Boniato asado con olla lenta, al caliu!

Un boniato asado con olla lenta es un regalo de la tierra para desayunar o comer a cualquier hora. Con la crockpot, la olla lenta eléctrica que os presentaba hace un par de semanas, tendréis boniatos listos de forma sencilla y sin preocupaciones. Además, no tendréis que encender el horno, que consume un montón si solo vais a hacer esta receta. ¡Ahorrar energía también es importante!

Mi crockpot no es muy grande, es la ovalada de 35l, así que no puedo hace gran cantidad, pero suficientes como para comer dos personas en dos comidas.

En Catalunya le llamamos patatas “al caliu” a la típica y sencilla receta de patata envuelta en papel de aluminio y metida al horno. Normalmente, se ponen abajo de todo, mientras hacemos otra receta, y así aprovechamos el calor.

Los boniatos también se pueden hacer al caliu y son excelentes ahora en invierno, calentitos. Aquí va la receta, que también se puede extrapolar al caso de las patatas.

Boniato asado con olla lenta

Tiempo preparación: 5 minutos// Tiempo Crockpot: 3h-5h // Temperatura: High

Ingredientes:

  • boniatos
  • aceite de oliva virgen
  • sal y pimienta al gusto

Indicaciones:

Lavamos bien la piel de los boniatos. Cortamos las puntas si están muy estropeadas.

Cortamos cuadrados de papel de aluminio según la cantidad de boniatos y su tamaño.

Pintamos con aceite de oliva cada unos de los boniatos.

Los pinchamos con un tenemos un par de veces y los envolvemos en el papel de aluminio. Ha de quedar lo mejor cerrado posible que podamos.

Colocamos los boniatos en la crockpot con la opción de temperatura High. El tiempo dependerá, en parte del tamaño, de los boniatos. La receta también funciona en Low. La diferencia entre High y Low no es la temperatura final, sino lo rápido que se calienta la olla hasta alcanzarla, y yo en este caso he preferido High porque calentar tubérculos de gran tamaño nos puede llevar un rato… largo.

Con una crockpot ovalada de 3,5l yo pongo entre 4 y 5 boniatos.

Para servir, abrimos el papel de aluminio, cortamos el boniato por la mitad y podemos aceite de oliva, sal y pimienta al gusto, por este orden.

¡Yo ya he disfrutado de ellos! Aquí os enseño el plato que preparé ara acompañar una hamburguesa vegeta. ¿Os animáis a provar?

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Alcachofas al horno con olla lenta

Las alcachofas al horno son una delicia de temporada. Tengo la enorme suerte de estar viviendo muy cerca del Parc Agrari del Baix Llobregat y de El Prat de Llobregat. Allí se cultivan unas alcachofas absolutamente espectaculares.

Las alcachofas son un auténtico manjar que solo está disponibles durante los meses de otoño, aunque con el cambio climático ya no podemos asegurar las fechas.

Siempre que veo unas buenas alcachofas, algo que suele ocurrir en los mercados de productores, las compro para hacer al horno. Pero, desde que tengo la crockpot, el horno ha quedado relegado a un segundo plano. Con la crockpot gasto menos energía, la temperatura es mucho más baja y no me tengo que preocupar de vigilar nada. Ella trabaja y yo duermo, trabajo o simplemente veo una serie en Netflix.

Es una receta tan sencilla que casi me da vergüenza escribirla, pero como estoy con mis primeros pasos con la crockpot. Creo que es una buena idea empezar por lo más sencillo para cogerle el truco a nuestra crockpot, ya que algunas cosas pueden variar según el tamaño y la marca.

Alcachofas al horno con zanahorias

Tiempo total: 4h  // Tiempo Crockpot: 3h30min // Temperatura: High

Ingredientes:

  • alcachofas
  • zanahorias
  • aceite de oliva
  • pimienta y sal, al gusto

Indicaciones:

Lavamos bien las zanahorias, a poder ser con un cepillo de verduras, las pelamos solo si no tenemos cepillo o no las vemos limpias de verdad. Las podemos dejar entera o partirlas. Las colocamos en el fondo de la crockpot.

