Caldo vegano de Navidad

Un caldo vegano de Navidad es imprescindible para muchas de las recetas de temporada. Lo podemos tener hecho y guardado en tápers, congelado o en la nevera, y de esta forma podremos disfrutarlo en cualquier momento. Y también quitarnos un poco de trabajo los días festivos, donde en algunas cosas se hace maratón culinario.

Receta de mi Caldo vegano de Navidad

Ingrediente para 3 litros

  • 2 ajos
  • 2 cebollas grandes
  • 1 puerro grande
  • 5 zanahorias
  • 1 nabo mediano o dos pequeños
  • 1 apio
  • 1 pimiento verde
  • 2 patatas
  • 1 puñado de arroz
  • 4 litros de agua
  • Tamari o salsa de soja opcional
  • Sal
  • Aceite de oliva

Intrucciones

  1. Lavamos y limpiamos bien las verduras. Las dejamos enteras, menos el puerro y el apio, que habrá que cortados a la mitad o a cuartos para que entren en la olla.
  2. Picamos la cebolla y los ajos. En la misma olla en la que haremos el caldo, ponemos un par de cucharadas soperas de aceite de oliva.
  3. Pochamos los ajos y la cebolla hasta que estén bien dorados.
  4. Añadimos todas las verduras y el agua que la olla admita (3 o 4 litros).
  5. En una olla a presión, lo dejaremos entre 45 minutos y una hora. SI no usamos olla a presión, que cueza a fuego lento un par de horas.
  6. Podemos aprovechar para meter un saquito de garbanzos. Muchos ollas tienen accesorios para disponer por separado verduras y legumbres, sino lo tenemos, podemos usar unos «saquitos» o «calcetines» que están pensado para ellos. En el caso de hacer garbanzos, el tiempo de cocción deberá ser tenido en cuenta para que no se deshagan. Podemos sacarlos y también sacar la patata y seguir cocinando y reduciendo líquido si hace falta.
  7. Finalmente retiraremos las verduras. Sale un puré estupendo con ellas, no las tiréis.
  8. Para darle consistencia al caldo, en este caso lo mejor es triturar las zanahorias, el puerro y la cebolla. El arroz se habrá deshecho por completo.
  9. Añadimos la sal y si nos apetece un chorrito de la salsa de soja para oscurecerlo.

No es un caldo fuerte porque, como es vegano, no le hemos puesto ni hueso, ni embutidos ni carne. Por supuesto le podemos añadir un chorizo vegano. Recordad que si lo tomamos con pasta de sopa, esa pasta la tenemos que contar como parte de la comida. Igual nos merece la pena menos pasta y más verduras y legumbres en nuestras sopas, ¿verdad?

He hecho una entrada a parte para este caldo vegano de Navidad porque en realidad es un caldo muy recurrente en mi casa y me lo habéis preguntado muchas veces, pero si os ha gustado no te pierdas el post Pilota vegana por Navidad.

Pilota vegana por Navidad: receta sin soja

¿Os imagináis volver a comer Pilota vegana por Navidad? Las comidas típicas de Navidad son una de esas cosas extrañas cuando eres vegana. Por una parte, especialmente los primeros años, nos sentimos escudriñadas, cuando no interrogadas, sobre nuestra comida. Puede llegar a ser muy incómodo. Por otro lado, dejamos de comer la mayoría de cosas habituales por estas fechas. En mi caso, se acabo el jamón y el marisco en casa de mis padres, y la «escudella i carn» d’olla en casa de mi tía.

Si bien es cierto que podemos comernos una sopa de galets, con un buen caldo vegetal y unos galets que no tengan huevo. Pero evidentemente, el cocido con carne no lo tomamos. Eso implica que nos saltamos también la «pilota». La pilota es una especie de albóndiga grande y alargada que se cuece con la verdura (col, patata, zanahoria) y  los garbanzos. Por supuesto, como todo cocido contundente, lleva también diferentes embutidos y carnes. Aunque algunos se podrían veganizar, he optado por la pilota por ser lo que normalmente todas echamos más de menos.

Hay diferentes formas de comer la escudella, En mi familia se sirve primero la sopa con galets, y luego en diferentes bandejas se sirven las verduras, los garbanzos, los cortes de carne y los embutidos. Otra forma es tomar el caldo con los galets y poner pilota, algunas verduras y, depende de cada una, garbanzos.

