Mi bolso zero waste para el día a día

Una de las acciones que he tomado, incluso antes que la cocina, ha sido revisar qué llevo encima para conseguir un bolso zero waste para el día a día.

Es decir, como conseguir que todo lo de usar y tirar se reemplace por objectos zero waste: esas cosas que llevamos camino de la oficina, la uni, el momento en el que vamos de camino al gimnasio o a llevar al niño al cole. Bueno, esto último a mi no me ha pasado nunca, pero es una realidad, aunque yo no tengo ni hijas ni hijos.

Vamos a empezar por decir dos cosas:

  • El Zero waste no existe, es la meta pero no vivimos en una sociedad que esté preparada para ello. Acepta que serás Low Waste y siempre que te sea posible.
  • No es una competición. Repito: no-es-una-competición.

No se trata tanto de sustituir una cosa por otra como de prever qué cosas se usar y tirar utilizas cada día. Así podemos acompañarnos de opciones duraderas y que, además, suelen tener otros beneficios.

Como yo no soy ninguna experta en el tema, como sí lo es Ally Viamalama, lo que voy a hacer es enseñarte lo que llevo en el bolso. Bueno, ya lo has visto, está en la foto que abre el artículo.

Por supuesto, no va todo esto siempre en el bolso, aunque lo cierto es que quién me conoce sabe que soy un poco Mary Poppins y que es sencillo que haya aún más

La botella de agua

No soy de beber mucho líquido, porque mi alimentación me aporta agua en cantidad, pero llevar una botella, la mía es de aluminio, me evita comprar bebidas en envases de usar y tirar.

Mi botella es una Chilly’s de flores y flamencos que me autoregalé unas Navidades. En verano mantiene el agua o lo que le metas dentro fresquito y que también conserva el calor, así de maravillosa es.

Hay muchas opciones de marcas, tipos de cierres y tamaños. También de materiales. Lo más importante en este caso es que sea resistente, robusta y duradera.

El vaso del café

A mi me gusta mucho eso de poder conseguir un té o un café en cualquier parte y poder tomarlo en el camino al trabajo o a una quedada.

Así que una vez te das cuenta de que los vasos de un solo uso son una abominación, sean del material que sean, busqué una solución.

Un amigo me habló de las KeepCup y me compré una de plástico sin BPA. Aquella tiene ya años y la uso para llevarla de viaje, porque pasa cualquier arco.

Actualmente, tengo una de vidrio y corcho, con tapa de plástico, que me suelo llevar a todas partes. Para mi, es la mejor opción si os importa el sabor. No me suelen poner problemas, y aguanta altas temperaturas sin problema.

De estos vasos para el café o mugs los tenéis de infinidad de marcas, colores, tamaño y precios. Es algo que puede durar muchos años, así que gastar un poco más a mi me compensa.

Os recomiendo que sea de un tamaño estándar barista, para que no os pongan pegas, si lo vais a usar para pedir “para llevar” y no para bebidas caseras.

Los cubiertos

O el ajuar cono le llamo a una bolsita de algodón, que antes usaba para llevarme una fruta o comprar un panecillo, que va con cubiertos y pajitas.

Los cubiertos de madera son una muy buena solución que vas a necesitar más de lo que parece. Incluso más que las pajitas, que también hacen de agitadores para granizados, bebidas y cafés. Los míos son de Coco and Mensch.

Si tienes pajititas de plástico duro, ¡no las tires! Precisamente de lo que se trata es de no generar residuo. Si ya las tienes, ¡úsalas! Esto no es una competición a ver quién tiene menos plástico sino un movimiento que nos ayuda a concienciarnos.

Si no tienen ninguna, te recomiendo comprar de aluminio, porque si son un poco frágiles en el bolso se te pueden partir. La mía es de Masonjar Spain, de la época que me dio por los batidos.

Algo muy básico y muy necesario si te gusta el sushi es llevarte tus propios palillos. El impacto que tiene la industria del usar y tirar ha hecho de los palillos un auténtico problema ecológico en Asia, de magnitudes inimaginables en Europa. No contribuyas a la deforestación.

La bolsa para la compra

Creo que a nadie se le escapa que llevar una bolsa de tela por si nos paramos a comprar nos evita coger bolsas de plástico o de papel indeseadas.

Sí, las bolsas de papel también son el mal. Su producción gasta mucha más energía que la producción de las bolsas de plástico. Y es que cuando hablamos de contaminación, no cuenta solo el residuo que dejamos, sino todo el proceso para obtener el objeto: desde las materias primas hasta el desecho.

Recordad: el problema no es el material, es el modelo de consumo. Así que atesorar 200 bolsas de telas tampoco es sostenible. Seguramente con las que tenéis ya podéis funcionar el resto de vuestras vidas.

En mi caso, tengo muchas por acumulación y las que más uso son las que realmente están pensadas para la compra: grandes, robustas, con buenas asas y buen fondo. Como para ir al mercado y volver con verdura para una semana.

Bolsas para pan o fruta

Estas no las llevo siempre, pero si sé que voy a comprar fruta o pan, me llevo mis bolsas Rebellum, que también son las personas que detrás de Reinas y Repollos y que hacen una gran labor de activismo vegano y medioambiental.

Sobre las bolsas, lo cierto es que no me suelen decir nada porque me tienen muy vista y soy de las que hace un gasto importante en la frutería. Tampoco me han dicho nada por comprar pan así.

Las mallas reutilizables para fruta van a volver a convertirse en norma, no hay más que ver las noticias.

Si eres de las que no compra online, seguro que tienes una buena opción cerca como Bolseta Barcelona, que se encuentra ya en muchas tienda físicas. Estas además son un producto solidario, algo muy a tener en cuenta.

Compresas y salvaslips

Para mi es básico llevar una compresa o un salvaslip. Compré las reutilizables de Rebellum (porque Carla y Jessica son unas cracks), que vienen con un neceser impermeables, y cuando se acerca la fecha se vienen un par conmigo en el bolso.

La sensación es muy diferente a las compresas desechables convencionales, mucho más suaves y nada irritantes. Aparte de ser bonitas y durar más.

