no hay nada escrito, también os digo que esto mismo se puede hacer con melocotón, paraguayos, mango o naranja. Así que tenéis para elegir y experimentar.

Receta de la ensalada de lentejas y nectarina

Ingredientes para 2 personas

  • 200 g de lentejas
  • 250 g de espinacas
  • 2 nectarinas
  • 1 cebolla (la podéis encurtir)
  • 1 zanahoria
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de sirope de ágave
  • 1 cucharadita de mostaza
  • 1 cucharadita de lino o chía, recién molidos
  • Sal
  • Opcional: 1 puñado de nueces, germinados, arroz integral.

Indicaciones

  1. Lavamos bien las espinacas, hoja por hoja, quitándole el tallo, y las cortamos para que sea más fáciles de comer.
  2. Lavamos bien las nectarinas, las partimos, deshuesamos y cortamos a cubos.
  3. Pelamos y cortamos la cebolla o escurrimos cebolla encurtida.
  4. Escurrimos bien las lentejas, ya sean de bote o las hayamos cocido. Es importante que estén muy enteras.
  5. En un recipiente pequeño, ponemos el aceite, el sirope de ágave, la mostaza y la sal. Removemos.
  6. En una ensaladera o en un plato hondo, colocamos las espinacas y la salsa y removermos.
  7. Vertemos las lentejas, la cebolla y la nectarina y mezclamos.
  8. Ponemos por la chía o el lino molido, los frutos secos, las semillas o lso germinados que nos gusten.
Ensalada de lentejas y nectarinas
Así queda la ensalada, con algunos de sus ingredientes escondidos, antes de remover bien.

Salsa cremosa de almendras

salsa de almendras con setas

Si te gusta la pasta pero te has cansado de la salsa de tomate o de la boloñesa, esta salsa cremosa de almendras te devolverá las ganas de comer espaguetis.

Aunque no es para todo lo que la puedes usar, porque también queda bien con verduras y con platos más contundentes. Sácale el orégano y súbele un poco la pimienta para acompañar un filete de seitán o de soja texturizada.

Esta salsa vuelve a tener a las almendras como protagonistas, como los últimos empanados que han salido en el blog, el del tofu y el de la burger.

Es el puñadito que nos dicen que nos comamos al día, así que cuidado con venirse arriba.

Y recuerda: se trata de comer verdura con pasta, no pasta con verduras.

Receta de salsa cremosa de almendras y setas

Ingredientes para dos personas

  • 60 g de harina de almendras
  • 50 g de proteína texturizada de guisante en seco
  • 200 ml de bebida de avena sin azúcar o agua
  • 1 cucharadita rasa de ajo en polvo
  • 1 cucharadita rasa de orégano.
  • Una pizca de pimienta.
  • Sal
  • 1 cucharada de vino blanco opcional
  • 50 g de champiñones laminados a la plancha opcionales

Puedes cambiar la proteína texturizada de guisante por la de girasol, o por soja texturizada fina. También puedes poner 50 g de tofu, pero ten cuidado con las indicaciones según la opción de pasta o de calabacín.

No le ponemos aceite de oliva porque la harina de almendras ya aporta grasa suficiente.

Indicaciones

  1. En un recipiente ponemos la proteína texturizada con la bebida de avena y mezclamos bien con una cuchada. Puedes poner ahora el vino, si le vas a echar. No se va a evaporar el alcohol, así que con una cucharada es suficiente.
  2. Normalmente, con proteína de guisante texturizada, no tendremos que esperar nada. Con otros tipos de texturizadas, igual necesitamos que el agua / bebida esté caliente y dejarlo unos 10 – 15 minutos.
  3. Metemos el resto de ingredientes en el recipiente (incluidos los champiñones) y batimos. Debe quedar un paté o una crema densa si vas a hacerla con zodles.
  4. Si te ha quedado una crema ligera, entonces es perfecta para pasta.