Vamos a obviar completamente la preparación tradicional de la pilota porque, en el fondo, esto es un trampantojo culinario y emocional. Eso sí, reservaros una mañana o una tarde para hacer esto porque estaremos un rato.

Empezaremos por hacer un caldo vegano o por comprar uno natural que no venga de polvos. Aquí tenéis un posible receta. Es importante porque será un ingrediente de la pilota y porque una sopa con un mal caldo es una mala sopa. Haceros un favor y haced de 3 litros en adelante, si no es para la familia y amigos, el congelador será vuestro aliado.

 

Receta para mi pilota vegana por Navidad

Ingredientes para 5-6 personas

  • 75 gramos de proteína de guisante de tamaño pequeño o fino pesada en seco
  • 1 cucharada sopera rasa de pimienta negra molida
  • 1 cucharada sopera rasa de de comino
  • 1 cucharada sopera rasa de tomillo
  • 1 cucharada sopera rasa de ajo en polvo
  • 1 cucharada sopera rasa de almidón de patata, de boniato o de maíz (lo que llamáis maizena)
  • 3 cucharadas soperas colmadas de pan rallado
  • 120 ml agua o caldo vegano de Navidad
  • 2  cucharadas soperas colmadas de lino en semilla o molido
  • Sal al gusto

Instrucciones

  1. Hidratamos en agua o caldo hirviendo la proteína de guisante durante una hora. Habitualmente, el doble de líquido que de proteína texturizada.
  2. Colamos la proteína cuando ya esté bien blanda e intentamos retirar totalmente el líquido sobrante.
  3.  Mientras esperamos a que se hidrate la proteína, podemos hacer el falso huevo de lino. Molemos las semillas de lino y añadimos agua o caldo (3 veces la cantidad de lino que tengamos). Lo podemos batir todo junto en un procesador de alimentos estilo batidora. Esta mezcla nos hará las veces de huevo.
  4. Dependiendo de la marca, es posible que tengamos que cocerla (aplica especialmente para la soja texturizada de algunos tipos).
  5. Añadimos las especias, el almidón (o la maizena) y la sal y mezclamos bien. 
  6. Añadimos la mezcla del lino y removemos bien.
  7. Aquí es importante que tengamos un poco de ojo y pensemos en que vamos a hacer una albóndiga. Así que iremos echando el pan rallado y removiendo, hasta que nos quede más o menos con una textura manejable, sin líquido pero sin ser seca. Las cantidades dependen mucho de las marcas que usamos y siempre debemos ajustar a conveniencia.
  8. El tamaño de la pilota no deberá ser muy grande porque no la vamos a cocer. Recomiendo hacer una por persona, como un albóndiga doble o triple.
  9. En una sartén caliente, a fuego bajo, añadimos una o dos cucharadas de aceite de oliva virgen y las pilotas. Les iremos dando vueltas para que se hagan por todas partes y se sellen bien, con cuidado de que no se quemen ni queden con aspecto de fritas, conservando en lo posible un aspecto suave y doradito.
  10. Si utilizamos una sartén alta, utilizaremos tapa para que queden bien cocidas por dentro pero sin dejar de darles la vuelta y vigilarlas.

Por supuesto, las especias que he usado son las que me gustan a mi y en unas proporciones suaves, podéis quitar o añadir lo que queráis.

Y ahora viene cuando lo montamos todo.

Sopa de galets y pilota vegana por Navidad

Ingredientes

  • Caldo
  • Pilota
  • Galets

No os pongo proporciones porque esto ya depende de cada uno, pero lo suyo sería no pasarnos de galets (no más de 100 gramos por cabeza) ni de pilota y hacer una comida festiva que no acabe en indigestión.

Instrucciones

  1. Ponemos 3 partes de caldo y una de agua.
  2. Seguimos las indicaciones del paquete de galets, que suele recomendar unos 15 minutos de cocción.
  3. Añadimos la pilota con al caldo cuando ya esté el fuego apagado.
  4. La pilota se puede deshacer, os aconsejo hacer la prueba antes o simplemente partirla y servirla en el plato.
  5. Servimos el caldo con los galets y una pilota por persona.

