Lipedema: cuando querer no es poder

Seguramente no habrás oído hablar nunca del lipedema, pero cuando te has visto con unos «quilos de más» sí que has oído y una y mil veces aquello de querer es poder. Tres palabras que veo repetidas hasta la saciedad. Voy a ser muy sincera con todas vosotras desde ya: querer no es poder. Ni con los quilos, ni con el trabajo ni en realidad con nada.

Querer no es poder

Cuando nos dicen que querer es poder, nos venden la idea de que si le ponemos ganas, esfuerzo y tiempo podremos conseguir cualquier cosa. Esa idea es una maravillosa máquina de frustración que te hará culpabilizarte cuando no consigas tus objetivos a pesar del esfuerzo. Y que te hará sacar bilis por la boca cuando veas a personas que no se han esforzado en su vida en nada conseguir todo lo que tú no tienes.

Es importante ponerle ganas y esfuerzo a las cosas, pero también saber que cuando has hecho todo lo posible, sino sale, pues no sale. En ese momento tenemos que pasar a otra cosa: otro proyecto, otra perspectiva, otra estrategia. Aprender de los errores y de los fracasos es la mejor forma de madurar y crecer a nivel personal. El éxito puede estar en las cosas que menos te esperas y de las formas más insospechadas. Aunque, ¿quién quiere éxito si puedes ser simplemente feliz?

Está claro que tanto el sobrepeso como la obesidad, esta última en mayor medida, son un problema de salud. Para mi está muy claro que a la larga provocan problemas de salud muy graves. Lo ideal es estar en normopeso, hasta ahí de acuerdo. También en verdad que cada persona, si está informada, puede elegir el tipo de vida que quiera mientras no haga daño a los demás.

Cuando vayas a hacer un comentario sobre alguien, piensa que no solo no tienes toda la información, sino que juzgar a los demás no es ningún derecho.

Es difícil cuidarse cuando odiamos nuestros cuerpo y nos vemos inmersas en un ambiente asfixiantemente obesogénico. Es decir, por un lado se nos exige estar «delgadas» y a poder ser atléticas pero por el otro se nos condena a una vida sedentaria y a tener opciones poco saludables muy baratas por todas partes. Y las opciones sanas a precio de cuerno de unicornio.  Comer sano es caro y hacer deporte tampoco es gratis, las cosas como son, y hay que hacer un esfuerzo que puede no verse recompensado todo lo rápido que nos venden que son estas cosas. Hay que ponerle voluntad a la salud, al trabajo, a la familia, a las relaciones… Para encajar en un molde imposible.

Despejado este tema, vamos a por el lipedema y enteréis el porqué de mi explicación de como afronto yo la vida.

El lipedema no es obesidad, aunque pueda llegar a desarrollarse en una fase avanzada. Pero conlleva un estigma, debido a la gordofobia, con el que no es nada fácil convivir.

La nutricionista o el médico de cabecera te miran con cara de no creerse que sigues al pie de la letra sus indicaciones. Piensan que comes a escondidas o, en su desconocimiento, que es culpa de que seas, por ejemplo, vegana. Tu entorno aún sin quererlo también te culpabiliza. Y de la opinión de las personas que no te conocen mejor no hablemos. No hay más que leer los comentarios suscitados por la entrevista en Playground para ver el nivel general de tolerancia y respeto que hay: poco o ninguno. Me dieron mucha pena esos comentarios, porque a mi me resbalan un montón pero hay otras personas que no tienen el mismo aguante que yo y que también los sufren. Es una situación horrible: incomprensión, estigma social, frustración y problemas de salud, todo en uno.

El lipedema, el gran desconocido

El lipedema es un viejo desconocido en España porque nuestro sistema sanitario no lo contempla. Y digo viejo porque se conoce de su existencia hace años. Da igual que lo padezca un 11% de la población asignada como mujer al nacer, que sea un problema crónico y que pueda ser discapacitante si no se trata adecuadamente. Estás gorda y no adelgazas. Haces dieta, haces ejercicio y bajas algunos quilos pero enseguida te quedas estancada y no hay forma. Te hacen pruebas y no tienes nada, las tiroides te funcionan bien, todo está correcto. ¿Y si fuera lipedema?

lipedema

Explicado muy sencillo y muy rápido. Vamos a imaginarnos que hay unas células de tu cuerpo que no funcionan bien,las células grasas  . Estas células, los adipocitos, son las encargadas de almacenar la energía en forma de grasa. Son los contenedores de reserva de grasa y cuando hacen falta se vacían. Pero estas en concreto tienen la puerta del contenedor atascada, así que cuando hacen faltan, no liberan esa grasa para que se convierta en energía. Cuando pasa esto, aunque hagas ejercicio y dieta, ellas se quedan tan panchas exactamente igual. La grasa no se va por mucho que te esfuerces porque tu tejido graso está dañado. Puedes engordar, pero difícilmente adelgazar.

Las personas que padecen lipedema no va a adelgazar con dieta.

