Los restaurantes que no amaban a las veganas

Restaurantes y opciones veganas

Los restaurantes que no amaban a las veganas o las veganas que no amaban las parrilladas de verdura. He dudado mucho hasta decidir el título porque la definición perfecta del veganismo en la restauración de este país es: las veganas se conforman con una parrillada de verduras. Muchas veces minúscula. Y pan, mucho pan.

Restaurantes y opciones veganas decentes

Algo que debiera ser más habitual, en muchos lugares aún es un oxímoron. Os preguntaréis a que viene este post en pleno febrero, cuando no he ido a ninguna boda, las cenas de empresa quedan lejos y la Navidad por fin ha salido de nuestras vidas. Pues el caso es que cumpleaños y celebraciones hay de forma permanente en el calendario y para algunas de nosotras, la elección del lugar condiciona que se te quede una espinita de esa noche. Sobretodo cuando acabas cenando la mitad que la mayoría de los comensales. Más aún si te dicen que puedes comer de algo y resulta que lleva lácteos y tú, además de vegana, eres intolerante a la lactosa.

Aunque pueda parecer mentira, es muy habitual que cuando una persona vegana es invitada a unaboda, acabe comiendo el siguiente menú:

Sin entrantes (o quítale el jamón al gazpacho)

Ensalada verde (o mixta y quítale el atún y el huevo que por un día no te vas a morir)

Parrillada de verduras (de las que tengamos de guarnición del entrecot)

Fruta natural 

Para ti no hay tarta, que solo comes alfalfa

Restaurantes y opciones veganas - tapa de guacamole

En realidad soy fácil de contentar: guacamole.

Te odio, parrillada

Por el mismo precio que el resto de comensales, pasas hambre y, si bebes, acabas con una borrachera considerable teniendo en cuenta la poca consistencia de la comida.

Pasa lo mismo con otras celebraciones o cenas en grupo. No importa que se haya avisado con tiempo al restaurante, que se le hayan dado ideas, que nos hayan perjurado que tienen opciones. Evidentemente, no espero opciones veganas estupendas en un asador argentino o en una marisquería. Estamos hablando de esos sitios donde supuestamente no hay problema y al final te encuentras exactamente igual que en una degustación de callos: sin nada qué comer.

Aunque ahora ya hay muchos locales que se han puesto las pilas y ofrecen unas opciones muy respetables, y los hay que saben de sus capacidades y van con la verdad por delante y te dicen que no, que no hay opción vegana, lo normal aún es acabar con la terrible parrillada de verduras.

La verdura congelada a precio de entrecot es habitual es muchos restaurantes.

Es doloroso porque la parrillada de verduras, como primer plato, bien hecha y con variedad, a mi me parece una opción excelente. Pero yo ya soy una de esas veganas que no piden parrillada nunca, ni cuando estoy en un sitio donde la hacen excelente, por las connotaciones que tiene para mi. Por los recuerdos. Me habéis convertido en una hater de las parrilladas.

Ese cumple donde todo el mundo cenó riquísimo y tu te comiste tres trozos de calabacín, uno de berenjena y unas tiras de pimiento. O esa boda donde habían prometido tener opciones suculentas, pero no lo comentaron en cocina y después de una ensalada triste vino un plato de verdura a la plancha a base del acompañamiento del resto. Esos camareros que te miran con desprecio, porque les incomodas, porque les dices que no, que no te ponga ese plato. Que dónde está el tuyo. Que porqué no te están sirviendo. Como si la culpa de no tener qué comer fuera tuya.

Vegan friendly de boquilla

La parrillada se ha convertido para muchas de nosotras en el símbolo de ese quiero y no puedo de la restauración española, incapaz a salirse de la carta, de tener miras, de adaptarse. Incapaz de hacer nada porque muchas veces todo está más que hecho y en cocina no hay ingredientes frescos. Porque se vende Quinta Gama a precio de producto de mercado.

Por mucho que intentemos evitar estos sitios poco o nada vegan friendly, tenemos compromisos sociales a los que nos gusta asistir. Queremos compartir la felicidad con nuestros seres queridos, y muchas veces acabamos pasándolo mal, con hambre, enfadadas pero calladas porque no vas a estropear el día especial de otra persona. Su momento de felicidad.