Las ideas de presentación son muchas y lo ideal es hacer lo que es tradicional en nuestra familia. Podemos cocer col, patata y garbanzos (junto o por separado) con el caldo que hemos hecho o con parte de él, añadiendo agua, para después escurrirlo y presentarlo en una bandeja. El caldo resultando lo podemos reutilizar. También podemos rellenar los galets con la pilota vegana por Navidad.

¿Os animáis a probarlo?

 

Muffins de brócoli veganos

Prepara estos sencillos muffins de brócoli en un momento. Ideales para desayunar o merendar, pero también para picar algo.

Preparación: 15 mins

Horneado: 20 mins

Total: 35 minutos

Ingredientes

Para 6 muffins grandes o 12 pequeñitos:

  • 125 g de ramilletes de brócoli
  • 200 g de harina de trigo integral
  • medio sobre de levadura química
  • 2 cucharaditas de bicarbonato
  • 1 cebolla mediana
  • 200 ml de bebida de almendras sin azúcar Almond Breeze
  • 30 ml de aceite de oliva virgen extra
  • aceite de oliva ligero
  • uno o dos dientes de ajo
  • sal
  • orégano

Muffins de brócoli

Intrucciones

Precalentamos el horno a 180ºC mientras preparamos la masa.

Retiramos el tronco del brócoli, lo lavamos bien y lo reservamos par hacer una crema de verduras en otro momento. Cortamos lo ramilletes y los hacemos al vapor durante 7 minutos en una vaporera. Una vez estén hechos, los cortamos casi como si los hubiésemos rallado y reservamos.

Retiramos la capa dura de la cebolla y la cortamos en dado muy pequeños, lo más pequeños posibles. Retiramos la piel del diente de ajo y lo cortamos muy pequeño. Salteamos la cebolla y el ajo en una sartén con aceite de oliva ligero hasta que esté dorado. Resérvalo.

En un bol, mezcla  todos los ingredientes secos: harina, levaduda, sal (al gusto), orégano y bicarbonato.

En otro bol, mezcla los ingredientes líquidos y húmedos, incluyendo la bebida de almendras sin azúcar Almond Breeze, el brócoli al vapor y cortado, la cebolla y el ajo rehogados. Pásalo todo por la batidora.

Vertemos la parte líquidos en el bol de secos y mezclamos bien con las barillas para que no quede grumos.

Acuérdate de engrasar el los moldes si no son antiadherentes de silicona. También puedes usar moldes de papel de horno, en ese caso tampoco tienes que engrasar el molde.

Reparte la masa entre los moldes (depende del tipo de molde, te saldrán más o menos). ¡Llena solo dos tercios del molde porque a masa crece!

Hornea durante 20 minutos. Como cada horno es diferente, puede que tarde más. Puedes comprobar si están hechos con un palillo de madera. Ya puedes disfrutar de tus muffins de brócoli.

Como cualquier muffin o bizcocho, mejor si los dejas enfriar en una rejilla.

¡Atrévete a mojarlos en cualquier salsa de tu elección!

Ser vegano es caro, pero solo si tú quieres

Ser vegano es caro, lo escuchamos últimamente mucho. Demasiado. Parece que ser vegana sea algo de hipsters, modernas y personas famosas montadas en el dolar. El hecho de que el veganismo haya dado el salto a los medios y de repente esté de moda hace que haya mucho información al respecto. Lo cual implica, también, información de poca calidad y medias verdades.

Para empezar, el veganismo es muy heterogéneo y el gasto que hace una persona vegana depende de sus hábitos de consumo. Exactamente igual que en el caso de una persona que lleve una dieta omnívora. Pero si vamos más allá de la cesta de la compra, como hacemos las veganas, también nos tenemos que fijar en los productos de limpieza e higiene, la ropa, el calzado… En realidad, en cualquiera de los ámbitos de nuestra vida.

Siento desilusionar a los haters, pero si bien es vedad que hay personas veganas que gastan un montón, otras hacen justo lo contrario. Y la mayoría estamos en ese lado. Quizá es que hacemos menos ruidos y molamos menos, pero ahí estamos, comiendo vegetales a tope.