Lavamos bien las alcachofas, retiramos en tallo. Si es grueso, lo podemos pelar y utilizarlo: se coloca también en el fondo como las zanahorias. Arrancamos las hojas más duras y las cortamos a cuartos. Con una puntilla o un cuchillo pequeño, retiramos los pelos (a mi me gusta hacerlo así).

En un bol, ponemos los cuartos de alcachofa con un aceite de oliva, sal y pimienta y menzclamos bien para que se impregne. Los metemos todo en la crockpot, con temperatura High, durante tres horas y media. Como resultado tendremos unas alcachofas muy tiernas y llenas de sabor.

Así de ricas estaban las alcachofas al horno y las zanahorias: en un buddha bowl con un poco de pimiento rojo fresco y quinoa.

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Cocina lenta vegana con Crockpot

Cocina lenta vegana, eso es lo que conseguimos con una Crockpot, slow cooker o olla lenta. Lo cierto es que me costó mucho decidirme a comprarla, aunque tenía dos amigas enamoradas de este electrodoméstico.

Porqué una olla lenta

Vivo en menos de 50 metros cuadrados y tengo una cocina espectacular. Espectacularmente pequeña. Al mismo tiempo tengo un montón de electrodoméstico. Así que si tengo que añadir uno a lista y buscarle un sitio en el despacho (os prometo una foto de la camarera del despacho un día de estos) ha de valer mucho la pena.

Muchas de vosotras sabéis que no siempre me encuentro bien, por culpa del síndrome del intestino irritable. Ahora mismo estoy en uno de esos momentos en los que estamos revisando el diagnóstico. Eso hace que me ponga a investigar siempre un poquito más en cómo hacer que mi situación mejore a través de la alimentación.

Además de eliminar casi por completo los fritos, otra de las recomendaciones que estoy siguiendo es eliminar la cocciones a altas temperaturas en general, como la plancha. Es cierto, la plancha me ha ayudado mucho a eliminar fritos, pero ahora me toca dar un paso más.

Así que aprovechando el blackfriday, me propuse adentrarme en el mundo de la cocina lenta vegana con una slowcooker de confianza. El blog de referencia para saber cual comprar y que al que me dirigió Mónica Escudero, de El Comidista, una auténtica experta, es Crockpotting.es. La elegida fue una Crockpot manual de 3,5 l que estaba de oferta.

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Las ventajas de la cocina lenta vegana

La temperatura baja es sin duda una de las grandes ventajas de cocina en olla lenta. La temperatura baja es la que hace que la carne sea muy tierna, pero sin duda es un dato que como vegana no me importaba una mierda.

Así que vamos a las cosas importantes para mi, que sigo una alimentación 100% vegetal.

  • Los sabores se concentran de forma extraordinaria. De verdad.
  • La baja temperatura preserva los nutrientes mejor que otras cocciones.
  • Si le añadimos un temporizador, nos podemos olvidar de ella mientras cocina.
  • Es fácil de usar y de limpiar.
  • Gasta poco.

Estos son las dos primeras recetas sin receta que hice para probar que tal iba antes de explicaros nada. Empecé con unas lentejas estofadas con verduras y seitán. Me encantó el resultado.

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Y aquí una estupenda sopa de vegetales, con acelgas, kale, zanahorias y cebollas que se hizo sola mientas dormía.

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Soja texturizada, la carne picada vegetal

No es que use la soja texturizada cada día, ni mucho menos, me gusta espaciar el consumo de soja en el tiempo, para no abusar de ella. Pero siempre tengo en casa, en su correspondiente bote hermético, para esos días en los que parece que la despensa y la nevera están vacías.

¿Qué es?

Se trata de un producto procesado de la soja que se vende en tiendas especializadas y que puede hacernos la vida mucho fácil.

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Soja texturizada gruesa

La podemos encontrar en diferentes presentaciones: filetitos, trozos grandes o pequeños, tiras cortezas… Pero las más habituales son la soja texturizada gruesa (con forma de bolitas) de diferentes tamaños y la soja texturizada fina. La podemos encontrar en en tiendas especializadas, en herbolarios y también en tiendas online, como Veggieroom.

¿Para qué la utilizamos?

Queda claro que es un producto de la soja. La soja es una legumbre, y en la mayoría de sus presentaciones, como en este caso, una de sus cualidades más apreciadas es el aporte de proteína.

