10 consejos para no tirar comida

Mercado de La boquería

Empiezo el año con estos consejos para no tirar comida porque creo que esta debe ser una de nuestras metas este 2020. Producir aquello que nos comemos es muy costoso para el medio ambiente: la tierra no tiene nutrientes infinitos, el agua potable es un bien escaso, el terreno de cultivo roba terrenos a otros ecosistemas necesarios para la vida animal. Y para la nuestra propia.

Una alimentación vegetal contamina menos que una alimentación que incluya alimentos de origen animal, eso es algo que sabemos. También necesita de menos recursos para producirse, ya que al final estos dos temas son vasos comunicantes y están íntimamente relacionados. Aunque seamos veganas, llevar una vida con menos residuo o cercana al zero waste es importante.

Son los productos vegetales sin preparar los que más se desechan

Lo que nos muestran estos gráficos es que la fruta y la verdura, así como muchas preparaciones vegetales que suelen ser «baratas de adquirir» son las que acaban en la basura con más frecuencia. Me temo que, además, muchas de esas ensaladas de la gráfica son embolsas: se compran con la intención de «comer sano» pero se acaban tirando porque nadie las consume.

El porcentaje de lentejas y ensaladas que acaban en la basura es muy elevado.

La crisis climática no se va a solucionar solo por un gesto, pero es que tenemos una gran responsabilidad en los hogares. Aunque la industria agroalimentaria también desaprovecha muchos alimentos y es responsable de parte del desaprovechamiento familiar con muchos de sus formatos de venta, no podemos no hacer nada y dejarlo todo en manos de empresas y administraciones.

Esta imagen es con estadísticas europeas. Más info.

Es complicado que se legisle en contra de esto, la única forma de que las grandes empresas hagan algo, si no empezamos por la práctica en nuestra vida. Así que que esto no te sirva como excusa para no hacer nada, pero sí para recordarte que no siempre lo vas a poder hacer.

Consejos para no tirar comida

1 – Planifica las comidas

Planificar las comidas nos obliga a hacer una lista de la compra. Esta debe ser flexible, ya que muchas veces nos encontraremos ofertas que merecen la pena o ingredientes que no están disponibles. Improvisar está muy bien, pero siempre que seamos capaces de hacerlo para aprovechar o reaprovechar lo que tenemos.

Este primer punto es sin duda uno de los consejos para no tirar comida más importantes.

2 – Las sobras son comida

Nunca pensé que tendría que escribir esto, pero hay mucha gente que no se come las sobras nunca. Muchas preparaciones duran varios días, así que no hay motivo para guardarlas en un táper y comerlas otro día.

Tampoco quiere decir que siempre haya que comerse todo lo que sea ha cocinado o lo que hay en el plato, obligarse o sentir culpa por no hacerlo no es una conducta saludable. De aquí que el segundo punto de los consejos para no tirar comida sea congelar.

3 – Congela

El congelador es uno de los grandes inventos del siglo pasado, úsalo sabiamente. Si cocinas de más, si te has pasado de cantidades, si simplemente pesabas que ibas a comer en casa y resulta que no vas a poder pasar a comer ni llevarte táper, congela. Sé que este punto podría estar incluido en muchos otros, pero de verdad que muchas personas solo usan el congelador para alimentos ya congelados y se pierden la potencia que este tiene.

Acuérdate de etiquetar con contenido y fecha, ya que el congelador retarla la putrefacción, pero no es un baúl mágico.

4 – Cocina en cantidades razonables

Aprender a cocinar en cantidades razonables nos evitará tener que tirar comida. Es posible que algo no nos quede tan rico o que simplemente no nos apetezca repetir 5 días seguidos, o que descongelado no nos parezca bueno. A mi me pasa con la pasta: debe estar hecha del día. Así que, en vez de echar cualquier cantidad, peso lo que voy a necesitar y así me ahorro problemas.

5 – Fíjate en la fecha de caducidad

Algo que si eres una persona vegana o en tránsito seguro que haces con la lista de ingredientes, y que hay que hacer también con la fecha de caducidad o de consumo preferente. Ya sea una lata, un refrigerado o un congelado, debemos tener en cuenta esta fecha y no darla por supuesta. Dale una vuelta a la nevera cada dos o tres días, aprovecha para pasar un pañito, y pon delante aquello que haya que consumir primero. Con la despensa igual, vigila esos tarros y latas del final, que esperan su turno.

