Salsa cremosa de almendras

salsa de almendras con setas

Si te gusta la pasta pero te has cansado de la salsa de tomate o de la boloñesa, esta salsa cremosa de almendras te devolverá las ganas de comer espaguetis.

Aunque no es para todo lo que la puedes usar, porque también queda bien con verduras y con platos más contundentes. Sácale el orégano y súbele un poco la pimienta para acompañar un filete de seitán o de soja texturizada.

Esta salsa vuelve a tener a las almendras como protagonistas, como los últimos empanados que han salido en el blog, el del tofu y el de la burger.

Es el puñadito que nos dicen que nos comamos al día, así que cuidado con venirse arriba.

Y recuerda: se trata de comer verdura con pasta, no pasta con verduras.

Receta de salsa cremosa de almendras y setas

Ingredientes para dos personas

  • 60 g de harina de almendras
  • 50 g de proteína texturizada de guisante en seco
  • 200 ml de bebida de avena sin azúcar o agua
  • 1 cucharadita rasa de ajo en polvo
  • 1 cucharadita rasa de orégano.
  • Una pizca de pimienta.
  • Sal
  • 1 cucharada de vino blanco opcional
  • 50 g de champiñones laminados a la plancha opcionales

Puedes cambiar la proteína texturizada de guisante por la de girasol, o por soja texturizada fina. También puedes poner 50 g de tofu, pero ten cuidado con las indicaciones según la opción de pasta o de calabacín.

No le ponemos aceite de oliva porque la harina de almendras ya aporta grasa suficiente.

Indicaciones

  1. En un recipiente ponemos la proteína texturizada con la bebida de avena y mezclamos bien con una cuchada. Puedes poner ahora el vino, si le vas a echar. No se va a evaporar el alcohol, así que con una cucharada es suficiente.
  2. Normalmente, con proteína de guisante texturizada, no tendremos que esperar nada. Con otros tipos de texturizadas, igual necesitamos que el agua / bebida esté caliente y dejarlo unos 10 – 15 minutos.
  3. Metemos el resto de ingredientes en el recipiente (incluidos los champiñones) y batimos. Debe quedar un paté o una crema densa si vas a hacerla con zodles.
  4. Si te ha quedado una crema ligera, entonces es perfecta para pasta.

Zoodles con salsa cremosa de almendras

  1. Para hacer con espaguetis de calabacín, espiralizados, necesitamos que está densa, porque el calabacín suelta agua. Aprovecharemos el propio líquido del calabacín para aligerar la salsa.
  2. Ponemos los espaquetis de calabacín (zoodles) es un bol, sin escurrirlos de ninguna forma y añadimos la salsa.
  3. Mezclamos y dejamos que repose.
  4. Encontraremos el líquido del calabacín. Volvemos a mezclar bien y servimos.
  5. En el caso de que nos haya quedado una crema ligera y no queramos el agua de los calabacines, deberemos poner los zoodles en un escurridor mientras se hace la salsa y secarlos bien con un paño de algodón limpio.
salsa de almendras con espaguetis de calabacín

Sí, el calabacín va a estar crudo, pero lo podéis cocinar. Pero son varios pasos más. En el caso en el que lo hagáis al vapor o lo escalféis, ha de ser 3 o 4 minutos. Sin perder un segundo, hay que meterlo en agua con hielo para que se pare la cocción. Una vez hecho esto, se escurre y se mezcla con la salsa en un bol.

También podéis poner todo en un cacito y calentarlo un poco. Cuidado, se os puede quedar reseco o pegar al cazo: fuego bajo, remover, y añadir un poco de leche de avena si hace falta.

Pasta con salsa cremosa de almendras

  1. Cocer los espaguetis siguiendo las instrucciones del paquete. Para dos personas, 200 g está bien.
  2. Escurrir los espaguetis y volver a poner en la olla.
  3. Añadir la crema a la pasta.
  4. Remover, sin fuego, pero con la olla caliente.
  5. Podemos añadir un poco del líquido que hemos guardado para aligerarla.
  6. Una vez se enfrié, va a quedar más densa de lo que parece al calentarla, así que mucho cuidado si decides reducirla, es fácil que la salsa quede seca y que la pasta se pase.
salsa de almendras con setas

Ensaladilla rusa ligera vegana con proteína

Ensaladilla rusa ligera

¿Ensaladilla rusa ligera y vegana? Pero si ya pusiste una receta de ensaladilla rusa vegetal, ¿para qué pones otra?

Lo cierto es que a mi no me va muy bien lo de tomar veganesa, aunque esté muy rica. Es un exceso de grasa que no voy a gastar, así que lo evito.

Por otro lado, lo que sí que busco es que en los platos vegetales de mis comidas principales haya proteína de calidad. Los omnívoros le ponen atún a las ensaladillas, así que yo le pongo proteína texturizada se guisante fina. Como la soja texturizada, pero en guisante.

Aquí lo importante del asunto va a ser que la patata esté bien cocida. De hecho, lo ideal es que se deshaga sola, porque va a ser lo que nos amalgame las verduritas al vapor (o hervidas, si os es más fácil).