En mi caso y desde mi experiencia, defiendo una visión del veganismo saludable (porque si estamos sanas tendremos más fuerza para luchar por los animales) y con una cesta de la compra asequible a todo el mundo. Ser vegana no es una opción para molar en Instagram, es un compromiso ético.

garbanzos ser vegano es barato

La cesta de la compra vegana

Seguramente ya os habéis dado cuenta, si me seguís en Instagram, que suelo utilizar productos fáciles de conseguir para lo que como en el día a día. Es cierto que invierto un poco más en ciertos productos porque me sientan mejor y también porque el rendimiento que tienen es excelente. Las recetas de mi libro «Disfuta con @midietavegana» cumplen también esta máxima.

  • Fruta. Aunque la fruta exótica es cara, la de temporada no lo es. Elegir siempre que podamos producto local y de temporada, comprada a productores locales, nos ayuda a llegar a final de mes. Y les ayuda a los productores a seguir con su actividad.
  • Verdura y hortalizas. Exactamente igual que en el punto anterior. No necesitamos comer kale cada día, ni superalimentos. El brócoli y las acelgas tiene precios ajustados y los encontramos en cualquier parte. Además, si te acercas a un mercado de productores descubrirás variedades locales que en el supermecado de esa gran cadena que está en cada esquina no existen: brotones, espigalls, apionabo, acelgas y zanahorias de colores… Todo de temporada y recién recogido.
  • Legumbres. Nuestras mejores amigas. Humildes y llenas de cualidades. Son fuente de proteína de calidad y en el caso de que no tengan el aminograma completo (las proteínas son un conjuntos de aminoácidos, no algo compacto inamovible), siempre se puede complementar con un cereal. Si te parece caro el veganismo igual es porque compras precocinados,  burguers y embutido procesado para cumplir con el aporte de proteína. Pásate a las legumbres, están deliciosas en potaje, pero también en ensalada, en paté (¿qué es sino el hummus?), en croquetas o en hamburguesas caseras. Si además las compras secas y a granel, el precio se reduce aún más.
  • Seitán. El seitán envasado salió de mi cesta de la compra hace años. Me parecía carísimo y de sabor regular. En su lugar, compro gluten de trigo y lo hago casero. Como se puede congelar, lo fileteo y así tengo para todo el mes. También lo compro a granel, por lo que ha pasado en ser sin duda el filete de proteína más barato que hay en mi casa.
  • Tofu. Lo compro en los supermercados orientales. Sin soja GMO y producido localmente, es una opción muy económica en relación a los tofus de marcas de supermercados ecológicos.
  • Harinas a granel. Sí, también compro la harina a granel. Invertí en una panificadora, así que puedo hacer un pan de calidad y con harina integral de verdad sin pagar un ojo de la cara por un pan de cereales de dudosa procedencia.
  • Frutos secos a granel. Una forma excelente de conseguirlos sin tostar ni freir ni salar y así poder hacer leches vegetales, cremas y quesitos. Además de más baratos que envasados y de mayor calidad.
  • Aceite de oliva virgen. Sí, el aceite de oliva virgen es caro, pero viviendo en España no es un lujo. Sin duda, lo que es caro es utilizar aceite de semillas de cáñamo o aceite de coco. A veces no sabemos la suerte que tenemos.
  • A veces porque algo sea barato y  habitual lo desterramos y corremos a por aquello que nos venden com mejor. El caso de moda ahora es la quinoa. Vivimos en un país donde el arroz integral está a un precio muy asequible. El arroz puede complementar muchas comidas, no nos olvidemos de él y dejemos la quinoa que no sea de comercio justo en los estantes.
  • Olvídate de las modas. Si realmente quieres comer zoodles, hazlos en casa, no los compres envasados. Exactamente lo mismo con las leches vegetales.

Como veis, la base de mi cesta de la compra es muy básica. Además, no hay casi que leer etiquetas. Se trata de hacer todo lo posible en casa, algo que he visto toda la vida en mi familia.

Merece la pena invertir en…

Un buen aceite de oliva. Desterremos lo aceites de mala calidad y usemos un dosificador en spray para las ensaladas para no malgastarlo.

Verdura y fruta fresca ecológica, de temporada y de proximidad. Buscar una cooperativa de consumo nos lo pondrá más fácil.

Alimentos que igual se van un poco de precio pero que a nivel personal nos merecen la pena. En mi caso, utilizo vinagre de umeboshi porque es el que mejor me sienta. Y soy una gran fan de las semillas de cáñamo: me sacan de mucho apuros, sobretodo fuera de casa.