6 – Compra los perecederos que necesites

La fruta y la verdura no se pueden comprar una vez al mes, a veces ni siquiera una vez a la semana. Tenemos que vigilar especialmente en esta sección, especialmente si son productos de cámara que una vez en casa van a tener una vida muy corta. O bien compramos más a menudo o invertimos en productores locales que nos venden la verdura y la fruta de temporada. Esta última aguanta mucho más si la conservamos correctamente.

Consejos para no tirar comida más importantes

Si eres de esas personas que no sabe como va a ser su semana, además de recomendarte el batch cooking (o cocina de planificación en una tarde), te sugiero que compres congelados. Los congelados vegetales mantienen perfectamente la mayoría de propiedades y nos ayudan mucho. Además, muchos de pueden comprar a granel y se conservan bien en botes de cristal de boca ancha.

7 – Conserva la comida como corresponde

Paquetes abiertos sin cerrar, fruta sensible al frío en la nevera, patatas y cebollas guardadas junta, comida en platos dentro de la nevera… Tener lo alimentos conservados correctamente les alarga la vida a ellos y a nosotras, ya que no conservar la comida correctamente nos puede llevar a una intoxicación alimentaria.

Colocar la comida a refrigerar en tápers cerrados, igual que pasar a un bote hérmetico las harinas, la pasta o el arroz, nos ayudarán a disponer de ellos por más tiempo. En verano, por ejemplo, los frutos secos es mejor comprarlos en pequeñas cantidades y guardarlos en la nevera.

Y sí, las patatas y los boniatos deben de estar en un ambiente frío y oscuro, lejos de las cebollas.

8 – Cocina de reparovechamiento y bath cooking

Algunos de nuestros platos preferidos pueden ser, en origen, cocina de reaprovechamiento, como la empanada o las croquetas. Para ser más eficientes, basta con pensar en como conservar lo que hemos cocinado de la mejor manera y en qué lo podemos volver a utilizar. Por ejemplo, si hemos hecho una gran cantidad de boloñesa, es mejor no guardarla mezclada con la pasta, sino por separado y en el congelador. Nos la podremos comer con unas patatas o dentro de unas empanadillas.

Lo mismo con muchas preparaciones de verduras, que podemos utilizar como acompañamiento para otros platos o para hacer un «puré de sobras».

9 – No todas las ofertas son una ganga

Que esté muy barato no implica que lo vayamos a utilizar. A veces el precio baja al llevarnos una gran cantidad, que nos vamos a consumir. Otras, simplemente está al mismo precio que en otros establecimiento pero nos dejamos llevar por el cartel de oferta.

Si bien para mi es todo un acierto la flexibilidad a la hora de escoger vegetales que estén de ofertas, ten en cuenta que tienen una vida corta y que si no los vas a consumir rápido los tendrás que tirar.

Lo mismo con otros productos, que puede que estén de oferta porque su fecha de caducidad o consumo preferente está cerca. Revisa si ese 2×3 al final va a ser tirar 2 porque realmente no has tenido tiempo de usarlos.

Consejos para no tirar comida más importantes: no compres por comprar

Ten cuidado también con los alimentos milagro o los super alimentos. Cuando cambiamos de hábitos es habitual también introducir nuevos alimentos. Ves poco a poco y desconfía de aquellos que sean muy caro y tengan mucha promo detrás. También de aquellos que parece que puedan ayudarte a todo, incluso a hacer la declaración de la renta. Ni un armario más con el paquete de chía entero esperando su turno para ir a la basura.

No compres por comprar, especialmente si no lo has utilizado o has aprendido a usarlo antes o si nunca ha entrado en tu planificación, es posible que se quede esperando.

10 – Fuera de casa, reduzce

A veces nos venimos arriba en el restaurante y pedimos de más. Llega la comida y vemos que no vamos a ser capaces de comérnoslo todo. ¡Pidamos que nos pongan el resto para llevar! Incluso, llévate tu táper para no generar más residuos si puedes.

