Estofado de mijo y azukis

Llega el otoño y nos apetecen platos calentitos. Aunque debemos seguir tomando alimentos crudos, sin duda esta receta nos sacará el frío y nos dará un montón de energía. Un estofado muy completo, vegano, sin gluten y sin grasa, ¡todo ventajas!

Como ando un poco escasa de tiempo me fue genial que Deliberry me ofreciera probar su servicio: hacerte la comprar y llevártela en un hora o menos a casa. También puedes escoger qué día y franja quieres que se te entregue, que es lo que hice yo. Así pude tener todos los ingredientes a tiempo sin tener que preocuparme por nada. De hecho, había uno en concreto que no estaba en la tienda, pero como escogí el «comodín de la llamada», me llamaron para ver que cambio podíamos hacer. Así puede hacer la compra en Veritas sin moverme de la silla de la ofi, ¡genial!

Deliberry

Ingredientes para 4 platos hermosos:

Si no tenéis medidores en casa, una taza es entre 180 y 200 gramos.

Instrucciones

El plato empieza haciendo la lista de compra, como todos los platos. Parece una tontería, pero es muy importante cuando queremos hacer recetas nuevas tenerlo todo controlado. Empezamos con las azukis, poníendolas una noche en remojo. Puede estar más tiempo, pero hay que cambiarles el agua.

El quid de la cuestión en este plato son los diferentes tiempo de cocción que tienen el mijo, unos 20 minutos, y las azukis, de 45 minutos a 1 hora, y las cantidades de agua. Así que va a ser lo que más vamos a vigilar, porque aquí el orden de los factores sí que altera el producto final.

Empezamos rehogando las cebollas frescas, bien picada, en dos o tres cucharadas de aceite, durante unos 5-7 minutos en la olla donde haremos el estofado. No tratamos de hacer un guiso, así que no os paséis con el aceite, que luego necesitaréis mojar pan. En ese tiempo aprovechamos para cortas en rodajas la zanahoria. No hace falta que sean rodajas finas, pero tampoco trozos grandes.

Una vez tenemos  la cebolla al punto, añadimos la zanahoria, las azukis y dos tazas de agua. Llevamos todo ebullición y lo dejamos a fuego bajo durante 35 minutos tapado. Aquí mejor que nos pongamos una alarma, porque una vez pasen esos 35 minutos, tenemos que añadir el mijo y otras 2 tazas de agua. Es el momento ideal para añadir la sal y la cúrcuma y lo dejamos a fuego bajo.

Cuando hayan pasado 15 minutos, en los 5 últimos minutos, comprobamos que no le haga falta más agua. Si lo queremos convertir en un sopa densa con añadir 3 tazas de agua ya lo tenemos, en otro caso solo rectificamos si vemos que está seco. También sería ideal rectificar ahora de sal. Es el momento de añadir el alga wakame en copos y remover. Si no tenéis costumbre de tomarlas, es mejor que pongáis poquitas, porque al hidratarse crecen. Si no son en copos igual os quedan duras, os aconsejo entonces añadirlas con el mijo.

Mi toque personal es añadirle unos germinados, como estos de brócoli de la marca Vegetalia. Como todo buen estofado, ¡mejor servirlo calentito!

Estofado de Mijo y azuki

Paté de aceitunas verdes

Este paté de aceitunas verdes es el que me habéis visto utilizar veces en Instagram. Es genial para extender en una rebanada de pan pero también como base para una salsa, añadir a una ensalda o simplemente picar algo con unas crudités.

Mi paté de aceitunas favorito es con olivas negras, pero en este caso hice olivada con unos paquetes de aceitunas verdes estilo manzanilla donde la carne de aceituna estaba blanda y no me era agradable.

Os pongo los ingredientes que usé yo:

  • 250 gramos de aceitunas, mis favoritas son manzanilla.
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

Los que considero opcionales pero que son muy habituales en esta receta, y que se pueden añadir también más tarde, por ejemplo al huntar:

  • ajo, que es uno de los ingredientes básicos pero que a mi me sienta mal, por eso lo descarto
  • alcaparras, entre una y dos cucharadas
  • albahaca, unas tres o cuatro hojas
  • tomillo, orégano al gusto, entre una y dos cucharaditas
  • una cucharadita mostaza

Os aconsejo elegir pocos ingredientes opcionales, porque sino no disfrutaréis de los sabores. SObre el tipo de aceituna, podéis usar la que más os guste, mi favorita para la olivada negra es la aceituna negra de aragón, que tiene muy poca carne y que se vende con hueso, para esta deberéis usar o más cantidad de aceitunas o menos de condimentos.

Si las olivas son deshuesadas, añadís todos los ingredientes menos el aceite en un vaso y trituráis. Si no son deshuesadas, os aconsejo que os mováis al salón y las peléis viendo vuestro programa favorito porque os vais a estar un rato. Para triturar os aconsejo que lo hagáis con una batidora de mano o con un robot de cocina, y que no uséis las velocidades máximas, ya que no se trata de que quede líquido y muchas veces se agradece no solo la consistencia sino una textura granulada.

Ponéis el resultado en un bote de cristal y añadís el aceite de oliva. Ahora ya solo queda disfrutarlo.