Zoodles con salsa cremosa de almendras

  1. Para hacer con espaguetis de calabacín, espiralizados, necesitamos que está densa, porque el calabacín suelta agua. Aprovecharemos el propio líquido del calabacín para aligerar la salsa.
  2. Ponemos los espaquetis de calabacín (zoodles) es un bol, sin escurrirlos de ninguna forma y añadimos la salsa.
  3. Mezclamos y dejamos que repose.
  4. Encontraremos el líquido del calabacín. Volvemos a mezclar bien y servimos.
  5. En el caso de que nos haya quedado una crema ligera y no queramos el agua de los calabacines, deberemos poner los zoodles en un escurridor mientras se hace la salsa y secarlos bien con un paño de algodón limpio.
salsa de almendras con espaguetis de calabacín

Sí, el calabacín va a estar crudo, pero lo podéis cocinar. Pero son varios pasos más. En el caso en el que lo hagáis al vapor o lo escalféis, ha de ser 3 o 4 minutos. Sin perder un segundo, hay que meterlo en agua con hielo para que se pare la cocción. Una vez hecho esto, se escurre y se mezcla con la salsa en un bol.

También podéis poner todo en un cacito y calentarlo un poco. Cuidado, se os puede quedar reseco o pegar al cazo: fuego bajo, remover, y añadir un poco de leche de avena si hace falta.

Pasta con salsa cremosa de almendras

  1. Cocer los espaguetis siguiendo las instrucciones del paquete. Para dos personas, 200 g está bien.
  2. Escurrir los espaguetis y volver a poner en la olla.
  3. Añadir la crema a la pasta.
  4. Remover, sin fuego, pero con la olla caliente.
  5. Podemos añadir un poco del líquido que hemos guardado para aligerarla.
  6. Una vez se enfrié, va a quedar más densa de lo que parece al calentarla, así que mucho cuidado si decides reducirla, es fácil que la salsa quede seca y que la pasta se pase.
salsa de almendras con setas

10 motivos para comer hamburguesas vegetales

Las personas veganas comemos hamburguesas vegetales. Hay gente que prefiere las de arroz y tofu de las marcas eco de toda la vida, hay quién se las hace en casa y también hay quién busca el sabor de la carne en las nuevas hamburguesas tecnológicas.

También las puedes hacer en casa. Aquí mismo tienes varias recetas, desde las típicas de garbanzos a las de avena con legumbres, también sin gluten.

Hamburguesas de garbanzos
Las hamburguesas vegetales pueden ser así de apetecibles.

El caso es que parece que a muchas personas, incluso dentro del veganismo, le sorprende que por un lado se rechace el consumo de carne y por el otro coma una “hamburguesa vegetal” con las reminiscencias animales que conlleva.

Parece que llamarlas hamburguesas ha generado malestar en la industria de la carne. Sinceramente, durante mucho tiempo se han hecho hamburguesas de todo tipo de ingredientes sin que generase ningún debate. Hay hamburguesas de atún o de arroz con cosas desde hace años. Pero, ¡ay!, que ahora las tenemos que compiten en sabor y textura con las clásicas de carne. Lo era un formato de comida rápida sin mucho interés ha pasado a ser algo que «proteger».

El tema para mi está claro: los consumidores distinguen perfectamente unas de otras, pero las hamburguesas vegetales que antes no tenían casi distribución, ahora están por todas partes y suponen una competencia real. El bolsillo, como siempre, el motivo que hay detrás de este tipo de campañas de protección de un producto que no lo necesita.

Sin embargo, las hamburguesa vegetales triunfan como formato dentro y fuera del veganismo por muchos y variados motivos.

