Ser vegano es caro, pero solo si tú quieres

Ser vegano es caro, lo escuchamos últimamente mucho. Demasiado. Parece que ser vegana sea aglo de hipsters, modernas y personas famosas montadas en el dolar. El hecho de que el veganismo haya dado el salto a los medios y de repente esté de moda hace que haya mucho información al respecto. Lo cual implica, también, información de poca calidad y medias verdades.

Para empezar, el veganismo es muy heterogéneo y el gasto que hace una persona vegana depende de sus hábitos de consumo. Exactamente igual que en el caso de una persona que lleve una dieta omnívora. Pero si vamos más allá de la cesta de la compra, como hacemos las veganas, también nos tenemos que fijar en los productos de limpieza e higiene, la ropa, el calzado… En realidad, en cualquiera de los ámbitos de nuestra vida.

Siento desilusionar a los haters, pero si bien es vedad que hay personas veganas que gastan un montón, otras hacen justo lo contrario. Y la mayoría estamos en ese lado. Quizá es que hacemos menos ruidos y molamos menos, pero ahí estamos, comiendo vegetales a tope.

En mi caso y desde mi experiencia, defiendo una visión del veganismo saludable (porque si estamos sanas tendremos más fuerza para luchar por los animales) y con una cesta de la compra asequible a todo el mundo. Ser vegana no es una opción para molar en Instagram, es un compromiso ético.

garbanzos ser vegano es barato

La cesta de la compra vegana

Seguramente ya os habéis dado cuenta, si me seguís en Instagram, que suelo utilizar productos fáciles de conseguir para lo que como en el día a día. Es cierto que invierto un poco más en ciertos productos porque me sientan mejor y también porque el rendimiento que tienen es excelente. Las recetas de mi libro “Disfuta con @midietavegana” cumplen también esta máxima.

  • Fruta. Aunque la fruta exótica es cara, la de temporada no lo es. Elegir siempre que podamos producto local y de temporada, comprada a productores locales, nos ayuda a llegar a final de mes. Y les ayuda a los productores a seguir con su actividad.
  • Verdura y hortalizas. Exactamente igual que en el punto anterior. No necesitamos comer kale cada día, ni superalimentos. El brócoli y las acelgas tiene precios ajustados y los encontramos en cualquier parte. Además, si te acercas a un mercado de productores descubrirás variedades locales que en el supermecado de esa gran cadena que está en cada esquina no existen: brotones, espigalls, apionabo, acelgas y zanahorias de colores… Todo de temporada y recién recogido.
  • Legumbres. Nuestras mejores amigas. Humildes y llenas de cualidades. Son fuente de proteína de calidad y en el caso de que no tengan el aminograma completo (las proteínas son un conjuntos de aminoácidos, no algo compacto inamovible), siempre se puede complementar con un cereal. Si te parece caro el veganismo igual es porque compras precocinados,  burguers y embutido procesado para cumplir con el aporte de proteína. Pásate a las legumbres, están deliciosas en potaje, pero también en ensalada, en paté (¿qué es sino el hummus?), en croquetas o en hamburguesas caseras. Si además las compras secas y a granel, el precio se reduce aún más.
  • Seitán. El seitán envasado salió de mi cesta de la compra hace años. Me parecía carísimo y de sabor regular. En su lugar, compro gluten de trigo y lo hago casero. Como se puede congelar, lo fileteo y así tengo para todo el mes. También lo compro a granel, por lo que ha pasado en ser sin duda el filete de proteína más barato que hay en mi casa.
  • Tofu. Lo compro en los supermercados orientales. Sin soja GMO y producido localmente, es una opción muy económica en relación a los tofus de marcas de supermercados ecológicos.
  • Harinas a granel. Sí, también compro la harina a granel. Invertí en una panificadora, así que puedo hacer un pan de calidad y con harina integral de verdad sin pagar un ojo de la cara por un pan de cereales de dudosa procedencia.
  • Frutos secos a granel. Una forma excelente de conseguirlos sin tostar ni freir ni salar y así poder hacer leches vegetales, cremas y quesitos. Además de más baratos que envasados y de mayor calidad.
  • Aceite de oliva virgen. Sí, el aceite de oliva virgen es caro, pero viviendo en España no es un lujo. Sin duda, lo que es caro es utilizar aceite de semillas de cáñamo o aceite de coco. A veces no sabemos la suerte que tenemos.
  • A veces porque algo sea barato y  habitual lo desterramos y corremos a por aquello que nos venden com mejor. El caso de moda ahora es la quinoa. Vivimos en un país donde el arroz integral está a un precio muy asequible. El arroz puede complementar muchas comidas, no nos olvidemos de él y dejemos la quinoa que no sea de comercio justo en los estantes.
  • Olvídate de las modas. Si realmente quieres comer zoodles, hazlos en casa, no los compres envasados. Exactamente lo mismo con las leches vegetales.

