Tortilla vegana de calabacín y champiñones

Tortilla vegana de calabacín y champiñones

Nada como aprender a hacer esta tortilla vegana de calabacín y champiñones con cebolla. La podrás tunear al gusto y con ingredientes de temporada, echándole creatividad y todo aquello que sobre de tu nevera.

Y es que se trata de una receta de reparovechamiento, ideal para todos aquellos vegetales que sobran después de hacer otras recetas. Que no se te seque en la nevera esa cebolla que has partido para sofrito o ese calabacín que vas a poner en las hamburguesas.

Decidí poner en práctica esta receta después de hacer pizza la noche anterior. Me encanta poner diferentes verduras y hortalizas en la pizza, pero no me suele caber un calabacín o una cebolla entera, ni mucho menos un pimiento, otro posible y fantástico ingrediente para esta tortilla.

Si ya tienes casi todos los ingredientes cortados y salteados o pochados, dedícales unos minutejos más a esta tortilla de calabacín y champiñones. Te va a alegrar el desayuno, solucionar una cena o rellenarte el táper del día siguiente.

¿Dónde está la proteína? En el garbanzo, pero no habrá mucha. Le puedes añadir medio scoop de proteína en polvo.

Receta de Tortilla vegana de calabacín y champiñones

Ingredientes para 1 ración

  • 100 g de champiñones
  • 1/2 calabacín grande
  • 1/2 cebolla
  • 4 cucharadas colmadas de harina de garbanzo
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita rada de pimienta
  • 1 cucharadita rasa de orégano
  • agua
  • sal o sal kala namak

Indicaciones

Vamos a hacer como que no tenemos esas verduras ya en la nevera pochadas, a la sartén, al wok o cocidas y empezamos de 0 por si alguien la quiere probar.

  1. Pelamos la cebolla, la cortamos en aros finos o en cuadraditos.
  2. En un sartén, con una cucharada de aceite y el fuego bajo, la pochamos. Muy útil la tapa para aquí para que se haga antes y no pierda el líquido.
  3. Mientas, lavamos el calabacín y los champiñones con agua, que no quede nada de tierra. Lo que no peléis, lo frotáis con un cepillo de verduras.
  4. Echadle un ojo a la cebolla. Cuando esté, se reserva en un recipiente.
  5. Fileteamos el calabacín y los champiñones. También podéis cortados a cubos o dados.
  6. En la misma sartén, ponemos otra cucharada de aceite y añadimos el calabacín y los champis. Con el fuego medio o bajo y la tapa, sin perderlos de vista. Reservamos cuando ya están pochados o doraditos, al gusto. Lo importante es que no queden crudos o pasados. Reservamos junto a la cebolla.
  7. Aquí empieza la tortilla de sobras. En un bol grande donde vaya a caber todo, ponemos el harina de garbanzo tamizada, un pellizco de sal, la pimientas y el oréganos. Mezclamos.
  8. Ahora añadimos el agua para hacer la masa líquida que nos hará de huevo. Empezamos por añadir el líquido que hayan podido soltar las verduras. Ten en cuenta que a veces el cabalacín suelta a posteriori una gran cantidad de agua. Mejor usarla ahora.
  9. Añade entre 6 y 8 cucharadas de agua. Ves de dos en dos, hasta que te quede un líquido ligerito, pero no tanto como el huevo.
  10. Añade la verdura sin líquido (si no lo has puesto ya, deséchalo) y mezcla bien.
  11. Es una tortilla de harina, así que tiene que cuajar. Mi recomendación es que empieces a fuego bajo-medio uno de los lados, con tapa, que le des la vuelta y sigas con el fuego bajo. Cuando ya tenga consistencia, sube el fuego y que te quede doradita.
  12. No hace falta freíla ni cocerla en aceite, con un par de cucharadas más de aceite de oliva o con una cucharada de margarina tendría este aspecto.
Tortilla vegana de calabacín y champiñones
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