Las compresas reutilizables de Rebellum son de edición limitada. Hay muchas personas fabricando compresas de tela de forma casi artesanal con productos muy buenos y perfectamente acabados. Es algo que ha de durar y que, además,

Mi bolso Back to eco

Y, por último, el propio bolso. Se acabó hace tiempo lo de comprar bolsos plasticosos, los de piel ni pensarlo. No os vayáis a pensar que la piel es más «natural». El proceso de curtir piel es altamente contaminante y elegir cuero o piel no es más sostenible que un plástico reciclado.

Vimos el tenderete de Back to eco en las fiestas navideñas y nos gustó ver una empresa con adn ecologista y zero waste con una estética no hippie. Sus productos son pura economía circular: bolsos, mochilas, faldas o delantales hechos con tejanos de segunda mano.

Tienen talleres en su tienda para aprender a convertir tus tejanos viejos en otros prendas y complementos.

Además, si ves algo que parezca cuero, no te asustes: todo lo hacen es también vegano.

Mi bolso zero waste para el día a día

Mi bolso zero waste para el día a día
Cuando ya te conocen y te lavan el vaso en la propia cafetería.

¿El tinto de verano es vegano?

Aunque parezca increíble hay tinto de verano vegano pero también hay mucho que no lo es.  ¿Es que no son veganos los vinos, por defecto? Pues resulta que, como todo lo que tiene que ver con el consumo de animales, nos encontramos con sorpresas poco agradables más allá de las etiquetas.

Por desgracia, que hay muchos vinos y cervezas que no son aptos para el consumo de las personas veganas. Así que si sois de esas personas que acompañan con vino ciertas comidas o que se sirven un tinto de verano para hacer el vermut en agosto, este artículo es para ti.

Tinto de verano Sandevid

¿Qué es un vino vegano?

Hace poco, en Twitter, algunos usuarios se burlaban del vino etiquetado vegano.

“¡Qué se creen que lleva el vino! Vaya estupidez.” Era la opinión generalizada. Sin embargo, aunque en la mayoría de vino, cervezas y licores de alta graduación solo encontremos ingredientes vegetales, esto no implica que sean aptos para veganos.

Un vino, o una cerveza, o cualquier otra cosa que te lleves a la boca, se considera apto para el consumo de personas veganas cuando ni en sus ingredientes ni en su proceso de fabricación se han utilizado o explotado animales.

Es por este motivo que no es suficiente con mirar los ingredientes, también nos tenemos que fijar en el proceso de fabricación. En el caso del vino y la cerveza, en el proceso de clarificación. Hay varias sustancias de origen animales que se pueden usar en este proceso: la cola de pescado o la albúmina de huevo son las más probables.

¿Por qué no aparecen cómo ingredientes? Porque no llegan al producto final, sino estarían declarados, ya que los dos son alérgenos. Esto quiere decir que, aunque sean parte del proceso, no hay ni siquiera trazas. Al ser el veganismo una cuestión ética, y no gastronómica o alimentaria, necesitamos información extra para saber si lo que consumimos está alineado con nuestros ideales.

Por lo tanto, sí que es importante que los vinos, cervezas y licores declaren que son veganos, para hacernos la vida más fácil.

También nos encontramos con marcas que deciden veganizar sus productos. Por ejemplo, Sandevid ha veganizado toda su línea y ya encontramos todas las variedades en Barnivore.  Barnivore es un imprescindible para aquellas bebidas alcohólicas que no llevan algún certificado o leyenda visible.

TInto de verano Sandevid

Sandevid una de las marcas más conocidas y consumidas en España, aunque se trata de una empresa familiar con su bodega ubicada en el entorno de las Tablas de Daimiel, en Castilla La Mancha, tierra vinícola por excelencia.

Además, se han preocupado de obtener la certificación oficial V-label, que nos facilita mucho las existencias al ser visible y reconocible fácilmente. Así que para los veganos es una buena noticia tener un tinto de verano vegano, como el de Sandevid .

En este caso, el tinto de verano Sandevid se elabora a base de tempranillo. Al estar en Barnivore, ahora sabemos que es apto para veganos con un par de clics. Sandevid, además, tiene variedades con y sin alcohol, todas ellas certificadas. Mi favorito es el tinto de verano Sandevid 0 + 0 , sin alcohol y sin azúcar.

*Publicación patrocinada.

El especial de verano de Bacoa es Vegano

Hamburguesa de tofu espcecial verano BACOA

Una de mis hamburguesas favoritas en Barcelona es la Gran Vegano de Bacoa. Tener opciones veganas en restaurantes no veganos es una gran ventaja en una ciudad en la que no tenemos tantos restaurantes veganos como nos parece. Desde luego, Barcelona aún no se puede comparar con otras capitales europeas aunque hemos avanzado mucho.

Este enero nos sorprendía The Economist con aquello de que iba a ser el año del veganismo como tendencia. La visibilidad ganada en España durante los últimos años ha sigo espectacular, así que no me ha extrañado nada que el especial de verano de este año en Bacoa sea una hamburguesa vegana.

La puedes acompañar de patatas o ensalada.

Aunque ya tiene dos en carta, y una opción vegetariana, han apostado porque el especial veraniego sea también 100% vegetal: la “Burger especial de vegano

Como todas nuestras hamburguesas veganas y vegetarianas, esta nueva hamburguesa es también casera. Se trata de una burger hecha en su cocina con ingrediente de máxima calidad: tofu ecológico, curry y jengibre. Está acompañada de aguacate triturado y un chutney de remolacha y naranja. El pan de esta hamburguesa es integral.

Yo no me he podido resistir y ya les he hecho la primera visita del verano.

Hamburguesa vegana de tofu del bacoa
Yo ya me he comido la mía

*Contenido promocionado

Copa menstrual: salud y zero waste

Copa menstrual Enna Cycle

Hoy quería hacer un hueco en el blog para hablar de la copa menstrual. Aunque la mayoría entráis para leer recetas el veganismo no es solamente una forma de comer. Es algo que debería haber quedado ya claro, pero seguramente que esta publicación puede sorprender a alguien.

Las personas veganas intentamos causar el menor daño e impacto posible en la vida de los animales. Eso implica que, además de no comérnoslos y negarnos a su explotación, también solemos tener en cuenta el medio ambiente.