10 motivos para comer hamburguesas vegetales

  1. Una hamburguesa hace en pocos minutos. Como vegana, no pienso renunciar a la rapidez y la comodidad de hacer algo rico vuelta y vuelta.
  2. Es una comida que reconocemos y de la que tenemos muy buenos recuerdos. En general, asociamos las hamburguesas a momentos de disfrute y ya nos predispone positivamente.
  3. Son muy fáciles de cocinar. Vuelta y vuelta y ya las tenemos. .
  4. También las podemos comer versión gourmet con una guarnición de patatas gajo o como opción de comida basura vegana, con todo lo que se supone que lleva un hamburguesa «guarra», con su queso Violife y todas las salsas que nos podamos imaginar.
  5. Si decidimos hacerlas en casa, son una gran opción para hacer cantidad y congelar. Si las compramos congeladas, ya las tenemos listas. Nos salvan cuando no hay tiempo o ganas.
  6. Son muy económicas si las hacemos en casa. Cuando las hacemos de legumbre o soja texturizada, el precio baja estrepitosamente. Y siguen siendo muy nutritivas y altas en proteínas.
  7. Quedan muy bien en bocadillo, algo que nos ayuda cuando comemos fuera. Mucha gente no sabe que meterle al bocata cuando empieza con una dieta vegetal (aunque hay miles de opciones). Y seguramente te guste más que ponerle filetes de tofu.
  8. Te ayuda a camuflarte en una barbacoa o un picnic. Si te llevas Frys, Linda McCarthy, Beyond Meat o Moving Mountains, es posible que quieran probarlas. Especialmente las Beyond, que parece que sangren.
  9. Te ayudan con las tentaciones, si las tienes. Algunas personas, aunque sean veganas, echan de menos el sabor de la carne o la experiencia de comer una hamburguesa. Las hamburguesas trampantojo, como la Beyond, salen al rescate. Porque soy vegana por los animales, no por el sabor de la carne.
  10. Son mejores para el medio ambiente que tradicionales de carne. Incluso las compradas. Sin embargo, las ganadores por goleada son las hamburguesas de legumbre y las de proteínas texturizadas. Baratas, ricas, con mucha proteína y respetuosas con el planeta.
Este es el impacto de diferentes dietas en EEUU según Shrink that Footprint.

Así que ya ves que hay multitud de motivos diferentes para comer hamburguesas vegetales. Aunque hay una muy importante que no está en la lista: no haber tenido que matar al animal por su carne.

Ojo: algunas hamburguesas vegetales comerciales o caseras son muy bajas en proteínas.

A veces, relacionamos hamburguesa con comida proteica y no revisamos los macronutrientes. Ni la quinoa ni los champiñones son fuentes de proteína al nivel de las legumbres. Incluso si son de cereal con tofu, revisa el porcentaje de este, igual tampoco cubre la parte proteica.

Esto no debe es un problema en sí mismo, siempre que lo tenemos en cuenta si la acompañamos con un hummus de cualquier legumbre o le añadimos tofunesa. ¡La creatividad y la variedad de la cocina vegetal nunca se acaba!

La hamburguesa de garbanzos que no se deshace

Hamburguesas de garbanzos

La culpa de que hiciese esta hamburguesa de garbanzos la tiene mi amiga Carola. Y mucha gente que me escribe por Instagram y me explica que sus hamburguesas de legumbres de desmoronan.

Lo cierto es que la queja habitual viene siendo sobre las hamburguesas de lentejas, pero tenía un bote abierto de mi legumbre favorita, así que hice un par de pruebas.

Las hamburguesas de legumbres son seguramente uno de los grandes hits de la cocina vegetal sin procesados. A mi, que me encantan las legumbres, en verano ya me sirve comer garbanzos en ensaladas, aplicando la ley del mínimo esfuerzo.

Sin embargo, entiendo las múltiples ventajas de hacer hamburguesas vegetales, así que aquí tenéis una receta más. Sin gluten, para que se pueda apuntar todo el mundo.

Un par de puntualizaciones importantes:

  • Se trata de una hamburguesa que no se deshacer y que por fuera estará crujiente, pero por dentro puede llegar a tener consistencia de paté.
  • He usado sazonador «de pollo» pero podéis usar cualquier otro sazonador en polvo o la mezcla de especias que más os guste. A mí me resultan muy útiles los sazonadores ya preparados y que además tienen sabores que reconozco como tradicionales.