Una de las mejores cosas de la soja texturizada es que absorbe los sabores con mucha facilidad cuando la rehidratamos. Por lo tanto, muy versátil y puede favorecernos si queremos veganizar nuestros platos favoritos.

La presentación va a marcar que haremos con el producto sin duda. Si bien hay gente que se la come sin hidratar, aprovechando el efecto crujiente, la soja texturizada fina es ideal para boloñesas o para hacer hamburguesas, la gruesa para aquellos platos donde necesitemos “carne picada”. Lo cierto es que yo también la añado a las cremas.

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¿Cómo la utilizamos?

Todas mis recetas de soja texturizada empiezan igual: calentamos agua o caldo vegetal suficiente para hidratar la soja texturizada. El grosor y el tipo de soja marcaran el tiempo que esta necesite para estar tierna. Si utilizamos un caldo gustoso, absorberá ese sabor y nos quedará mucho más rica.

En mi caso, me gusta hidratarla y pasarla después por la plancha, para marcarla. Antes de eso, la escurro bien y en un bol, añado un par de cucharadas de aceite y especias al gusto y lo mezclo todo bien con las manos. Hay muchos preparados de especias que podéis utilizas, como las típicas “especias de pollo”, que son las que de verdad le dan ese sabor a la carne animal, o ponerle un toque diferente con garam masala.

Algunos tipos necesitan cocerse unos minutos porque están muy duros. Otros, como la fina, no necesitan la rehidratación si la metemos en una salsa calentita

Receta de fasa boloñesa de soja texturizada

Ingredientes:

  • 200 gramos de soja texturizada fina o gruesa de grano pequeño, deshitada
  • 40 g de pasta de tomate doble concentrado
  • 2 zanahorias grandes
  • 1 cebolla grande
  • 1/4 de apio (unos 150 grs)
  • sal
  • pimienta
  • 1 pizca de tomillo molido
  • 2 cucharas de aceite de oliva (unos 30 gr)
  • agua caliente
  • caldo de verdura (opcional)

Preparación:

Empezamos hidratando la soja texturizada en agua caliente o en caldo en caldo. Si se trata de la gruesa, recomiendo escurrirla, impregnarla de especias y marcarla en la sartén con un poco de aceite. Si se trata de la fina, no hace falta seguir este paso y se pone directamente en el momento indicado más adelante.

Mientras la soja se rehidrata, seguimos preparando otros ingredientes. Es el momento de picar en dados muy pequeños los vegetales frescos. A más fino, mejor. Rehogamos los daditos de verduras con el aceite, unos 15 minutos, a fuego bajo.

Añadimos la soja y mezclamos bien. Si se trata de la gruesa ya estará marcada y la fina no lo necesita. Añadimos también la pasta de tomate doble concentrado.

Cubrimos con agua caliente o templada. Tiene que haber un dedo de líquido a partir de la mezcla, que iremos evaporando. Añadimos la sal y la pimienta y si nos apetece, especias. La versión más clásica lleva clavo, pero yo me inclino por el tomillo y el orégano.

Bajáis el fuego al mínimo, tapáis la olla y dejamos que se cocine. Para llegar a tener la textura adecuada, es posible que estemos una hora o dos. Si subís el fuego estará antes, pero tendréis que ir dándole vueltas a tope para que no se queme y no quedará tan rica.

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Recomendaciones

El tomate solo se da unos pocos meses del años, así que la pasta de tomate concentrado es una opción muy digna, a la par que cómoda. Además, podéis encontrarla de tomate ecológico y envase reciblaje.

La cantidad de agua y soja varia según el gusto de cada uno, el tipo de soja y la marca, así que las medidas son orientativas.

Esta receta es ideal para hacer un domingo tarde, dejar enfriar y reposar la salsa, guardar una parte en la nevera para el día siguiete y hacer unos túpers para congelar.

Verduritas con salsa de queso y tofu

Comerse un plato de verdura cocida es mucho mejor si lo acompañamos de un poco de proteína y de una salsa de queso hecha por nosotras mismas.