Copa menstrual Enna Cycle

Los productos de higiene sexual para la menstruación convencionales son muy contaminantes. Las compresas, salva slips y los tampones de usar y tirar contaminan tanto en su fabricación como posteriormente en su deshechado. Especialmente si aún nos encontramos con personas que creen que se pueden tirar por el retrete. Y, por supuesto, esto no es así.

En la actualidad, tenemos muchas opciones menos contaminantes e incluso más seguras a nivel de salud. Además de tener las mismas opciones en materiales más respetuosos con la piel, las mucosas y el medio ambiente, también hay opciones reutilizables. Desde compresas de tela que se pueden lavar a la copa menstrual que duran muchos ciclos. Incluso podemos combinar métodos si nos sentimos más seguras así.

Las ventajas de la copa mentrual

Las copas menstruales son una de las grandes revoluciones a la hora de no generar residuos. Si las compresas las podemos comprar a pequeños negocios o hacerlas nosotras mismas, la copa menstrual ha de estar hecha con todas las garantías.

Las copas menstruales siempre deberían ser de silicona de grado médico. Esto nos asegura que podemos tenerla en el interior de nuestro cuerpo sin ningún problema.

Las ventajas son evidentes en relación a las compresas y tampones convencionales:

  • Ahorro: su larga duración, hasta 10 años si la cuidamos bien, la hace una inversión que se recupera enseguida.
  • Salud: los materiales de la copa son mucho más seguros y respetuosos que los de las compresas y tampones convencionales.
  • Olor: sí, olor. La sangre menstrual huele a sangre. El mal olor de compresas y tampones es precisamente el perfume y los materiales que llevan mezclados con la sangre.
  • Contaminaremos menos los océanos, y los necesitamos si queremos seguir respirando aire limpio.

Con la copa menstrual se puede hacer exactamente lo mismo que con un tampón: correr, nadar, viajar trabajar… Lo que te deje hacer tu cuerpo menstruante, porque yo soy incapaz de hacer deporte el primer día de regla.

En mi caso he elegido Enna Cycle por varios motivos:

  • Son de silicona líquida de grado médico, seguras y blanditas.
  • Están hechas en España, menos contaminación por transporte.
  • Los packs llevan dos copas, así siempre me puedo cambiar.
  • La cajita para el transporte también sirve para esterilizar la copa con agua en el microondas. La Enna box se puede poner a 700w de potencia en el micro sin problemas. En 3 minutos la tiene lista para guardar o utilizar otra vez.
Copa menstrual Enna Cycle

Además, Enna Cycle te garantiza el cambio en el caso de que te equivoques de talla. Algo que puede suceder, especialmente la primera vez. A mi me resultó un poco complicado saber cual era la mía, ya que a pesar de mi edad soy inusualmente estrecha. Da seguridad saber que si te equivocas no pasa nada y puede pedir otra talla.

En el caso de Enna Cycle, tienen tres tallas. En este cuadro puede ver sus recomendaciones generales, pero cualquier duda te la resuelven por web o por redes sociales.

Copa menstrual - tallas

En la web tienes una calculadora de tallas.

Si piensas que vas a echar de menos el aplicador del tampón, el pack te vienen con un aplicador de la copa para ayudarte en el caso de que uses las talla S o M. Para la L es mejor hacerlo con los dedos.

Ya uses el aplicador o los dedos, recuerda que las manos han de estar muy limpias. Lávate bien las manos antes y después.

¿Os animáis a probarla?

Tenéis el cupón ennacMM19 para aplicar un 30% en la primera compra en su tienda online.

Copa menstrual Enna Cycle


La mejor burger vegana, en Bacoa

Que el mejor sitio para comer una hamburguesa sea una hamburguesería no es algo raro. Pero que el mejor sitio para comerse una burger vegana en Barcelona, con la de restaurantes veganos que hay, sea el Bacoa, tiene mucho mérito.

Opciones veganas de calidad

Una de las cosas que agradezco desde el principio es que haya una opción vegana real, que tenga en cuenta la burger, las salsas y el pan. La Gran Vegano era mi favorita, porque, no nos vamos a engañar, me flipa el guacamole y la combinación es maravillosa.

Esta que veis en la Gran Vegano, con una burger vegana de garbanzos y espinacas, acompañada de aguacate machado y chutney de tomate. Sin mayonesa ni más salsas, que con esas dos de verdad que ya vamos sobrados. Que si queréis la receta, la tenéis en su web.

En verano sacaron durante un tiempo una burger de remolacha, que es algo que me sonaba como muy para veganos, y que no es lo que busco en una burguer. Pero la consistencia y el sabor global de esa burger me encantó. Así que cuando anunciaron que se iba a quedar en la carta me alegré mucho. ¡Dos opciones veganas en carta!

El nombre de la nueva es un juego de palabras, Roast Beet, y tiene como centro de atención una hamburguesa vegana de remolacha y quinoa muy compacta y de color estupendo, acompañada de salsa barbacoa casera, remolacha a la parrilla y aguacate. Ahora igual se entiende que está sea mi ganadora.

Las mejores patatas fritas

Y claro, luego están las patatas. Tantos las que son de corte french fries como las rústicas me encantan, si voy acompañada siempre pedimos una de cada y aprovechamos que tienen varias salsas veganas, como el ketchup casero, para mojarlas.

Otra cosa por la que me gusta ir a Bacoa es que puedes pedir la hamburguesa al plato, con ensalada, o con ensalada de lentejas. ¿No os parece una idea maravillosa?

Para mi es importante tener un lugar donde compartir una cena o una comida con mis amigos y mi familia. Igual de primeras prefieren la burger de siempre. Pero muchas veces, se atreven a probar la propuesta vegana y aquí sé que van a salir sorprendidos. Mi marido es muy fan de la gran vegano por su jugosidad a pesar de no ser vegano y no gustarle el aguacate. 

Y vosotros, ¿con cuál de las dos os quedaríais?