No, no pueden adelgazar. Engordar sí, eso ocurre por mucha dieta y ejercicio que hagan. No padecen obesidad, tienen otra enfermedad, una que se ceba en el tejido adiposo. Los tratamientos para mitigar el efecto de esta patología son quirúrgicos y no entran por la seguridad social. Sí, has leído bien: se tienen que pagar de su bolsillo una serie de operaciones. Buscando por internet puedes ver el tipo de tratamiento que es, parecido a la liposucción. Pero no te quedes con ese nombre, son técnicas diferentes y más complejas porque en el caso del lipedema hay evitar dañar el sistema linfático. No es un tratamiento estético. A la larga el lipedema se convertirá en un peligrosísimo lipolinfedema si no se trata correctamente.

Cómo detectarlo

Esta enfermedad crónica del tejido adiposo tienes las siguientes características:

  • Descompensación física y visual entre piernas gruesas y pies delgados.
  • Extremidades de grosor desproporcionado en comparación al peso y cuerpo en general.
  • Facilidad para tener hematomas.
  • No hay afectación en pies y manos, sin edema.
  • Apariencia simétrica y bilateral.
  • Aparición de venas varicosas o arañas vasculares.
  • Alta sensibilidad al dolor en las zonas afectadas.
  • Fóvea negativa, si se presiona la piel de la pierna con un dedo , la presión NO provoca una hendidura en la piel que persiste.
  • Signo de Stemmer negativo en pies y manos, es decir SÍ se puede pellizcar la piel en la primera articulación de un dedo del pie o de la mano.
  • Dolor en el tejido blando de las piernas, al andar, en reposo o al tacto.
  • Dolor en las rodillas, que puede llevar a presentar problemas al andar.
  • La edad de aparición o empeoramiento es durante la pubertad, embarazo o menopausia
  • Acumulación de grasa (fat pads) encima, por dentro y por debajo de las rodillas, y en la región exterior de los muslos/caderas.
  • Acumulación de grasa de lipedema en los brazos (Según los estudios al menos un 30% de mujeres afectadas de lipedema también tienen afectación en los brazos)
  • Pérdida de elasticidad en la piel.
  • Progresivo deterioro de la movilidad si no se trata.
  • Las dietas restrictivas en calorías no tienen apenas efecto en la grasa de lipedema.
  • Temperatura más baja en las extremidades.
  • Hipermovilidad o hiperlaxitud.

Información extraída de la web de Adalipe.

Cómo llegué hasta el lipedema

No llegué yo, me llevó esta foto de Instagram. Fue a través de una imagen que se viralizó. Una persona que sabe mucho del tema y que tuvo a bien ponerse en contacto conmigo con un montón de tacto.

Una foto publicada por Mi Dieta Vegana (@midietavegana) el


De hecho es posible que conozcáis esta foto, de mi Instagram o del artículo en el que explicaba porqué soy la vegana gorda (que no obesa). DEsde que colgué esta imagen, el verano pasado, he recibido algunos comentarios privados alertándome de que era muy probable que tuviera lipedema. Como casi la mayoría de vosotras, yo tampoco sabía que era, nunca lo había escuchado. Creía a pies juntillas que o bien no me esforzaba lo suficiente o algo iba mal en mi. Mal no me va nada, estoy todo lo saludable que puedo teniendo en cuenta que el Síndrome del Intestino irritable. Por eso de momento no me incluyo: me falta un diagnóstico profesional, aunque cumplo con prácticamente toda la lista de características.

¿Qué hacer?

Y aquí viene todo el tema del esfuerzo. A pesar de ser alguien que no cree en el maldito mantra de que «querer es poder», no podía dejar de pensar que no me esforzaba lo suficiente. Que algo hacía mal, a pesar de vivir en una de dieta continúa.

Una vez te dicen que puede ser lipedema, me encuentro que no puedo ir a mi CAP a que me deriven a un especialista. El lipedema no existe a efectos prácticos para nuestro sistema sanitario. Ponerse en manos de especialistas, lo más lógico, es buscar una aguja en un pajar.

Si crees que puede ser tu caso, por favor, contacta con Adalipe, la Asociación de afectadas de lipedema de España. Hazte socia y  lucha por el reconocimiento de esta patología para que su tratamiento sea cubierto por la seguridad social.

Hay que seguir cuidándose, pero remando en la dirección adecuada: que se tenga en cuenta esta enfermedad.

 

 

 

 

Soy la vegana gorda

Soy la vegana gorda. No, no soy la única persona que siendo vegana tiene sobrepeso u obesidad. Pero seguramente soy la instagrammer vegana que poniendo fotos de comida saludable tenga más celulitis y el culo más gordo. Ahora mismo esto es así y no se puede hacer mucho a corto plazo.

Hay varios temas sobre los que he reflexionado desde que hace algunos meses, en verano, puse algunas fotos mías de cuerpo entero. En la playa. En bikini. Justo cuando había vuelto a ganar peso. Es decir, estando, a nivel de grasa y musculatura, peor que nunca. Lo hice porque soy consciente que cuerpos como el mío son muy poco habituales en Instagram y mucho menos si estamos hablando de alguien que, además de vegana, está catalogada como healthy. Tengo muy claro que ni el sobrepeso ni la obesidad son saludables, pero flagelarse por tener una condición física concreta tampoco lo es.