Cacharros. Comprar un espiralizador de 40 euros que vamos a usar dos o tres veces por semana nos parecerá barato si lo comparamos con los zoodles (espaguetis de calabacín) envasados del supermercado. Para mi fue una gran inversión la panificadora, pero también las sartenes de titanio. Son cosas que no tienen nada que ver con ser vegana pero que a mi, que evito todo lo procesado, me facilitan la vida. No hay carracho en casa que no haya sido debidamente amortizado en muy poco tiempo.

¿Y cuándo quiero un capricho?

Un capricho puede ser caro, para eso es un capricho. Unos dátiles medjoul, cacao raw… Por supuesto, hay ocasiones en las que compro procesados: barritas energéticas, quesos, embutidos, carnes, de los vegetales.

Para mi son un capricho, no una necesidad. Por ese motivo, también intento que sean de cooperativas o de personas emprendedoras veganas, que además de tener productos aptos tienen también una ética similar a la mía. Personas que no cambiarán ni dejarán de traer y buscar productos, incluso producirlos, cuando se considere que el veganismo ya no está de moda.

Desayunos saludables Santiveri

Los desayunos saludables son una de las preocupaciones de casi todas mis seguidoras en Instagram. Parece que eso de levantarse y pensar en qué desayunar es complicado para todas. Tenemos hábitos aprendidos difíciles de cambiar, y mucho más cuando vamos con sueño o aún o nos hemos despertado.

Para los que no conozcáis la marca, os puedo decir que hablar de Santiveri es remontarnos a los inicios del naturalismo en España. Para mi, que soy vegetariana desde los 19 años, Santiveri ha sido siempre una de esas marcas de confianza que nunca te falla. Gracias a ella llegó Provamel a mi casa por primera vez, la marca de leches vegetales que para mi está más rica. Sus opciones de vegetales me ayudaron muchísimo en una época en la que encontrar tofu o seitán era ciencia ficción. La carnita fue uno de los hits en mi casa y el primer relleno de proteína vegetal que me comí en un bocadillo.

Mis desayunos están pautados, la mayoría ya lo sabéis. Eso implica que tengo muy claro que tomar y que no tomar por las mañana. Una de las opciones es muesli integral de cereales, como el que veis en la foto, y leche vegetal, en este caso era la Provamel eco de arroz y coco (mi favorita). Me preparé un Earl Grey para la foto, pero siempre tomo el té o el café fuera del desayuno, aquí es para que lo veáis. Lo que sí hago es tomarme un vaso de agua templado antes de nada.

desayuno saludable cereales Santiveri

La leche de arroz y coco está deliciosa con cereales

La otra opción era la ya mítica tostada con aguacate. Intento hacerme siempre el pan en casa, pero hay veces que por falta de tiempo, no puedo. Ir a comprar harina a granel requiere tiempo y si no tienes pan casero, hay otras alternativas. A mi el pan tostado me gusta por el punto crujiente, y usé un aguacate que era mantequilla. He de decir que estas tostadas de con lino de Santiveri son geniales, no se desmigajan. Me he comido el paquete muy a gusto, tanto en el desayuno como en la merienda.

Desayunos saludables aguacate Santinveri

Meriendas o desayunos saludables

El té Indian Chai me gustó un montón para el momento tarde. Te devuelve los ánimos para continuar haciendo cosas. Toda la gama de infusiones Sanaflor me ha gustado bastante, además de ser Bio. Me vienen muy bien para la oficina o para llevar.

¿Y el bote de mermelada? A mi las mermeladas industriales y llenas de azúcar no me gustan. Así que al ver que estaba endulzada con Estevia decidí probarla. Tiene el punto de dulzor justo que me gusta y la textura típica de mermelada más casera, aunque sin los trozos que yo le dejo. Para rellenar un bizcocho es excelente.

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Alcachofas al horno con olla lenta

Las alcachofas al horno son una delicia de temporada. Tengo la enorme suerte de estar viviendo muy cerca del Parc Agrari del Baix Llobregat y de El Prat de Llobregat. Allí se cultivan unas alcachofas absolutamente espectaculares.

Las alcachofas son un auténtico manjar que solo está disponibles durante los meses de otoño, aunque con el cambio climático ya no podemos asegurar las fechas.