Mini Guía Vegana de regalos para no fastidiarla

regalos navideños

Como desde fuera el veganismo puede crear muchas dudas, aquí va la Guía Vegana de regalos. Si en el post anterior daba pistas para una cena navideña apta para personas veganas, ahora tocan los regalos.

Las Navidades pueden ser una auténtica gincana si eres vegana. Primero por las comidas familiares, y luego los regalos. Sí, el veganismo no solo no es un capricho alimentario, hay toda una filosofía de vida detrás.

Mini Guía Vegana de regalos

Te va a tocar mirar las etiquetas y no solo mirar un poco por encima y pensar: «Uy, esto que seguro que no lleva ni lana ni cuero.» Uy, pues cuidado que si hay pan integral que lleva fiambre de cerdo (basado en una historia real), te puedo asegurar que te vas a encontrar materiales de origen animal donde nunca hubiera imaginado.

Así que es importante revisar los materiales y los ingredientes pero también tener otras consideraciones en cuenta que lo mismo no se te habían pasado por la cabeza.

Cosas que NO regalar

  • Esa bufanda tan calentita de lana. No es apta. Aquí podemos meter todo lo que sea de origen animal: revisa con lupa y Google abierto la etiqueta. Yo lo hago todo el año y no es tan difícil.
  • Zapatos o zapatillas que parecen aptos pero que luego no son aptos por cosas tan peregrinas como el pegamento. Sí, ya no es solo que a veces las suelas sonde cuero, muchos productos no son aptos porque tienen materiales «escondidos» que no son aptos.
  • Entradas para espectáculos con animales, como el acuario o el zoo. Me gustan los animales, por eso no piso esos sitios.
  • Cuentos especistas para mis hijos. No los tengo, pero no creo que sea adecuado, la verdad.
  • Juguetes sexistas y especistas en general.
  • Cualquier cosa inútil que vaya a acabar en un armario. Soy muy poco amiga de regalar por regalar, así que prefiero un regalo muy genérico a un «regalo forzoso» de esos que no tienen mucho sentido. Un ejemplo en mi caso: colonia, que no uso.

Cosas que SÍ regalar

  • Hay marcas veganas calzado, bolsos y complementos. Muchas incluso de aquí. Así que pueden ser una muy buena opción.
  • Comprar local y sostenible. Ya que estamos en una época de consumismo exacerbado, que al menos sirva para algo.
  • Libros y juguetes que conciencien en el buen trato a los animales.
  • Maquillaje y cosmética vegana certificada.
  • Productos gastronómicos veganos. Puede ser un vale para una tienda online, puede ser un queso vegano gourmet, pueden ser 5 cajas de hamburguesas veganas Fry’s.
  • Una estancia en un hotel vegano.
  • Ropa sostenible y vegana.
  • Una camiseta con mensaje.
  • Libros de recetas veganas.
  • Regalos que se pueden comprar en las tiendas de los santuarios o de las asociaciones animalistas. De hecho es posible que la camiseta con mensaje y el libro de recetas lo puedas comprar allí.
  • Libros que me ayuden en mi activismo: pueden ser sobre veganismo pero también sobre divulgación, activismo y oratoria.
  • Cacharros para la cocina. Desde un set de cuchillos de los buenos a una deshidratadora pasando por una batidora de vaso si se me ha rota la mía. Como regalo en grupo puede salir súper bien de precio y me daréis una alegría.

Bazar de regalos

Ahora te parece todo más difícil. Cuando nos salimos de nuestra zona de confort, sin duda la cosa no va a ser fácil de primeras. Esta mini Guía Vegana de reagalos no es LA guía, porque hay cientos de opciones fantásticas y aptas. Hay regalos que son veganos de por sí, aunque habría que revisar su sostenibilidad. Y otra cuestión es si nos estamos revisando el consumismo o no. Así que solo me voy a centrar en opciones que viene a solucionar algunos de esos Noes anteriores, añadiendo algunas cosas que a mi me parecen muy guays.

Si la persona a la que le tienes que hacer el regalo es muy activista, puedes hacer un donativo en su nombre. Seguro que si entras en sus redes sociales podrás ver qué asociaciones o causas son las que le preocupan. Igualmente, es genial que le hagas un regalo más personal, como un libro.

  • Unos de los regalos típicos: un gorro o unos guantes, una bufanda… de fibras aptas para veganas.
  • Calzado vegano, sostenible y hecho en España: Muroexe, Flamingos’Life, Duuo Shoes… tienes un montón para elegir.
  • Una de mis marcas favoritas de calzado vegano y ético es By Blanch, pero también tiene Nae Vegan y Mireia Playà.
  • La cosmética es uno de los ámbitos donde las personas veganas tenemos que volver a leer etiquetas. Hay marcas veganas que preparan packs navideñas, como los de Salad Code o Freshly Cosmetics.
  • En las tiendas online de muchas tiendas veganas, como Vegalada, tienes kits.
  • Una experiencia chula, pero de verdad. En España tenemos pocas opciones en lo que a hoteles veganos se refiere. A mi me encantaría pasar una noche o dos en Casa Albets, en una habitación con bañera y con sus cenas y desayunos maravillosos.
  • También puede regalar un tratamiento de spa, tienes varios en Madrid (el Lush Spa, por ejemplo) o en Barcelona (el Seventy Spa, el último en abrir).
  • Para personas que empiezan en el veganismo, un regalo estupendo es el libro de la psicóloga social Melanie Joy Porqué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos, y nos vestimos con las vacas.
  • Una camiseta o sudadera con mensaje. Y si es de una marca vegana mucho mejor. A mi me encanta esta sudadera de Owltree Vegan Apparel que puedes comprar en Amapola Vegan Shop.
  • Si eres de Barcelona, y me compras un queso vegano, crudo y buenísimo en The Living Food. Sino, tienes un montón de tiendas que venden online.

¿Qué os ha parecido? Hay muchas ideas en Internet, pero el post (es de 2017) de El Jardín de Asami completa este a la perfección. Si os interesa la cosmética y el maquillaje, no la perdáis de vista.

*Este post no está patrocinado por ninguna marca.