Con sazonador me refiero a un bote con especias molidas, no a sobrecitos para pechuga de pollo. Es decir, especias varias molidas.

El rebozado de esta hamburguesa de garbanzos, en realidad empanado, está hecho con harina de almendras igual que con el tofu de esta receta. Podéis usar harina fina para un empanado muy fino o almendra granulada par aun empanado más crujiente y grueso.

La harina de almendra es algo que uso mucho en cocina, tanto para dulce como para salado, y es por esto que prefiero comprar en tamaño grande o a granel. Para cocinar, la extrafina de pastelería es la que más me gusta. A granel la podéis encontrar de proximidad y mucho más barata que la de bolsita pequeña. No hace falta que sea eco.

Receta de hamburguesa de garbanzos sabor «pollo»

Ingredientes para dos burgers medianas

  • 150 g de garbanzos cocidos escurridos y pelados
  • 1 cucharada sopera colmada de harina de garbanzo
  • 2 cucharadas soperas rasas de lino o de chía
  • 2 cucharadas soperas rasas de sazonador de pollo
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen
  • 6 cucharadas soperas de agua
  • sal al gusto

Aquí el lino y el garbanzo se alían para que no se os desmonte la hamburguesa. La harina de garbanzo no la podéis cambiar por harina de trigo, ya que la de trigo no os hará el mismo efecto.

Masa de nuestras hamburguesas
Así me quedó la masa de las hamburguesas.

Hay otras harinas que también os pueden servir, como la de arroz, y marcas comerciales que tienen harinas que funcionan muy bien, como Yolanda. Esta marca es bastante fácil de encontrar en grandes superficies.

Indicaciones

  1. Triturar el lino con las cucharadas de agua en caso de no ser lino en polvo. También puedes dejar que reposen sin triturar. Al menos, déjalas reposando 15 minutos (te da tiempo a pelar los garbanzos).
  2. En mi caso, después de escurrir bien los garbanzos, los pelo. Es decir, el peso indicado es con el garbanzo pelado.
  3. En un bol de cristal grande, aplastamos los garbanzos con un tenedor, con cuidado de no convertirlo en puré.
  4. Añadimos el sazonador, la harina de garbanzo y una cucharadita de sal y mezclamos bien.
  5. Añadimos el aceite y el falso huevo de lino y mezclamos con las manos hasta que nos quede una masa consistente.
  6. La harina ha de estar completamente incorporada, si te falta líquido, con una cucharadita de postre puede añadir un poco e ir probando.
  7. Dividimos la masa en dos o tres (me gusta hacer mini burgers) bolas y las aplastamos, dándole forma de disco no muy grueso.
  8. Ponemos un montoncito pequeño de harina de almendra y la repartimos por la hamburguesa, presionando para que quede pegadas.
  9. Les damos la vuelta y hacemos lo mismo. Hay que poner poca o no se pegará bien´.
  10. Podéis hacer un rebozado más compacto si antes las pasáis por harina de garbanzo con agua (la misma cantidad de agua que de harina).
  11. Las puedes guardar en la nevera o congelar, o cocinarlas directamente, no se van a desmontar, aunque el frío siempre ayuda a una mejor textura.
  12. Las puedes freír en aceite muy caliente, pasar por la plancha o hacerlas al horno.
  13. Sabrás que están listas cuando estén doradas por los dos lados.
Masa de las hamburguesas de garbanzos

Cirugía de lipedema: me sigo viendo gorda

Cómo la mayoría ya sabéis, me han sacado un montón de litros de grasa, he tenido que rehacer todo mi armario pero, a pesar de la cirugía de lipedema, me sigo viendo gorda. De hecho, no es que me vea con más o menos peso, es que me siento igual. En mi cabeza, sigo siendo la misma. Mi autoimagen no ha cambiado del todo.

