¿Podemos comer con trazas si somos veganas?

Tiene trazas de huevo, pescado, leche, frutos secos, gluten, marisco… ¿Me lo puedo comer? Por supuesto que sí.

Desde hace un tiempo, vemos que muchos alimentos empaquetados o embolsados tiene una línea en el etiquetado que avisa de las trazas. Incluso productos que antes no la llevaban. En los foros sobre veganismo es un tema recurrente porque no se ha informado bien a la población general y hay desconfianza.

Vamos a empezar por el principio. Todo viene de una ley que pretende ayudar a las personas alérgicas a no enfermar, y que obliga a las marcas y productores a incluir los alérgenos principales de forma visible en los ingredientes, pero también las trazas. Hay una lista de alérgenos muy concretos y veréis que en la lista de ingredientes aparecen en negrita.

Las trazas no se refieren a ingredientes, los ingredientes están en su propia lista. Así que si no somos alérgenos y no aparecen ingredientes de origen animal en esa lista, las trazas no son para nosotros. Cuando hablamos de trazas aquí, nos referimos a partículas que se pueden encontrar en un producto por contaminación cruzada a pesar de no ser un ingrediente.

Vamos a poner un ejemplo muy sencillo con harina de trigo con gluten. En un obrador hacen pan de maíz sin gluten. A pesar de la extrema limpieza, ese pan se hace con la misma maquinaria que el resto de panes. Por lo tanto, es posible que alguna partícula de trigo acabe en el pan de maíz. Para un celíaco, esa información es vital. Por eso mismo, no es lo mismo un producto sin gluten que uno para celíacos, que no debe contener trazas.

Por mucha limpieza y separación de ingredientes que haya, la normativa es muy estricta. Lo mismo ocurre para el resto de alérgenos, aunque la contaminación cruzada en algunos productos sea improvable.

Las empresas adjuntan la leyenda porque están obligadas legalmente. En los restaurantes no pasa aún, pero trazas de alimentos no veganos las hay en cualquier cocina que no sea 100% vegana. Como en las casas de familiares y amigos.

Otra discusión es si compramos un producto vegano, aunque sea certificado, a una empresa que produce comida o productos omnívoros. Pero eso ya es harina de otro costal.