Cocunat, cosmética sin tóxicos

Nos preocupamos de los que comemos, pero también hay que preocuparse de lo que nos ponemos en el cuerpo, y es aquí donde marcas como Cocunat puedes ayudarnos. Nos hemos acostumbrado a productos de muy baja calidad que nos dañan la piel en vez de cuidarla y que además contaminan el medio ambiente, y eso tiene que cambiar.

En la web de Cocunat hay muchas marcas de gran calidad (como John Masters Organics, Rahua, Patyka o Argentum Apothecary) y productos estupendos.

La historia de Cocunat, y de su éxito, surge de la necesidad personal. La madre de la fundadora sufre Sensibilidad Química Múltiple (SQM), una enfermedad que tiene poca gente, aunque tengo una amiga que la padece. Son personas con una extremada sensibilidad a los tóxicos, tantos de los cosméticos como de los productos de limpieza o de cualquier otro producto. El contacto con los tóxicos les hace enfermar y deben evitarlos, aunque es casi imposible sortearlos si no acudimos a productos naturales muy específicos.

Ese es el motivo de que hayan creado su propia línea, Cocunat Natural & Toxic free, que además de tener un precio estupendo nos aporta 3 ventajas fundamentales.

Primero, que están 100% libres de tóxicos: no llevan parabenos ni petroleo ni químicos innecesarios y nocivos para nuestro organismo. Segundo, que no se ha experimentado con animales y que no tienen ingredientes de origen animal, es decir, son veganos, algo que para mí es básico. Y, por último, contienen más del 95% de los ingredientes de origen natural.

Yo ya he probado unos cuantos:

El Champú para cabello graso, a base de Romero y Menta Piperita, sin siliconas que nos ensucian más el pelo ni sulfatos, dejan al pelo respirar de verdad. Adiós poros taponados, hola frescor.

La Leche desmaquillante total, para rostro y también ojos, con Agua Floral de Naranja y vitaminas antioxidantes C y E.  Para mi es la parte más importante de un desmaquillante: un producto para sacar todo el maquillaje fuera, ojos incluidos. Un estupendo acierto.

La crema de manos suprema (Argán, Jojoba y Manteca de Karité) ideal para tener las manos suaves y con un olor muy fresco. ¡Me ha encantado!

El Gel de ducha dinamizante, con olor a Mojito, para empezar el día con alegría. Me he acostumbrado a que los geles huelan muy bien y este cumple mis expectativas. La menta y el limón le dan un toque genial, al aroma y a la piel.

Ahora ya lo sabéis, los productos de Cocunat Natural & Toxic free son 100% libres de tóxicos, amiga de los animales y naturales. ¡Y todos los envases son 100 reciclables!

Aprovecha el código compra COCUNAT-MDVEGANA en la web de Cocunat (enlace) y llévate de regalo un lote especial de 10 muestras VIP gratuitas de productos Cocunat.

Ser vegano es caro, pero solo si tú quieres

Ser vegano es caro, lo escuchamos últimamente mucho. Demasiado. Parece que ser vegana sea algo de hipsters, modernas y personas famosas montadas en el dolar. El hecho de que el veganismo haya dado el salto a los medios y de repente esté de moda hace que haya mucho información al respecto. Lo cual implica, también, información de poca calidad y medias verdades.

Para empezar, el veganismo es muy heterogéneo y el gasto que hace una persona vegana depende de sus hábitos de consumo. Exactamente igual que en el caso de una persona que lleve una dieta omnívora. Pero si vamos más allá de la cesta de la compra, como hacemos las veganas, también nos tenemos que fijar en los productos de limpieza e higiene, la ropa, el calzado… En realidad, en cualquiera de los ámbitos de nuestra vida.

Siento desilusionar a los haters, pero si bien es vedad que hay personas veganas que gastan un montón, otras hacen justo lo contrario. Y la mayoría estamos en ese lado. Quizá es que hacemos menos ruidos y molamos menos, pero ahí estamos, comiendo vegetales a tope.

En mi caso y desde mi experiencia, defiendo una visión del veganismo saludable (porque si estamos sanas tendremos más fuerza para luchar por los animales) y con una cesta de la compra asequible a todo el mundo. Ser vegana no es una opción para molar en Instagram, es un compromiso ético.

garbanzos ser vegano es barato

La cesta de la compra vegana

Seguramente ya os habéis dado cuenta, si me seguís en Instagram, que suelo utilizar productos fáciles de conseguir para lo que como en el día a día. Es cierto que invierto un poco más en ciertos productos porque me sientan mejor y también porque el rendimiento que tienen es excelente. Las recetas de mi libro «Disfuta con @midietavegana» cumplen también esta máxima.

  • Fruta. Aunque la fruta exótica es cara, la de temporada no lo es. Elegir siempre que podamos producto local y de temporada, comprada a productores locales, nos ayuda a llegar a final de mes. Y les ayuda a los productores a seguir con su actividad.
  • Verdura y hortalizas. Exactamente igual que en el punto anterior. No necesitamos comer kale cada día, ni superalimentos. El brócoli y las acelgas tiene precios ajustados y los encontramos en cualquier parte. Además, si te acercas a un mercado de productores descubrirás variedades locales que en el supermecado de esa gran cadena que está en cada esquina no existen: brotones, espigalls, apionabo, acelgas y zanahorias de colores… Todo de temporada y recién recogido.
  • Legumbres. Nuestras mejores amigas. Humildes y llenas de cualidades. Son fuente de proteína de calidad y en el caso de que no tengan el aminograma completo (las proteínas son un conjuntos de aminoácidos, no algo compacto inamovible), siempre se puede complementar con un cereal. Si te parece caro el veganismo igual es porque compras precocinados,  burguers y embutido procesado para cumplir con el aporte de proteína. Pásate a las legumbres, están deliciosas en potaje, pero también en ensalada, en paté (¿qué es sino el hummus?), en croquetas o en hamburguesas caseras. Si además las compras secas y a granel, el precio se reduce aún más.
  • Seitán. El seitán envasado salió de mi cesta de la compra hace años. Me parecía carísimo y de sabor regular. En su lugar, compro gluten de trigo y lo hago casero. Como se puede congelar, lo fileteo y así tengo para todo el mes. También lo compro a granel, por lo que ha pasado en ser sin duda el filete de proteína más barato que hay en mi casa.
  • Tofu. Lo compro en los supermercados orientales. Sin soja GMO y producido localmente, es una opción muy económica en relación a los tofus de marcas de supermercados ecológicos.
  • Harinas a granel. Sí, también compro la harina a granel. Invertí en una panificadora, así que puedo hacer un pan de calidad y con harina integral de verdad sin pagar un ojo de la cara por un pan de cereales de dudosa procedencia.
  • Frutos secos a granel. Una forma excelente de conseguirlos sin tostar ni freir ni salar y así poder hacer leches vegetales, cremas y quesitos. Además de más baratos que envasados y de mayor calidad.
  • Aceite de oliva virgen. Sí, el aceite de oliva virgen es caro, pero viviendo en España no es un lujo. Sin duda, lo que es caro es utilizar aceite de semillas de cáñamo o aceite de coco. A veces no sabemos la suerte que tenemos.
  • A veces porque algo sea barato y  habitual lo desterramos y corremos a por aquello que nos venden com mejor. El caso de moda ahora es la quinoa. Vivimos en un país donde el arroz integral está a un precio muy asequible. El arroz puede complementar muchas comidas, no nos olvidemos de él y dejemos la quinoa que no sea de comercio justo en los estantes.
  • Olvídate de las modas. Si realmente quieres comer zoodles, hazlos en casa, no los compres envasados. Exactamente lo mismo con las leches vegetales.