Siempre que veo unas buenas alcachofas, algo que suele ocurrir en los mercados de productores, las compro para hacer al horno. Pero, desde que tengo la crockpot, el horno ha quedado relegado a un segundo plano. Con la crockpot gasto menos energía, la temperatura es mucho más baja y no me tengo que preocupar de vigilar nada. Ella trabaja y yo duermo, trabajo o simplemente veo una serie en Netflix.

Es una receta tan sencilla que casi me da vergüenza escribirla, pero como estoy con mis primeros pasos con la crockpot. Creo que es una buena idea empezar por lo más sencillo para cogerle el truco a nuestra crockpot, ya que algunas cosas pueden variar según el tamaño y la marca.

Alcachofas al horno con zanahorias

Tiempo total: 4h  // Tiempo Crockpot: 3h30min // Temperatura: High

Ingredientes:

  • alcachofas
  • zanahorias
  • aceite de oliva
  • pimienta y sal, al gusto

Indicaciones:

Lavamos bien las zanahorias, a poder ser con un cepillo de verduras, las pelamos solo si no tenemos cepillo o no las vemos limpias de verdad. Las podemos dejar entera o partirlas. Las colocamos en el fondo de la crockpot.

Lavamos bien las alcachofas, retiramos en tallo. Si es grueso, lo podemos pelar y utilizarlo: se coloca también en el fondo como las zanahorias. Arrancamos las hojas más duras y las cortamos a cuartos. Con una puntilla o un cuchillo pequeño, retiramos los pelos (a mi me gusta hacerlo así).

En un bol, ponemos los cuartos de alcachofa con un aceite de oliva, sal y pimienta y menzclamos bien para que se impregne. Los metemos todo en la crockpot, con temperatura High, durante tres horas y media. Como resultado tendremos unas alcachofas muy tiernas y llenas de sabor.

Así de ricas estaban las alcachofas al horno y las zanahorias: en un buddha bowl con un poco de pimiento rojo fresco y quinoa.

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Vegan mugcake de espelta y algarroba

Hacer un bizcochito estilo «mugcake» de espelta y algarroba es muy sencillo y solo te llevará unos minutos. Te puede arreglar el desayuno o la merienda o uno de esos momento de necesitar comer algo sólido y no tener preparado nada.

Los ingredientes para un bizcochito son:

  • 3 cucharadas de harina de espelta
  • 1 cucharadita de harina de algarroba
  • 3 cucharadas de leche vegetal
  • 3 cucharaditas de aceite vegetal
  • 1 cucharadita colmada de endulzante, por ejemplo crema de almendras
  • 1/4 de cucharadita de levadura química
  • una pizca de sal

Se mezcla todo, ya sea en un bol o en una taza, aunque en la taza es más cómodo para no fregar tantos cacharros, y se mete al microondas, unos 40 segundos a máxima potencia. El tiempo real dependerá de vuestro micro. Con estas cantidades sale un bizcochito, si queréis una poción mayor, multiplicad por tres las proporciones (menos la pizca de sal, que a menos es más).

Aquí os dejo el vídeo. ¡Que aproveche!

Ensadalas mandala

Las ensaladas mandala, con todo mi respeto hacía las personas que practican el budismo, son una de esas cosas que en algún momento me sale hacer, así de forma espontánea, y que al final se ha convertido en una saludable costumbre. Se trata de colocar los ingredientes de nuestra ensalada como si fuera un mandala, usando la geometría para dibujar con la comida e ir de más grande a más pequeño, hasta un punto central.

Comer bonito no es una cuestión estética, es también un cuestión de salud. Al montar el plato de forma estética en realidad cubrimos con ciertas necesidades que, con el ritmo veloz de nuestras vidas actuales, muchas veces descuidamos.

cigrons

Cuando empiezas a hacer una ensalada mandala, de repente focalizas toda tu atención en la comida: qué vas a colocar, cómo, qué tipo de corte es mejor hacerle, qué utilizar para condimentar… El cerebro se concentra en la comida y no en el móvil o en otros problemas, algo muy importante para que empiece la digestión correctamente. Y es que el cuerpo necesita recibir esas imágenes para empezar a mover todo el mecanismo, no solo es una cuestión de hambre.