¿A que viene esta entrada en enero, y no hace seis meses?

Pues que fue poner la típica imagen de las 9 fotos con más Me gusta, donde salen esas fotos mías en la playa, y volver a salir algunos comentarios al respecto.

Una foto publicada por Mi Dieta Vegana (@midietavegana) el

Quererse y aceptarse es necesario también para tener una vida saludable. Que no se nos olvide nunca. Cuidarse de verdad nace del amor por una misma, no de la obsesión por la báscula o por la vergüenza de la talla. La salud, que para mi es primordial en la vida, es un todo. La parte de cuidados emocionales y psicológicos la descuidamos, por desgracia, muchas veces.

El problema de la imagen es que soy vegana y gorda. Recibí muchos comentarios ofensivos por la primera foto así colgué este verano. Personas que no se podían creer que fueses vegana con ese cuerpo, que aseguraban que comía a escondidas o que hacía dos días que era vegana y que todo era producto de las hamburguesas que me había comido. La verdad del porqué tengo el sobrepeso que tengo comiendo lo que como no la sabe ni mi dietista ni mi doctora digestiva, pero hablar en las redes sociales ya sabemos que es gratis. Que tengo una capa de grasa y debajo un montón de músculo lo dejamos ya si eso para otro día.

El problema es bicéfalo: por un lado, la gordofobia, y por el otro, la asociación que se hace del veganismo como dieta para perder peso. Al final es una imagen que está ahí, en la cabeza de la mayoría, porque si vamos a las redes sociales y miramos personas veganas con muchos seguidores veremos, en general, cuerpos delgados, a veces musculados, otros no, pero delgados y normativos en su mayoría.

Así que sí, lo habitual es que la población que es vegana y vegetariana no sufra tanto de obesidad y sobrepeso. Pero eso no quiere decir que no existamos.

El veganismo no es un dieta, y si lo es hablamos en términos culturales y lo podemos discutir otro día, no de pérdida de peso, no a nivel sanitario o salud, y nos tenemos que meter en antropología. Las personas veganas llevamos una dieta 100% vegetal, es decir vegetariana. Pero por ser vegetariana no se pierde peso directamente. Se puede ser vegana gorda, como se puede ser vegana y ser deportista élite. El veganismo no implica de forma automática dieta saludable o deporte, implica ética y conciencia hacia los animales no humanos.

Es cierto que todos los estudios comentan que una dieta vegetariana saludable, ya que de por sí no tiene porqué serlo, permite a las personas que lo son mantener un IMC más bajo que a la población general, y con ello dentro de lo que se llama «normopeso». Eso que en la calle decimos estar bien, o estar delgada. Aunque a veces estamos en normopeso y nos digan que estamos gordas. Ya sabemos que tenemos unos cánones de belleza un poco insanos por estas latitudes.

Claro que aquí entra la gordofobia. Al final, Instagram va de fotos bonitas a los ojos de los demás. La belleza está en los ojos del que mira, dicen. Una foto en bikini nos expone a la opinión de todo el mundo. Así que es más que normal que muchas personas no quieran sufrir el ataque de trols y desconocidos. Es normal que muchas chicas prefieran no exponerse cuando su cuerpo no es lo que los demás esperan. ¿Y que parece que muchas personas esperaban de mi? Una chica delgada y sin celutitis.

Una persona con inseguridad física lo último que necesita es una horda trol insultándole de la forma más cruel. Así que nos encontramos con un montón de chicas delgadas, veganas, saludables en bikini. Y claro, parece que alguien con sobrepeso tipo II no pueda alimentarse solo de vegetales. Mis lorzas no pueden ser veganas para algunas personas. O debe ser que soy muy vaga, o es que en realidad como mucho y a escondidas. Empieza de nuevo el bucle. La cuestión es juzgar a alguien porque sí, porque está gorda.

Playa bikini gordobofia

Otro de los problemas es que, además, se relaciona muchas veces a las dietas vegetariana con los Trastornos de Conducta Alimentaria. Aunque no haya evidencia científica. Aunque se estén haciendo estudios ahora, cuando hay población suficiente e interés en ello.

Es cierto que una de las estrategias que usan algunas personas son TCA para no comer ciertos alimentos es decir que son vegetarianas. También es posible que haya personas que disfracen su ortorexia (obsesión por comer saludable, hasta el punto de no poder comer prácticamente nada) con el veganismo. Sí que es cierto que las dietas estrictas hipocalóricas son factores desencadenantes. Ahora bien, tratar el vegetariasmo como factor de riesgo es como hacer lo mismo con la dieta mediterránea. Hay que distinguir una cosa de la otra. Como hay que distinguir correlación de causalidad.

Además, tristemente, las personas que con más odio me comentaron ni siquiera eran vegetarianas o veganas. Les debió parecer divertido convertirse en haters del veganismo metiéndose con una vegana gorda.

Yo no sé en qué peso estaré la próxima vez que me haga una foto así, pero no voy a dejar de ponerla por miedo a los comentarios. Soy mucho más que el peso que me marca la báscula. Y más que una cuenta en Instagram.