En italia a la olivada se le llama tapenade y lleva anchoas, así que leer bien los ingredientes de muchos patés de aceitunas porque muchos llevan algo de pescado y no aparece a la vista. Si le queréis dar ese toque extra salado, yo le añado un poco de Marmite, que le da el gusto fuerte extra.

Aquí van algunas ideas que ya habéis podido ver en el Instagram Mi Dieta vegana.

ensalada con paté de olivas casero

Ensalada de lechuga romana, zanahorias moradas, remolacha cruda, tofu y paté de aceitunas verdes.tostada con paté de olivas casero

Una ensalada la podemos trasladar a una tostada.

bocadillo vegan olivada

O incluso a un bocadillo. El paté de aceitunas verdes le dará untuosidad al pan y mucho sabor.

Polos de fruta caseros

Llega el verano y nos derretimos con tanto calor. Los helados y los polos de fruta caseros también se derriten, pero al menos nos refrescan por un ratito. Si además de refrescarnos también nos alimentan, mejor que mejor.

Vamos a obviar el polo de zumo de limón o el de zumo de naranja porque para eso no necesitáis leer ninguna publicación, ¡eso sale solo! De hecho es el polo ideal para probar unos moldes de helado nuevos. Eso sí, cualquiera de ellos pringa, y mucho, estos helados caseros se derriten con bastante facilidad, así que hay que comerlos rápido.

Para los polos que os explico, he cambiado los zumos por la fruta completa, pelada y sin pepitas duras. Es decir, yo no los hago a base de licuados, sino metiendo la fruta en una batidora.

Aquí van mis polos favoritos de la temporada:

  • Sandía y hierbabuena: Si os gusta la sandía y queréis algo fresquito, el toque hierbabuena os va a encantar. Es tan sencillo como poner un par de tajadas generosas y sandía y unas hojas de hierbabuena en la batidora. Si la vuestra lo requiere, añadidle un dedo de agua o dos, pero lo mínimo, ¡que la sandía ya es casi todo agua! Lo podéis dejar en la nevera unas horas (para que coja gusto mentolado) y colarlo, para no encontraros pepitas ni trozo grandes de hoja. Lo meneamos un poco antes de meterlos en los moldes ya solo os queda esperar.
  • Piña colada: Tan sencillo que te preguntarás como no se te ha ocurrido. La base es la piña, sin duda, piña bien madura pelada, centro incluido. Yo con media piña pequeña o media tengo suficiente. El coco se lo podemos añadir de muchas formas. A mi me gusta añadir la fruta y luego le pones un poco de crema de coco. La crema de coco es lo que queda en la parte de arriba cuando abrimos un bote de leche de coco. Como en el anterior, añadimos líquido solo si lo necesita la batidora que tengamos. Y de ahí al molde, al congelador y a disfrutar.
  • Frambuesa ácida: La frambuesa y yo tenemos una corta pero intensa historia de amor desde hace unos meses. Iba a hacer un nanacream pero acabé haciendo polos. Ponemos un vaso de agua, zumo de limón y frambuesas y batimos, luego colamos las pepitas. El resultado es muy ácido pero el efecto frío lo atenúa un poco. No es el típico polo, y si lo queréis dulce siempre podéis añadirle algún endulzante, yo aquí le pongo sirope de ágave.
  • Pink Limonade: La limonada rosa se ha convertido en todo un fenómeno. Yo hago una variación para los helados, porque utilizo el zumo de dos limones, un vaso de agua y un montón de frutos rojos. Para endulzar, sirope de ágave o stevia. Si hay muchas semillitas, lo podéis colar antes de verter el líquido en los moldes.

Las proporciones son al gusto, siempre podéis probar el resultado antes de enmoldar, pero os aconsejo que tengáis en cuenta que el frío resta mucho sabor, así que a veces necesitamos que tenga mucho sabor para que luego nos sepa a algo. También os digo que cualquier nanacream queda genial en molde de polo, pero que tendréis que rellenar con cuidado para que no queden huecos.

Este post se seguirá editando durante el verano. Os avisaré en Instagram y Facebook cuando ocurra.

Descubriendo delicias con Organicobox

La moda de las cajitas se ha expandido a la alimentación. Primero fueron los cosméticos, pero ahora el abanico están grande que ya tenemos a nuestra disposición una caja con alimentos orgánicos.

Hoy os presento Organicobox, una caja para descubrir delicias orgánicas y una muy buena idea para darse un capricho o incluso para regalar una suscripción. Porque no hay nada mejor que recibir una carta, pero si es una caja con comida, al menos en mi caso, la ilusión es doble. Hay varios tipos de suscripciones, desde un mes por 25 euros a 265 anual. Eso sí, no sabremos qué ay en la caja casi casi hasta el momento de recibirla, ya que hasta el día de envío no cuelgan la imagen de los productos en las redes sociales.

Sin duda fue una muy buena experiencia de compra, ya que el equipo que hay detrás de este proyecto se preocupa mucho por la recepción de las cajas, sobretodo cuando hay productos que necesitan frío.

Organicobox

Organicobox

Organicobox

Aquí os dejo algunas de las cosas que han aparecido en el Instagram que llevan algunos ingredientes de la caja:

  • La tostada de aguacate de por la mañana, con queso de tofu

Una foto publicada por Mi Dieta Vegana (@midietavegana) el

  • En este caso, unos arándanos crujientes

Una foto publicada por Mi Dieta Vegana (@midietavegana) el