El veganismo no es una dieta. También queremos tarta.

Sí, es una crítica a la restauración que nos maltrata. Pero también un aviso para navegantes de los fogones. Los locales que no son ni chicha ni limoná son sin duda los que se tienen que poner las pilas. El veganismo no es una moda. De aquí unos años seremos más y más exigentes. Seremos suficientes como para que si la opción vegana no sea buena reclamemos el importe en la cuenta.

En Barcelona ahora hay un oasis vegano donde podemos escoger entre muchas opciones, pero también hay un espejismo donde parece que el vegan friendly domine y es absolutamente falso. El pan de hamburguesa lleva lácteos y no es vegano, querida hostelera, y estás incumpliendo la normativa sobre alérgenos.

¿No tenéis ideas? Contratad a una profesional

Hay muchas soluciones. Desde Internet a los libros de cocina, pasando por la quinta gama y los cáterings externos cuando hablamos de eventos con muchos asistentes. También se puede apostar por contactar con una persona que pueda adaptar los menús que se ofrecen habitualmente, que recordemos suelen ser cerrados. Lo mismo pasa con las cartas: añadir un par de opciones veganas de entrante y un par de principal, con algún postre más allá de la fruta que pueda ser disfrutado por todo el mundo, tampoco debería ser un problema. Pero si lo es, contratad a una profesional que os pueda diseñar esa parte de la carta.

Una de mis motivaciones para realizar el Máster en Nutrición y Salud era, precisamente, diseñar adaptaciones de cartas de restaurantes para que tuvieran opciones veganas. Estaré encantada de ayudaros a que dejéis de servir parrilladas de verduras y ensaladas insulsas.

Cometa pla, slow food local con opciones veganas

Cometa Pla - Mi Dieta Vegana

El bar à vins que marida healthy food con vino naturales en el Gótico

Siempre está bien conocer nuevos lugares, y el Cometa Pla es uno de esos sitios que tiene que estar en la agenda de restaurantes si te interesa la cocina que apuesta por el detalle, la healthy food y los ingredientes ecológicos y de proximidad. Un bar à vins que encuentras callejeando en el Barrio Gótico de Barcelona, tras la Plaça Sant Jaume.

Me pareció una excelente opción para cenas especiales. No es un local excesivamente grande, pero tiene mesas para dos o tres personas, para cuatro y una mesa grande para grupos. Para mi, uno de sus grandes aciertos es precisamente esa apuesta por el producto local.

Una de las grandes apuestas de este restaurante, el más pequeño de Jaume Pla, es tener una gran variedad de platos 100% vegetales marcados como veganos en la carta. Además, otros muchos se pueden pedir veganizados. El personal, que es muy amable y conoce a la perfección el producto con el que trata, conoce de nuestras necesidades y nos puede asesorar muy bien.

Además de ese interés por la comida saludable, el Cometa Pla se distingue por sus vinos naturales y ecológicos. Sin pesticidas, ni sulfitos, ni levaduras añadidas ni químicos. Si no eres un gran experto déjate aconsejar, tienen una buena carta y puedes pedir por copas, para acompañar los platos con el que mejor se corresponda. También tienen agua filtrada: 0 residuos por culpa de botellas de plástico. Excelente medida.

Cometa Pla Bar à vins - Mi Dieta Vegana

No somos grandes experto en vino pero aprovechamos la ocasión para probar un vino blanco que nos acompañó estupendamente.

Cometa Pla Bar à vins - Mi Dieta Vegana

Flores de calabacín en tempura, rellenas de verduritas.

Cometa Pla Bar à vins - Mi Dieta Vegana

Cometa Pla Bar à vins - Mi Dieta Vegana

Ceviche vegetal, con shiitake y algas, una apuesta segura.

Cometa Pla Bar à vins - Mi Dieta Vegana

Las setas sin dudas siempre son un acierto, y estas eran de aquellas que te recuerdan que hay conservas de ecelente calidad.

Cometa Pla Bar à vins - Mi Dieta Vegana

Yogur de anacardos con piña a la plancha, el postre perfecto para acabar la velada.

 

Cometa Pla

Carrer del Cometa, 5, 08002 Barcelona

De 19 a 23 h de Martes a Domingo