Como veis, la base de mi cesta de la compra es muy básica. Además, no hay casi que leer etiquetas. Se trata de hacer todo lo posible en casa, algo que he visto toda la vida en mi familia.

Merece la pena invertir en…

Un buen aceite de oliva. Desterremos lo aceites de mala calidad y usemos un dosificador en spray para las ensaladas para no malgastarlo.

Verdura y fruta fresca ecológica, de temporada y de proximidad. Buscar una cooperativa de consumo nos lo pondrá más fácil.

Alimentos que igual se van un poco de precio pero que a nivel personal nos merecen la pena. En mi caso, utilizo vinagre de umeboshi porque es el que mejor me sienta. Y soy una gran fan de las semillas de cáñamo: me sacan de mucho apuros, sobretodo fuera de casa.

Cacharros. Comprar un espiralizador de 40 euros que vamos a usar dos o tres veces por semana nos parecerá barato si lo comparamos con los zoodles (espaguetis de calabacín) envasados del supermercado. Para mi fue una gran inversión la panificadora, pero también las sartenes de titanio. Son cosas que no tienen nada que ver con ser vegana pero que a mi, que evito todo lo procesado, me facilitan la vida. No hay carracho en casa que no haya sido debidamente amortizado en muy poco tiempo.

¿Y cuándo quiero un capricho?

Un capricho puede ser caro, para eso es un capricho. Unos dátiles medjoul, cacao raw… Por supuesto, hay ocasiones en las que compro procesados: barritas energéticas, quesos, embutidos, carnes, de los vegetales.

Para mi son un capricho, no una necesidad. Por ese motivo, también intento que sean de cooperativas o de personas emprendedoras veganas, que además de tener productos aptos tienen también una ética similar a la mía. Personas que no cambiarán ni dejarán de traer y buscar productos, incluso producirlos, cuando se considere que el veganismo ya no está de moda.

Lipedema: cuando querer no es poder

Seguramente no habrás oído hablar nunca del lipedema, pero cuando te has visto con unos «quilos de más» sí que has oído y una y mil veces aquello de querer es poder. Tres palabras que veo repetidas hasta la saciedad. Voy a ser muy sincera con todas vosotras desde ya: querer no es poder. Ni con los quilos, ni con el trabajo ni en realidad con nada.

Querer no es poder

Cuando nos dicen que querer es poder, nos venden la idea de que si le ponemos ganas, esfuerzo y tiempo podremos conseguir cualquier cosa. Esa idea es una maravillosa máquina de frustración que te hará culpabilizarte cuando no consigas tus objetivos a pesar del esfuerzo. Y que te hará sacar bilis por la boca cuando veas a personas que no se han esforzado en su vida en nada conseguir todo lo que tú no tienes.

Es importante ponerle ganas y esfuerzo a las cosas, pero también saber que cuando has hecho todo lo posible, sino sale, pues no sale. En ese momento tenemos que pasar a otra cosa: otro proyecto, otra perspectiva, otra estrategia. Aprender de los errores y de los fracasos es la mejor forma de madurar y crecer a nivel personal. El éxito puede estar en las cosas que menos te esperas y de las formas más insospechadas. Aunque, ¿quién quiere éxito si puedes ser simplemente feliz?

Está claro que tanto el sobrepeso como la obesidad, esta última en mayor medida, son un problema de salud. Para mi está muy claro que a la larga provocan problemas de salud muy graves. Lo ideal es estar en normopeso, hasta ahí de acuerdo. También en verdad que cada persona, si está informada, puede elegir el tipo de vida que quiera mientras no haga daño a los demás.

Cuando vayas a hacer un comentario sobre alguien, piensa que no solo no tienes toda la información, sino que juzgar a los demás no es ningún derecho.

Es difícil cuidarse cuando odiamos nuestros cuerpo y nos vemos inmersas en un ambiente asfixiantemente obesogénico. Es decir, por un lado se nos exige estar «delgadas» y a poder ser atléticas pero por el otro se nos condena a una vida sedentaria y a tener opciones poco saludables muy baratas por todas partes. Y las opciones sanas a precio de cuerno de unicornio.  Comer sano es caro y hacer deporte tampoco es gratis, las cosas como son, y hay que hacer un esfuerzo que puede no verse recompensado todo lo rápido que nos venden que son estas cosas. Hay que ponerle voluntad a la salud, al trabajo, a la familia, a las relaciones… Para encajar en un molde imposible.

Despejado este tema, vamos a por el lipedema y enteréis el porqué de mi explicación de como afronto yo la vida.

El lipedema no es obesidad, aunque pueda llegar a desarrollarse en una fase avanzada. Pero conlleva un estigma, debido a la gordofobia, con el que no es nada fácil convivir.