Ingredientes:

  • 100 gr de tofu firme
  • verduras cocidas (o medio bote de “Tus primeros” de Gvtarra)
  • un puñado de semillas de calabaza
  • 1 cucharada de aceite de oliva

Para la salsa de falso queso:

  • 1 vaso de agua (250ml)
  • 2 cucharadas rasas de levadura nutricional (también vale de cerveza)
  • 2 cucharadas rasas de fécula de patata o de boniato
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen
  • 1 pizca de sal

Preparación

Cortamos el tofu a dados y lo hacemos a la plancha con una cucharada de aceite de oliva. Añadimos las verduras, escurridas si son de “Tus primeros” de Gvtarra, para calentarlas. Tienen una tapa de fácil apertura, pero fácil de verdad, y es una forma rápida y rica de comer verdura. Auténtica fast food saludable.

Añadimos dos o tres cucharadas de la salsa de queso  y servimos, con la pizca de sal y las semillas de calabaza por encima.

Para la salsa, ponemos el agua a calentar, añadimos los ingredientes y removemos con unas barillas. A mi siempre me quedan grumos, así que utilizo la batidora de mano para ligarlo y queda excelente. En caliente queda más líquido, en frío queda muy compacto. Como es bastante cantidad, lo ideal es calentar siempre un poco. Si la hacéis un poco más espesa y añadís especias a vuestra elección, es una estupenda salsa de dippear, pero recordad que estáis comiendo patata.

Tus primeros GVTARRA

Overnight oats, el mejor desayuno de avena

Los overnight oats son  ideales para el desayuno: nutritivos, deliciosas, sencillos e ideales para salir de casa con las pilas cargadas sin nada de esfuerzo. Y es que la gracia es tener el desayuno preparado de la noche anterior, volcarlo en un bol o comerlo directamente del bote si tenemos prisa o nos lo llevamos para el camino.

Os dejo mi receta base de este desayuno. Como podréis comprobar,  las posibilidades son infinitas.

Ingredientes:

  • copos de avena
  • leche de avena (entre 100 y 200 ml)
  • dos cucharadas soperas de semillas de chia
  • un puñadito de frutos secos crudos sin sal / miel
  • fruta que nos apetezca
  • sirope de arce (opcional)
  • un tarro de cristal con tapa, mejor si es hermética

Preparación:

La preparación de un overnight oats es muy sencilla: se trata de poner los ingredientes en el bote de cristal por capas. Ponemos los copos de avena(se puede usar cualquier tipo de muesli, pero entonces sería un parfait y usaríamos yogur vegetas) y cubrimos de leche. Añadimos los frutos secos A continuación las semillas y volvemos a poner leche, que sobre un dedo. La fruta se la podemos añadir cuando queramos, podemos también hacer capas de fruta entre la avena y la chia.

Las variaciones son infinitas: con canela, o con cacao, se pueden añadir frutos secos al gusto, algunas cucharadas de “superalimentos” o semillas de cáñamo, etcétera.

Una vez está listo, se cierra y mete en la nevera. La chia se convertirá pudding y la avena se reblandecerá.

¿Porqué me gustan los overnight oats?

Es muy energético y saciante, nos ayuda a llegar a la comida sin problemas de hambre. Además, la avena nos ayuda a controlar el colesterol.

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El Smothie bowl perfecto

Hoy os quiero dar una receta para desayunar algo que no sea una tostada de aguacate y os de energía para toda la mañana.

Ingredientes:

  • Un plátano maduro (puede ser congelado)
  • Una taza de frutas del bosques (pueden ser congeladas)
  • Una taza de leche vegetal (avena o cánamo idealmente)
  • 50 gramos de muesli integral (el mío es multicereales)
  • una cucharadita de semillas chía
  • una cucharada sopera de la mezcla Linwoods con Semillas de Lino, almendras nueces y Q10
  • una cucharadita de coco rallado (opcional)
  • unas nueces (o parte de la fruta no triturada) para decorar (opcional)

La preparación no puede ser más sencilla: ponemos el plátanos, las frutas del bosque y la leche vegetal en una batidora para hacer un smoothie. Colocamos el batido en un bol donde ya hemos puesto el muesli, y el resto de ingredientes por encima. Esto queda súper bonito en la foto, pero para comerlo tendéis que mezclarlo todo y que las semillas de chía se hidraten con al parte líquida. Otra opción es hidratar la chía por la noche la taza de leche vegetal batirla junto a la fruta.