Como la ensaladilla la vamos a meter a la nevera, no hace falta que enfriemos la patata antes de mezclarlo todos para beneficiarnos del almidón resistente.

Receta de Ensaladilla rusa ligera

Ingredientes

  • 150 g de patata cocida
  • 30 g de guisante texturizado en seco
  • 80 g de guisantes
  • 5 aceitunas sin hueso de manzanilla o rellenas de pimiento
  • 2 pimientos del piquillo
  • 2 zanahorias medianas
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharada de tamari
  • Unas tiras de agua wakame
  • Zumo de limón
  • Sal

Indicaciones

  1. Cocinamos al vapor los guisantes para que estén cocidos pero enteros.
  2. Pelamos las zanahorias y las cocinas al vapor 5 minutos.
  3. Una vez estén atemperadas, las cortamos a cuadraditos.
  4. Cortamos en pequeño dos pimientos del piquillo o pimiento escalibado (el sabor es muy diferente, al gusto).
  5. Laminamos las aceitunas y las reservamos con los otros vegetales.
  6. En un bol, ponemos el guisante texturizado con un vaso de agua caliente, el tamari, y el alga. Reservamos.
  7. En un bol grande, ponemos la patata cocida. A mi me gusta hacerla con piel en el microondas porque se hace muy rápido, aunque tendremos que pelarla, sin quemarnos. La hacemos puré.
  8. Añadimos el aceite de oliva, sal y removemos bien.
  9. Añadimos también el pimiento, las zanahorias, las aceitunas y los guisantes (y si le vais a poner más cosas, pues aquí es), un chorro de zumo de limón y removemos.
  10. Retiramos el alga wakame del guisante texturizado y escurrimos bien de agua, presionando. A más seco, mejor.
  11. Incorporamos el guisante texturizado a nuestra ensaladilla.
  12. Podéis dejar unos trozos de patata a cuadraditos enteros si os apetece, para poder morder patata también.
  13. La ponemos en un táper y la enfriamos en la nevera.

¡Ya solo queda servir! Picos de pan, tiras de pimiento… o atacar directamente con el tenedor.

Curry rojo de calabacín y lentejas: receta vegana

Curry de calabacín y lentejas

Para hacer este curry rojo de calabacín y lentejas necesitas una pasta de curry que sea vegana. Hay que tener cuidado porque muchas llevan ingredientes de origen animal, dependiendo del país de origen de la receta de la pasta. Suelen ser salsas o concentrados de marisco o pescado.

No es lo mismo la pasta de curry, ya sea rojo, verde o de otro tipo, que el curry en polvo convencional. El resultado no se va a parecer en nada, pero también se encuentra curry rojo en polvo y el uso es el mismo.

Este tipo de ingredientes se puede comprar en supermercados y tiendas orientales.

Receta de Curry rojo de calabacín y lentejas

Ingredientes para dos raciones generosas:

  • 200 gramos de lentejas cocidas
  • 2 calabacines grandes
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de pasta de curry rojo
  • 250 ml de leche de coco
  • pimienta
  • sal
  • aceite de oliva virgen
  • chili en polvo (opcional)

Indicaciones

  1. Lavamos bien los calabacines, los pelamos, los cortamos a dados y los reservamos.
  2. Pelamos la cebolla y los ajos y los picamos.
  3. En una sartén caliente, a fuego medio, ponemos un par de cucharas de aceite de oliva virgen.
  4. Antes de que se dore el ajo, añadimos los calabacines. Los pochamos a fuergo bajo con una tapa, para que se hagan en su propio jugo. Podemos añadir un poco de agua de ser necesario.
  5. Mientras, calentamos un poco la leche de coco y disolvemos la pasta de curry en ella.
  6. Añadimos la leche de coco con curry a la sartén, junto con las lentejas.
  7. Salpimentamos. Si nos gusta el picante, añadimos una cucharadita rasa de chili en polvo o en copos.
  8. Cocinamos a fuego bajo, mezclando bien para que se incorporen todos los sabores. El calabacín ha de quedar desecho y las lentejas enteras pero tiernas.
  9. Si queremos que nos quede más líquido, siempre podemos añadir más leche de coco o caldo de verduras.

Si no encuentras leche de coco, puedes usar otra leche vegetal, mejor siempre sin azúcares añadidos. Si compras leche de coco en lata, puedes agitar la lata y aprovechar la crema resultante, o guardar la «nata» de coco para otra preparación.

Para acompañar el curry rojo de calabacín y lentejas nada mejor que un cereal integral, como el arroz, la quinoa o el trigo sarraceno. Así también conseguimos que el plato sea sin gluten.

Curry rojo de calabacín y lentejas

Tabulé de quinoa: ensalada fresca y sin gluten

Tabulé de quinoa y verduras

¿Te atreves con un tabulé de quinoa? Una receta con mucha vitamina C, vitamina A y potasio gracias al perejil.