Aunque no siempre sabemos como van a ser las raciones, también podemos intentar no pasarnos con la comanda. Lo de que la comida sobre o quede en el plato como signo de riqueza está muy pasado de moda.

Esto también aplica a cuando vamos a comer a casas ajenas o vienen a las nuestras. No hace falta montar una banquete inacabable para agasajar a los invitados, muchas veces insistiendo en que coman más, que hay mucha comida. Está claro que en celebraciones y ocasiones especiales hay más abundancia de platos, pero podemos reducir hasta que sea algo razonable. Y con lo que sobre, ser creativos.

No vas a poder hacerlo perfecto

Recuerda que es importante intentar reducir el consumo en todos los ámbitos, pero es una carrera ni una competición. De nada sirve que haya 5 personas que lo hagan perfecto cuando somos millones que podemos, con nuestras imperfecciones, sumar mucho más, aprender mucho más y, finalmente, exigir mucho más. La práctica nos ayuda a tener más información, a conocer el impacto y las problemáticas a pequeña escala y a ser mucho mucho más exigentes.

Espero que estos consejos para no tirar comida te hayan sido útiles. Si tienes otros, no dudes en dejarlos en comentarios.

Mi bolso zero waste para el día a día

Una de las acciones que he tomado, incluso antes que la cocina, ha sido revisar qué llevo encima para conseguir un bolso zero waste para el día a día.

Es decir, como conseguir que todo lo de usar y tirar se reemplace por objectos zero waste: esas cosas que llevamos camino de la oficina, la uni, el momento en el que vamos de camino al gimnasio o a llevar al niño al cole. Bueno, esto último a mi no me ha pasado nunca, pero es una realidad, aunque yo no tengo ni hijas ni hijos.

Vamos a empezar por decir dos cosas:

  • El Zero waste no existe, es la meta pero no vivimos en una sociedad que esté preparada para ello. Acepta que serás Low Waste y siempre que te sea posible.
  • No es una competición. Repito: no-es-una-competición.

No se trata tanto de sustituir una cosa por otra como de prever qué cosas se usar y tirar utilizas cada día. Así podemos acompañarnos de opciones duraderas y que, además, suelen tener otros beneficios.

Como yo no soy ninguna experta en el tema, como sí lo es Ally Viamalama, lo que voy a hacer es enseñarte lo que llevo en el bolso. Bueno, ya lo has visto, está en la foto que abre el artículo.

Por supuesto, no va todo esto siempre en el bolso, aunque lo cierto es que quién me conoce sabe que soy un poco Mary Poppins y que es sencillo que haya aún más

La botella de agua

No soy de beber mucho líquido, porque mi alimentación me aporta agua en cantidad, pero llevar una botella, la mía es de aluminio, me evita comprar bebidas en envases de usar y tirar.

Mi botella es una Chilly’s de flores y flamencos que me autoregalé unas Navidades. En verano mantiene el agua o lo que le metas dentro fresquito y que también conserva el calor, así de maravillosa es.

Hay muchas opciones de marcas, tipos de cierres y tamaños. También de materiales. Lo más importante en este caso es que sea resistente, robusta y duradera.

El vaso del café

A mi me gusta mucho eso de poder conseguir un té o un café en cualquier parte y poder tomarlo en el camino al trabajo o a una quedada.

Así que una vez te das cuenta de que los vasos de un solo uso son una abominación, sean del material que sean, busqué una solución.

Un amigo me habló de las KeepCup y me compré una de plástico sin BPA. Aquella tiene ya años y la uso para llevarla de viaje, porque pasa cualquier arco.

Actualmente, tengo una de vidrio y corcho, con tapa de plástico, que me suelo llevar a todas partes. Para mi, es la mejor opción si os importa el sabor. No me suelen poner problemas, y aguanta altas temperaturas sin problema.

De estos vasos para el café o mugs los tenéis de infinidad de marcas, colores, tamaño y precios. Es algo que puede durar muchos años, así que gastar un poco más a mi me compensa.

Os recomiendo que sea de un tamaño estándar barista, para que no os pongan pegas, si lo vais a usar para pedir “para llevar” y no para bebidas caseras.

Los cubiertos

O el ajuar cono le llamo a una bolsita de algodón, que antes usaba para llevarme una fruta o comprar un panecillo, que va con cubiertos y pajitas.