Si utilizamos fruta congelada, en vez de un batido tendremos un nicecream o nanacrem de plátano con fruta que también es fantástico y que en verano nos irá genial.

Si me seguís en Instagram sabéis que me encantan las semillas de cáñamo peladas de Linwoods, que compro directamente en su página web y que tengo en el trabajo y en casa. Ahora he descubierto más variedades y en concreto me encantan todas las que llevan lino. Uno de los problemas del lino es que hay que tomarlo molido, si lo tomamos entero no aprovechamos nada, pero al mismo tiempo se oxida muy fácilmente, así que hay que molerlo antes de consumir o tenerlo congelado. Personalmente, con esta mezcla, consigo un aporte nutricional excelente, rápido y sin perder absolutamente nada.

Linwoods 2

Vegan mugcake de espelta y algarroba

Hacer un bizcochito estilo “mugcake” de espelta y algarroba es muy sencillo y solo te llevará unos minutos. Te puede arreglar el desayuno o la merienda o uno de esos momento de necesitar comer algo sólido y no tener preparado nada.

Los ingredientes para un bizcochito son:

  • 3 cucharadas de harina de espelta
  • 1 cucharadita de harina de algarroba
  • 3 cucharadas de leche vegetal
  • 3 cucharaditas de aceite vegetal
  • 1 cucharadita colmada de endulzante, por ejemplo crema de almendras
  • 1/4 de cucharadita de levadura química
  • una pizca de sal

Se mezcla todo, ya sea en un bol o en una taza, aunque en la taza es más cómodo para no fregar tantos cacharros, y se mete al microondas, unos 40 segundos a máxima potencia. El tiempo real dependerá de vuestro micro. Con estas cantidades sale un bizcochito, si queréis una poción mayor, multiplicad por tres las proporciones (menos la pizca de sal, que a menos es más).

Aquí os dejo el vídeo. ¡Que aproveche!

Curso desayunos saludables

Hoy os cuento algo que me hace una especial ilusión: el primer curso de Mi Dieta Vegana.  Se trata de un curso de dos horas sobre Desayunos Saludables. Hablaremos del desayuno, de su importancia, y haremos 4 desayunos saludables y 100% vegetales que se podrán degustar en el momento.

Nos estrenamos el 27 de febrero por la mañana, a las 10, en El Pati Verd de Sants.

Se puede reservar en hola@midietavegana.es hasta agotar las 10 plazas disponibles

Precio: 25 euros / 40 por pareja (de personas)

curso desayunos

Ensadalas mandala

Las ensaladas mandala, con todo mi respeto hacía las personas que practican el budismo, son una de esas cosas que en algún momento me sale hacer, así de forma espontánea, y que al final se ha convertido en una saludable costumbre. Se trata de colocar los ingredientes de nuestra ensalada como si fuera un mandala, usando la geometría para dibujar con la comida e ir de más grande a más pequeño, hasta un punto central.

Comer bonito no es una cuestión estética, es también un cuestión de salud. Al montar el plato de forma estética en realidad cubrimos con ciertas necesidades que, con el ritmo veloz de nuestras vidas actuales, muchas veces descuidamos.

cigrons

Cuando empiezas a hacer una ensalada mandala, de repente focalizas toda tu atención en la comida: qué vas a colocar, cómo, qué tipo de corte es mejor hacerle, qué utilizar para condimentar… El cerebro se concentra en la comida y no en el móvil o en otros problemas, algo muy importante para que empiece la digestión correctamente. Y es que el cuerpo necesita recibir esas imágenes para empezar a mover todo el mecanismo, no solo es una cuestión de hambre.

Además, buscamos colores diferentes y variedad, algo muy importante cuando se trata de verduras y hortalizas: diferentes colores, diferentes aportaciones nutricionales. Si bien hay que tener cuidado con las mezclas, según el estómago de cada uno, es la mejor forma de salir de la ensalada simple de lechuga y tomate.

Evidentemente, se trata de que cuando comamos lo hagamos con todos los sentidos, empezando a cuidar nuestra alimentación desde la compra hasta el último bocado, ya veís que una buena presentación nos ayuda también a comer mejor.

Aquí os dejo con algunas que he colgado en Instagram.

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