Digo gorda, porque antes de saber qué era el lipedema era el adjetivo que empleaba para mira brazos y piernas, no es que lo sintiera como un insulto. Ni ahora ni antes me estaba comparando con otras personas con obesidad o con lipedema mucho más avanzado. Solo trato de explicar algo que me ocurre a mi.

Por resumir, lo que pasa es que me siento, y me sigo viendo, las piernas enormes cuando no las comparo con las que tenía antes. Es como si el último año y las cirugías no hubiesen pasado nunca.

Además, me veo muchísima más barriga y menos «forma». La guitarra ha desaparecido. Tengo que coger y revisar las medidas que me toma la dietista para ver que estoy igual de abdomen. Y recordar que llevo 4 tallas menos de pantalones, que se dice pronto.

Me sigo viendo gorda
Vestida así, me veo igual que antes de las cirugías.

Cuando te vas a realizar las cirugías, es muy probable que te centres en el post operatorio: encontrar un fisio, revisar si tienes que cambiar de medias de compresión, las marcas de los puntos, evitar la fibrosis, la flaccidez… Por no hablar de si estás en otra ciudad, entonces la logística es una preocupación de primer orden. Nuestras energías son para intentar averiguar los días que necesitas post operación antes de viajar, la mejor forma de hacerlo, donde quedarte, quién te acompaña. Es un proceso que desgasta mucho.

Por supuesto, una de las cosas que también se mira es el tipo de resultado, tanto médicos como estéticos, del cirujano que nos va a operar. A pesar de saber esto, y de haber visto muchas fotos, es muy diferente ver ese cambio en ti.

Una vez pasan las primeras semanas, el flipe de verte los huesos de las rodillas y de los tobillos y los codos sin mollete, te das cuenta de que pasan también otras cosas.

Al menos en mi caso, no reconocía mi propio reflejo en los escaparates. Doy gracias a los tatuajes, porque mirándome al espejo lo tenía algo más fácil. Pero es muy extraña la sensación de no reconocerte en los reflejos o las fotos.

Al mismo tiempo, ves ropa de tu nueva talla y no crees que vayas a entrar. Acabas teniendo que hacer muchos viajes al probador.

Nunca pensé que me quedase bien el tiro alto
Se me olvida que ahora me queda bien el tiro alto.

Aclaro que no todo el mundo pasa por esto. No todas las afectadas se operan y pierden el mismo volumen. No a todas se les retrae igual la piel. Las experiencias son muy variadas y todas válidas.

Sin embargo, hablando con personas operadas por las mismas fechas, todas comentamos lo mismo: «a veces no me reconozco», «en mi cabeza la grasa del lipedema sigue ahí»… Hay un período de adaptación en la que debemos reconectar con nuestro nuevo cuerpo y las nuevas medidas, incluso nuestra nueva forma.

La cirugía no deja de ser un procedimiento muy agresivo. En mi caso, en 5 meses me ha cambiado completamente la figura. Así que debemos entender que ese proceso necesita tiempo y que debemos aprender a reconocernos, a reescribir la autoimagen que teníamos de nosotras mismas.

Incluso a darnos un tiempo de duelo por lo que hemos sido y ya no somos.

Es posible que pase el tiempo y nos reconozcamos ya en el espejo, pero tener la mala suerte de que nuestro cerebro decida que esa nueva normalidad no existe aún. En mi caso, estando ahora en normopeso y con muchas tallas menos, a veces me sorprendo imaginándome aún con la figura de antes, y con las piernas y brazos «gordos».

Me sigue pareciendo mentira verme en algunas fotos recientes, pero cada vez conecto mejor con el ahora físico.

Si nos pasa esto y vemos que no mejora, si se convierte en un problema, es importante acudir a un especialista que nos ayude a pasar esta etapa. No tienes porqué pasar por esto sola. Nuestra salud mental es importante.