El perejil debería ser el gran protagonistas del tabulé, ya que es el principal ingrediente de esta tradicional ensalada de países del oriente próximo. Sin embargo, es muy habitual que haya casi cualquier cosa en el tabulé menos perejil fresco. De hecho, si compramos tabulé envasado, se trata de bulgur con algunos vegetales y casi no encontramos perejil. ¡En realidad, debería ser un plato prácticamente verde!

Así que la próxima vez que te den un manojo de perejil, aprovecha para hacer esta versión sin gluten, donde hemos sustituido el bulgur por quinoa.

Receta de tabulé de quinoa

Ingredientes para 4 personas:

  • Un manojo de perejil
  • Un puñado de hierbabuena
  • 100 gr de quinoa
  • 1 tomate grande o dos medianos
  • 1 pimiento verde pequeño
  • 2 cebolletas frescas o una cebolla mediana
  • el zumo de un limón
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • sal y pimienta

Preparación

  1. Lava la quinoa hasta que haya desaparecido la saponina. Si no quieres gastar demasiada agua, puedes hacer una primer lavado en un bol, poniendo la quinoa en un escurridor. El agua se desecha y se da un aclarado antes de usar.
  2. Cuece la quinoa con el doble de agua en volumen o sigue las indicaciones del paquete. Escurre y reserva.
  3. Limpia, quita los tallos y pica el perejil y la hierbabuena.
  4. Lava el pimiento y el tomate, y córtalos en dado muy pequeños
  5. Retira la parte vieja de las cebolletas y lávalas, cortándolas después también a dados pequeños.
  6. Mézclalo todo en un recipiente, añadiendo el zumo de limón y el aceite de oliva.
  7. Sazona con sal y pimienta al gusto.

Se puede usar como acompañamiento de cualquier plato de proteína vegetal.

Aquí una idea de «plato combinado» con tabulé, brócoli al vapor, champiñones y tempeh a la plancha.

plato con tabulé

Estofado de mijo y azukis

Llega el otoño y nos apetecen platos calentitos. Aunque debemos seguir tomando alimentos crudos, sin duda esta receta nos sacará el frío y nos dará un montón de energía. Un estofado muy completo, vegano, sin gluten y sin grasa, ¡todo ventajas!

Como ando un poco escasa de tiempo me fue genial que Deliberry me ofreciera probar su servicio: hacerte la comprar y llevártela en un hora o menos a casa. También puedes escoger qué día y franja quieres que se te entregue, que es lo que hice yo. Así pude tener todos los ingredientes a tiempo sin tener que preocuparme por nada. De hecho, había uno en concreto que no estaba en la tienda, pero como escogí el «comodín de la llamada», me llamaron para ver que cambio podíamos hacer. Así puede hacer la compra en Veritas sin moverme de la silla de la ofi, ¡genial!

Deliberry

Ingredientes para 4 platos hermosos:

Si no tenéis medidores en casa, una taza es entre 180 y 200 gramos.

Instrucciones

El plato empieza haciendo la lista de compra, como todos los platos. Parece una tontería, pero es muy importante cuando queremos hacer recetas nuevas tenerlo todo controlado. Empezamos con las azukis, poníendolas una noche en remojo. Puede estar más tiempo, pero hay que cambiarles el agua.

El quid de la cuestión en este plato son los diferentes tiempo de cocción que tienen el mijo, unos 20 minutos, y las azukis, de 45 minutos a 1 hora, y las cantidades de agua. Así que va a ser lo que más vamos a vigilar, porque aquí el orden de los factores sí que altera el producto final.

Empezamos rehogando las cebollas frescas, bien picada, en dos o tres cucharadas de aceite, durante unos 5-7 minutos en la olla donde haremos el estofado. No tratamos de hacer un guiso, así que no os paséis con el aceite, que luego necesitaréis mojar pan. En ese tiempo aprovechamos para cortas en rodajas la zanahoria. No hace falta que sean rodajas finas, pero tampoco trozos grandes.

Una vez tenemos  la cebolla al punto, añadimos la zanahoria, las azukis y dos tazas de agua. Llevamos todo ebullición y lo dejamos a fuego bajo durante 35 minutos tapado. Aquí mejor que nos pongamos una alarma, porque una vez pasen esos 35 minutos, tenemos que añadir el mijo y otras 2 tazas de agua. Es el momento ideal para añadir la sal y la cúrcuma y lo dejamos a fuego bajo.

Cuando hayan pasado 15 minutos, en los 5 últimos minutos, comprobamos que no le haga falta más agua. Si lo queremos convertir en un sopa densa con añadir 3 tazas de agua ya lo tenemos, en otro caso solo rectificamos si vemos que está seco. También sería ideal rectificar ahora de sal. Es el momento de añadir el alga wakame en copos y remover. Si no tenéis costumbre de tomarlas, es mejor que pongáis poquitas, porque al hidratarse crecen. Si no son en copos igual os quedan duras, os aconsejo entonces añadirlas con el mijo.

Mi toque personal es añadirle unos germinados, como estos de brócoli de la marca Vegetalia. Como todo buen estofado, ¡mejor servirlo calentito!

Estofado de Mijo y azuki