Soy la vegana gorda

Soy la vegana gorda. No, no soy la única persona que siendo vegana tiene sobrepeso u obesidad. Pero seguramente soy la instagrammer vegana que poniendo fotos de comida saludable tenga más celulitis y el culo más gordo. Ahora mismo esto es así y no se puede hacer mucho a corto plazo.

Hay varios temas sobre los que he reflexionado desde que hace algunos meses, en verano, puse algunas fotos mías de cuerpo entero. En la playa. En bikini. Justo cuando había vuelto a ganar peso. Es decir, estando, a nivel de grasa y musculatura, peor que nunca. Lo hice porque soy consciente que cuerpos como el mío son muy poco habituales en Instagram y mucho menos si estamos hablando de alguien que, además de vegana, está catalogada como healthy. Tengo muy claro que ni el sobrepeso ni la obesidad son saludables, pero flagelarse por tener una condición física concreta tampoco lo es.

¿A que viene esta entrada en enero, y no hace seis meses?

Pues que fue poner la típica imagen de las 9 fotos con más Me gusta, donde salen esas fotos mías en la playa, y volver a salir algunos comentarios al respecto.

Una foto publicada por Mi Dieta Vegana (@midietavegana) el

Quererse y aceptarse es necesario también para tener una vida saludable. Que no se nos olvide nunca. Cuidarse de verdad nace del amor por una misma, no de la obsesión por la báscula o por la vergüenza de la talla. La salud, que para mi es primordial en la vida, es un todo. La parte de cuidados emocionales y psicológicos la descuidamos, por desgracia, muchas veces.

El problema de la imagen es que soy vegana y gorda. Recibí muchos comentarios ofensivos por la primera foto así colgué este verano. Personas que no se podían creer que fueses vegana con ese cuerpo, que aseguraban que comía a escondidas o que hacía dos días que era vegana y que todo era producto de las hamburguesas que me había comido. La verdad del porqué tengo el sobrepeso que tengo comiendo lo que como no la sabe ni mi dietista ni mi doctora digestiva, pero hablar en las redes sociales ya sabemos que es gratis. Que tengo una capa de grasa y debajo un montón de músculo lo dejamos ya si eso para otro día.

El problema es bicéfalo: por un lado, la gordofobia, y por el otro, la asociación que se hace del veganismo como dieta para perder peso. Al final es una imagen que está ahí, en la cabeza de la mayoría, porque si vamos a las redes sociales y miramos personas veganas con muchos seguidores veremos, en general, cuerpos delgados, a veces musculados, otros no, pero delgados y normativos en su mayoría.

Así que sí, lo habitual es que la población que es vegana y vegetariana no sufra tanto de obesidad y sobrepeso. Pero eso no quiere decir que no existamos.

El veganismo no es un dieta, y si lo es hablamos en términos culturales y lo podemos discutir otro día, no de pérdida de peso, no a nivel sanitario o salud, y nos tenemos que meter en antropología. Las personas veganas llevamos una dieta 100% vegetal, es decir vegetariana. Pero por ser vegetariana no se pierde peso directamente. Se puede ser vegana gorda, como se puede ser vegana y ser deportista élite. El veganismo no implica de forma automática dieta saludable o deporte, implica ética y conciencia hacia los animales no humanos.

Es cierto que todos los estudios comentan que una dieta vegetariana saludable, ya que de por sí no tiene porqué serlo, permite a las personas que lo son mantener un IMC más bajo que a la población general, y con ello dentro de lo que se llama “normopeso”. Eso que en la calle decimos estar bien, o estar delgada. Aunque a veces estamos en normopeso y nos digan que estamos gordas. Ya sabemos que tenemos unos cánones de belleza un poco insanos por estas latitudes.

Claro que aquí entra la gordofobia. Al final, Instagram va de fotos bonitas a los ojos de los demás. La belleza está en los ojos del que mira, dicen. Una foto en bikini nos expone a la opinión de todo el mundo. Así que es más que normal que muchas personas no quieran sufrir el ataque de trols y desconocidos. Es normal que muchas chicas prefieran no exponerse cuando su cuerpo no es lo que los demás esperan. ¿Y que parece que muchas personas esperaban de mi? Una chica delgada y sin celutitis.

Una persona con inseguridad física lo último que necesita es una horda trol insultándole de la forma más cruel. Así que nos encontramos con un montón de chicas delgadas, veganas, saludables en bikini. Y claro, parece que alguien con sobrepeso tipo II no pueda alimentarse solo de vegetales. Mis lorzas no pueden ser veganas para algunas personas. O debe ser que soy muy vaga, o es que en realidad como mucho y a escondidas. Empieza de nuevo el bucle. La cuestión es juzgar a alguien porque sí, porque está gorda.

Playa bikini gordobofia

Otro de los problemas es que, además, se relaciona muchas veces a las dietas vegetariana con los Trastornos de Conducta Alimentaria. Aunque no haya evidencia científica. Aunque se estén haciendo estudios ahora, cuando hay población suficiente e interés en ello.

Es cierto que una de las estrategias que usan algunas personas son TCA para no comer ciertos alimentos es decir que son vegetarianas. También es posible que haya personas que disfracen su ortorexia (obsesión por comer saludable, hasta el punto de no poder comer prácticamente nada) con el veganismo. Sí que es cierto que las dietas estrictas hipocalóricas son factores desencadenantes. Ahora bien, tratar el vegetariasmo como factor de riesgo es como hacer lo mismo con la dieta mediterránea. Hay que distinguir una cosa de la otra. Como hay que distinguir correlación de causalidad.

Además, tristemente, las personas que con más odio me comentaron ni siquiera eran vegetarianas o veganas. Les debió parecer divertido convertirse en haters del veganismo metiéndose con una vegana gorda.

Yo no sé en qué peso estaré la próxima vez que me haga una foto así, pero no voy a dejar de ponerla por miedo a los comentarios. Soy mucho más que el peso que me marca la báscula. Y más que una cuenta en Instagram.