Además, buscamos colores diferentes y variedad, algo muy importante cuando se trata de verduras y hortalizas: diferentes colores, diferentes aportaciones nutricionales. Si bien hay que tener cuidado con las mezclas, según el estómago de cada uno, es la mejor forma de salir de la ensalada simple de lechuga y tomate.

Evidentemente, se trata de que cuando comamos lo hagamos con todos los sentidos, empezando a cuidar nuestra alimentación desde la compra hasta el último bocado, ya veís que una buena presentación nos ayuda también a comer mejor.

Aquí os dejo con algunas que he colgado en Instagram.

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Bizcocho de plátano sin gluten vegano

¿Un bizcocho de plátano sin gluten vegano? ¿Todo eso junto puede ser? La gente de Conasi Cocina me mandó unas muestras de harina muy amablemente. Les pedí que me incluyesen algunas cosas que no había probado nunca, como este preparado para bizcocho o magdalenas de BauckHof, una marca alemana de primera. Y es que tengo algunas amigas celíacas que siempre me preguntan por recetas y la verdad. La receta original con huevos seguro que sale perfectament, pero la he veganizado y queda un bizcocho de plátano delicioso.

bizcocho-y-magdalenas-sin-gluten-bauckhof

Os voy a dar las indicaciones para un bizcocho pequeño de unos 300 gramos, pero podéis hacer los dos paquetes de preparado que viene y simplemente duplicar los ingredientes a añadir:

Ingredientes:

  • un paquete de preparado de 200 gramos
  • un plátano mediano/grande muy maduro
  • 80 gramos de aceite muy suave (no os recomiendo en ningún caso oliva virgen)
  • dos cucharadas de agua tibia

Indicaciones:

Aplastamos el plátano pelado y le añadimos el aceite y el agua. Lo mezclamos bien hasta que quede un líquido pastoso de textura homogénea. Incorporamos el preparado y mezclamos bien, con unas barillas, hasta que quede sin grumos.

A partir de aquí seguimos las indicaciones: ponemos el horno a la temperatura indicada durante 40 minutos. En mi caso tuvo que estar una hora. A partir de los 30 minutos, le puse papel de aluminio para que no se quemase, ya que estaba muy dorado.

Salió delicioso, y es que esta marca es genial, todo sale perfecto y lo cierto es que para mi ya es una gran opción para llevarle a mis amigas celíacas, puesto que al estar todo envasado y preparado, evito la contaminación cruzada (eso sí, hay que cocinar con todo recién limpio).

 

Galletas de almendra y algarroba

Me encantan las galletas de almendra y algarroba, son muy fáciles de hacer y muy ricas. Os aviso que esta receta no es de galletas para todos los días, ya que tiene refinados, pero son ideales para darse un capricho o llevarlas a una celebración. En el equilibrio está la perfección, y de vez en cuando me gusta saltarme la lista de alimentos prohibidos del Síndrome del Intestino Irritable.

Ingredientes:

  • 125g de Harina de trigo (yo la he usado refinada)
  • 125g de Almendra en polvo
  • 50g de Harina de algarroba
  • 125g de margarina vegetal no hidrogenada
  • una cuchadita de levadura química (polvo de hornear)
  • 50g de Azúcar moreno (habitualmente se le pone 150g pero yo siempre lo dejo al mínimo)
  • 10ml de Aceite de oliva
  • Un puñado de Almendra picada (opcional)

Procedimiento:

Sacamos de la nevera la margarina vegetal, la pesamos y la dejamos fuera al menos 20 minutos para que quede a temperatura ambiente.

Mezclamos bien las harinas y la levadura en un bol,  añadimos el azúcar y seguimos mezclando. Incorporamos la margarina y el aceite de oliva. Os recomiendo mezclarlo todo con las manos. Hacemos una bola. Si vamos a utilizar cortadores de galleta, lo ideal dejar la masa media hora en la nevera para que coja firmeza. Si usamos las manos, hacemos bolitas con la masa y las aplastamos, dando forma de galleta. Me gusta que tengan un dedo de grosor (yo tengo los dedos finos).

Precalentamos el horno a 180ºC. Engrasamos con aceite o margarina la lámina de silicona (o el papel de horno) que pondremos encima de la bandeja de horno. Disponemos las galletas con un poco de separación entre ellas. Horneamos durante 15- 25 minutos. El tiempo de nuestro horno y de lo compactas y crujientes que las queramos.

¡Que aproveche!

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