La nutricionista o el médico de cabecera te miran con cara de no creerse que sigues al pie de la letra sus indicaciones. Piensan que comes a escondidas o, en su desconocimiento, que es culpa de que seas, por ejemplo, vegana. Tu entorno aún sin quererlo también te culpabiliza. Y de la opinión de las personas que no te conocen mejor no hablemos. No hay más que leer los comentarios suscitados por la entrevista en Playground para ver el nivel general de tolerancia y respeto que hay: poco o ninguno. Me dieron mucha pena esos comentarios, porque a mi me resbalan un montón pero hay otras personas que no tienen el mismo aguante que yo y que también los sufren. Es una situación horrible: incomprensión, estigma social, frustración y problemas de salud, todo en uno.

El lipedema, el gran desconocido

El lipedema es un viejo desconocido en España porque nuestro sistema sanitario no lo contempla. Y digo viejo porque se conoce de su existencia hace años. Da igual que lo padezca un 11% de la población asignada como mujer al nacer, que sea un problema crónico y que pueda ser discapacitante si no se trata adecuadamente. Estás gorda y no adelgazas. Haces dieta, haces ejercicio y bajas algunos quilos pero enseguida te quedas estancada y no hay forma. Te hacen pruebas y no tienes nada, las tiroides te funcionan bien, todo está correcto. ¿Y si fuera lipedema?

lipedema

Explicado muy sencillo y muy rápido. Vamos a imaginarnos que hay unas células de tu cuerpo que no funcionan bien,las células grasas  . Estas células, los adipocitos, son las encargadas de almacenar la energía en forma de grasa. Son los contenedores de reserva de grasa y cuando hacen falta se vacían. Pero estas en concreto tienen la puerta del contenedor atascada, así que cuando hacen faltan, no liberan esa grasa para que se convierta en energía. Cuando pasa esto, aunque hagas ejercicio y dieta, ellas se quedan tan panchas exactamente igual. La grasa no se va por mucho que te esfuerces porque tu tejido graso está dañado. Puedes engordar, pero difícilmente adelgazar.

Las personas que padecen lipedema no va a adelgazar con dieta.

No, no pueden adelgazar. Engordar sí, eso ocurre por mucha dieta y ejercicio que hagan. No padecen obesidad, tienen otra enfermedad, una que se ceba en el tejido adiposo. Los tratamientos para mitigar el efecto de esta patología son quirúrgicos y no entran por la seguridad social. Sí, has leído bien: se tienen que pagar de su bolsillo una serie de operaciones. Buscando por internet puedes ver el tipo de tratamiento que es, parecido a la liposucción. Pero no te quedes con ese nombre, son técnicas diferentes y más complejas porque en el caso del lipedema hay evitar dañar el sistema linfático. No es un tratamiento estético. A la larga el lipedema se convertirá en un peligrosísimo lipolinfedema si no se trata correctamente.

Cómo detectarlo

Esta enfermedad crónica del tejido adiposo tienes las siguientes características:

  • Descompensación física y visual entre piernas gruesas y pies delgados.
  • Extremidades de grosor desproporcionado en comparación al peso y cuerpo en general.
  • Facilidad para tener hematomas.
  • No hay afectación en pies y manos, sin edema.
  • Apariencia simétrica y bilateral.
  • Aparición de venas varicosas o arañas vasculares.
  • Alta sensibilidad al dolor en las zonas afectadas.
  • Fóvea negativa, si se presiona la piel de la pierna con un dedo , la presión NO provoca una hendidura en la piel que persiste.
  • Signo de Stemmer negativo en pies y manos, es decir SÍ se puede pellizcar la piel en la primera articulación de un dedo del pie o de la mano.
  • Dolor en el tejido blando de las piernas, al andar, en reposo o al tacto.
  • Dolor en las rodillas, que puede llevar a presentar problemas al andar.
  • La edad de aparición o empeoramiento es durante la pubertad, embarazo o menopausia
  • Acumulación de grasa (fat pads) encima, por dentro y por debajo de las rodillas, y en la región exterior de los muslos/caderas.
  • Acumulación de grasa de lipedema en los brazos (Según los estudios al menos un 30% de mujeres afectadas de lipedema también tienen afectación en los brazos)
  • Pérdida de elasticidad en la piel.
  • Progresivo deterioro de la movilidad si no se trata.
  • Las dietas restrictivas en calorías no tienen apenas efecto en la grasa de lipedema.
  • Temperatura más baja en las extremidades.
  • Hipermovilidad o hiperlaxitud.

Información extraída de la web de Adalipe.

Cómo llegué hasta el lipedema

No llegué yo, me llevó esta foto de Instagram. Fue a través de una imagen que se viralizó. Una persona que sabe mucho del tema y que tuvo a bien ponerse en contacto conmigo con un montón de tacto.

Una foto publicada por Mi Dieta Vegana (@midietavegana) el


De hecho es posible que conozcáis esta foto, de mi Instagram o del artículo en el que explicaba porqué soy la vegana gorda (que no obesa). DEsde que colgué esta imagen, el verano pasado, he recibido algunos comentarios privados alertándome de que era muy probable que tuviera lipedema. Como casi la mayoría de vosotras, yo tampoco sabía que era, nunca lo había escuchado. Creía a pies juntillas que o bien no me esforzaba lo suficiente o algo iba mal en mi. Mal no me va nada, estoy todo lo saludable que puedo teniendo en cuenta que el Síndrome del Intestino irritable. Por eso de momento no me incluyo: me falta un diagnóstico profesional, aunque cumplo con prácticamente toda la lista de características.

¿Qué hacer?

Y aquí viene todo el tema del esfuerzo. A pesar de ser alguien que no cree en el maldito mantra de que «querer es poder», no podía dejar de pensar que no me esforzaba lo suficiente. Que algo hacía mal, a pesar de vivir en una de dieta continúa.

Una vez te dicen que puede ser lipedema, me encuentro que no puedo ir a mi CAP a que me deriven a un especialista. El lipedema no existe a efectos prácticos para nuestro sistema sanitario. Ponerse en manos de especialistas, lo más lógico, es buscar una aguja en un pajar.