Los cubiertos de madera son una muy buena solución que vas a necesitar más de lo que parece. Incluso más que las pajitas, que también hacen de agitadores para granizados, bebidas y cafés. Los míos son de Coco and Mensch.

Si tienes pajititas de plástico duro, ¡no las tires! Precisamente de lo que se trata es de no generar residuo. Si ya las tienes, ¡úsalas! Esto no es una competición a ver quién tiene menos plástico sino un movimiento que nos ayuda a concienciarnos.

Si no tienen ninguna, te recomiendo comprar de aluminio, porque si son un poco frágiles en el bolso se te pueden partir. La mía es de Masonjar Spain, de la época que me dio por los batidos.

Algo muy básico y muy necesario si te gusta el sushi es llevarte tus propios palillos. El impacto que tiene la industria del usar y tirar ha hecho de los palillos un auténtico problema ecológico en Asia, de magnitudes inimaginables en Europa. No contribuyas a la deforestación.

La bolsa para la compra

Creo que a nadie se le escapa que llevar una bolsa de tela por si nos paramos a comprar nos evita coger bolsas de plástico o de papel indeseadas.

Sí, las bolsas de papel también son el mal. Su producción gasta mucha más energía que la producción de las bolsas de plástico. Y es que cuando hablamos de contaminación, no cuenta solo el residuo que dejamos, sino todo el proceso para obtener el objeto: desde las materias primas hasta el desecho.

Recordad: el problema no es el material, es el modelo de consumo. Así que atesorar 200 bolsas de telas tampoco es sostenible. Seguramente con las que tenéis ya podéis funcionar el resto de vuestras vidas.

En mi caso, tengo muchas por acumulación y las que más uso son las que realmente están pensadas para la compra: grandes, robustas, con buenas asas y buen fondo. Como para ir al mercado y volver con verdura para una semana.

Bolsas para pan o fruta

Estas no las llevo siempre, pero si sé que voy a comprar fruta o pan, me llevo mis bolsas Rebellum, que también son las personas que detrás de Reinas y Repollos y que hacen una gran labor de activismo vegano y medioambiental.

Sobre las bolsas, lo cierto es que no me suelen decir nada porque me tienen muy vista y soy de las que hace un gasto importante en la frutería. Tampoco me han dicho nada por comprar pan así.

Las mallas reutilizables para fruta van a volver a convertirse en norma, no hay más que ver las noticias.

Si eres de las que no compra online, seguro que tienes una buena opción cerca como Bolseta Barcelona, que se encuentra ya en muchas tienda físicas. Estas además son un producto solidario, algo muy a tener en cuenta.

Compresas y salvaslips

Para mi es básico llevar una compresa o un salvaslip. Compré las reutilizables de Rebellum (porque Carla y Jessica son unas cracks), que vienen con un neceser impermeables, y cuando se acerca la fecha se vienen un par conmigo en el bolso.

La sensación es muy diferente a las compresas desechables convencionales, mucho más suaves y nada irritantes. Aparte de ser bonitas y durar más.

Las compresas reutilizables de Rebellum son de edición limitada. Hay muchas personas fabricando compresas de tela de forma casi artesanal con productos muy buenos y perfectamente acabados. Es algo que ha de durar y que, además,

Mi bolso Back to eco

Y, por último, el propio bolso. Se acabó hace tiempo lo de comprar bolsos plasticosos, los de piel ni pensarlo. No os vayáis a pensar que la piel es más «natural». El proceso de curtir piel es altamente contaminante y elegir cuero o piel no es más sostenible que un plástico reciclado.

Vimos el tenderete de Back to eco en las fiestas navideñas y nos gustó ver una empresa con adn ecologista y zero waste con una estética no hippie. Sus productos son pura economía circular: bolsos, mochilas, faldas o delantales hechos con tejanos de segunda mano.

Tienen talleres en su tienda para aprender a convertir tus tejanos viejos en otros prendas y complementos.

Además, si ves algo que parezca cuero, no te asustes: todo lo hacen es también vegano.

Mi bolso zero waste para el día a día

Mi bolso zero waste para el día a día
Cuando ya te conocen y te lavan el vaso en la propia cafetería.