Si crees que puede ser tu caso, por favor, contacta con Adalipe, la Asociación de afectadas de lipedema de España. Hazte socia y  lucha por el reconocimiento de esta patología para que su tratamiento sea cubierto por la seguridad social.

Hay que seguir cuidándose, pero remando en la dirección adecuada: que se tenga en cuenta esta enfermedad.

 

 

 

 

Los restaurantes que no amaban a las veganas

Restaurantes y opciones veganas

Los restaurantes que no amaban a las veganas o las veganas que no amaban las parrilladas de verdura. He dudado mucho hasta decidir el título porque la definición perfecta del veganismo en la restauración de este país es: las veganas se conforman con una parrillada de verduras. Muchas veces minúscula. Y pan, mucho pan.

Restaurantes y opciones veganas decentes

Algo que debiera ser más habitual, en muchos lugares aún es un oxímoron. Os preguntaréis a que viene este post en pleno febrero, cuando no he ido a ninguna boda, las cenas de empresa quedan lejos y la Navidad por fin ha salido de nuestras vidas. Pues el caso es que cumpleaños y celebraciones hay de forma permanente en el calendario y para algunas de nosotras, la elección del lugar condiciona que se te quede una espinita de esa noche. Sobretodo cuando acabas cenando la mitad que la mayoría de los comensales. Más aún si te dicen que puedes comer de algo y resulta que lleva lácteos y tú, además de vegana, eres intolerante a la lactosa.

Aunque pueda parecer mentira, es muy habitual que cuando una persona vegana es invitada a unaboda, acabe comiendo el siguiente menú:

Sin entrantes (o quítale el jamón al gazpacho)

Ensalada verde (o mixta y quítale el atún y el huevo que por un día no te vas a morir)

Parrillada de verduras (de las que tengamos de guarnición del entrecot)

Fruta natural 

Para ti no hay tarta, que solo comes alfalfa

Restaurantes y opciones veganas - tapa de guacamole

En realidad soy fácil de contentar: guacamole.

Te odio, parrillada

Por el mismo precio que el resto de comensales, pasas hambre y, si bebes, acabas con una borrachera considerable teniendo en cuenta la poca consistencia de la comida.

Pasa lo mismo con otras celebraciones o cenas en grupo. No importa que se haya avisado con tiempo al restaurante, que se le hayan dado ideas, que nos hayan perjurado que tienen opciones. Evidentemente, no espero opciones veganas estupendas en un asador argentino o en una marisquería. Estamos hablando de esos sitios donde supuestamente no hay problema y al final te encuentras exactamente igual que en una degustación de callos: sin nada qué comer.

Aunque ahora ya hay muchos locales que se han puesto las pilas y ofrecen unas opciones muy respetables, y los hay que saben de sus capacidades y van con la verdad por delante y te dicen que no, que no hay opción vegana, lo normal aún es acabar con la terrible parrillada de verduras.

La verdura congelada a precio de entrecot es habitual es muchos restaurantes.

Es doloroso porque la parrillada de verduras, como primer plato, bien hecha y con variedad, a mi me parece una opción excelente. Pero yo ya soy una de esas veganas que no piden parrillada nunca, ni cuando estoy en un sitio donde la hacen excelente, por las connotaciones que tiene para mi. Por los recuerdos. Me habéis convertido en una hater de las parrilladas.

Ese cumple donde todo el mundo cenó riquísimo y tu te comiste tres trozos de calabacín, uno de berenjena y unas tiras de pimiento. O esa boda donde habían prometido tener opciones suculentas, pero no lo comentaron en cocina y después de una ensalada triste vino un plato de verdura a la plancha a base del acompañamiento del resto. Esos camareros que te miran con desprecio, porque les incomodas, porque les dices que no, que no te ponga ese plato. Que dónde está el tuyo. Que porqué no te están sirviendo. Como si la culpa de no tener qué comer fuera tuya.

Vegan friendly de boquilla

La parrillada se ha convertido para muchas de nosotras en el símbolo de ese quiero y no puedo de la restauración española, incapaz a salirse de la carta, de tener miras, de adaptarse. Incapaz de hacer nada porque muchas veces todo está más que hecho y en cocina no hay ingredientes frescos. Porque se vende Quinta Gama a precio de producto de mercado.

Por mucho que intentemos evitar estos sitios poco o nada vegan friendly, tenemos compromisos sociales a los que nos gusta asistir. Queremos compartir la felicidad con nuestros seres queridos, y muchas veces acabamos pasándolo mal, con hambre, enfadadas pero calladas porque no vas a estropear el día especial de otra persona. Su momento de felicidad.

El veganismo no es una dieta. También queremos tarta.

Sí, es una crítica a la restauración que nos maltrata. Pero también un aviso para navegantes de los fogones. Los locales que no son ni chicha ni limoná son sin duda los que se tienen que poner las pilas. El veganismo no es una moda. De aquí unos años seremos más y más exigentes. Seremos suficientes como para que si la opción vegana no sea buena reclamemos el importe en la cuenta.

En Barcelona ahora hay un oasis vegano donde podemos escoger entre muchas opciones, pero también hay un espejismo donde parece que el vegan friendly domine y es absolutamente falso. El pan de hamburguesa lleva lácteos y no es vegano, querida hostelera, y estás incumpliendo la normativa sobre alérgenos.

¿No tenéis ideas? Contratad a una profesional

Hay muchas soluciones. Desde Internet a los libros de cocina, pasando por la quinta gama y los cáterings externos cuando hablamos de eventos con muchos asistentes. También se puede apostar por contactar con una persona que pueda adaptar los menús que se ofrecen habitualmente, que recordemos suelen ser cerrados. Lo mismo pasa con las cartas: añadir un par de opciones veganas de entrante y un par de principal, con algún postre más allá de la fruta que pueda ser disfrutado por todo el mundo, tampoco debería ser un problema. Pero si lo es, contratad a una profesional que os pueda diseñar esa parte de la carta.

Una de mis motivaciones para realizar el Máster en Nutrición y Salud era, precisamente, diseñar adaptaciones de cartas de restaurantes para que tuvieran opciones veganas. Estaré encantada de ayudaros a que dejéis de servir parrilladas de verduras y ensaladas insulsas.