Como veis, la base de mi cesta de la compra es muy básica. Además, no hay casi que leer etiquetas. Se trata de hacer todo lo posible en casa, algo que he visto toda la vida en mi familia.

Merece la pena invertir en…

Un buen aceite de oliva. Desterremos lo aceites de mala calidad y usemos un dosificador en spray para las ensaladas para no malgastarlo.

Verdura y fruta fresca ecológica, de temporada y de proximidad. Buscar una cooperativa de consumo nos lo pondrá más fácil.

Alimentos que igual se van un poco de precio pero que a nivel personal nos merecen la pena. En mi caso, utilizo vinagre de umeboshi porque es el que mejor me sienta. Y soy una gran fan de las semillas de cáñamo: me sacan de mucho apuros, sobretodo fuera de casa.

Cacharros. Comprar un espiralizador de 40 euros que vamos a usar dos o tres veces por semana nos parecerá barato si lo comparamos con los zoodles (espaguetis de calabacín) envasados del supermercado. Para mi fue una gran inversión la panificadora, pero también las sartenes de titanio. Son cosas que no tienen nada que ver con ser vegana pero que a mi, que evito todo lo procesado, me facilitan la vida. No hay carracho en casa que no haya sido debidamente amortizado en muy poco tiempo.

¿Y cuándo quiero un capricho?

Un capricho puede ser caro, para eso es un capricho. Unos dátiles medjoul, cacao raw… Por supuesto, hay ocasiones en las que compro procesados: barritas energéticas, quesos, embutidos, carnes, de los vegetales.

Para mi son un capricho, no una necesidad. Por ese motivo, también intento que sean de cooperativas o de personas emprendedoras veganas, que además de tener productos aptos tienen también una ética similar a la mía. Personas que no cambiarán ni dejarán de traer y buscar productos, incluso producirlos, cuando se considere que el veganismo ya no está de moda.

Lipedema: cuando querer no es poder

Seguramente no habrás oído hablar nunca del lipedema, pero cuando te has visto con unos “quilos de más” sí que has oído y una y mil veces aquello de querer es poder. Tres palabras que veo repetidas hasta la saciedad. Voy a ser muy sincera con todas vosotras desde ya: querer no es poder. Ni con los quilos, ni con el trabajo ni en realidad con nada.

Querer no es poder

Cuando nos dicen que querer es poder, nos venden la idea de que si le ponemos ganas, esfuerzo y tiempo podremos conseguir cualquier cosa. Esa idea es una maravillosa máquina de frustración que te hará culpabilizarte cuando no consigas tus objetivos a pesar del esfuerzo. Y que te hará sacar bilis por la boca cuando veas a personas que no se han esforzado en su vida en nada conseguir todo lo que tú no tienes.

Es importante ponerle ganas y esfuerzo a las cosas, pero también saber que cuando has hecho todo lo posible, sino sale, pues no sale. En ese momento tenemos que pasar a otra cosa: otro proyecto, otra perspectiva, otra estrategia. Aprender de los errores y de los fracasos es la mejor forma de madurar y crecer a nivel personal. El éxito puede estar en las cosas que menos te esperas y de las formas más insospechadas. Aunque, ¿quién quiere éxito si puedes ser simplemente feliz?

Está claro que tanto el sobrepeso como la obesidad, esta última en mayor medida, son un problema de salud. Para mi está muy claro que a la larga provocan problemas de salud muy graves. Lo ideal es estar en normopeso, hasta ahí de acuerdo. También en verdad que cada persona, si está informada, puede elegir el tipo de vida que quiera mientras no haga daño a los demás.

Cuando vayas a hacer un comentario sobre alguien, piensa que no solo no tienes toda la información, sino que juzgar a los demás no es ningún derecho.

Es difícil cuidarse cuando odiamos nuestros cuerpo y nos vemos inmersas en un ambiente asfixiantemente obesogénico. Es decir, por un lado se nos exige estar “delgadas” y a poder ser atléticas pero por el otro se nos condena a una vida sedentaria y a tener opciones poco saludables muy baratas por todas partes. Y las opciones sanas a precio de cuerno de unicornio.  Comer sano es caro y hacer deporte tampoco es gratis, las cosas como son, y hay que hacer un esfuerzo que puede no verse recompensado todo lo rápido que nos venden que son estas cosas. Hay que ponerle voluntad a la salud, al trabajo, a la familia, a las relaciones… Para encajar en un molde imposible.

Despejado este tema, vamos a por el lipedema y enteréis el porqué de mi explicación de como afronto yo la vida.

El lipedema no es obesidad, aunque pueda llegar a desarrollarse en una fase avanzada. Pero conlleva un estigma, debido a la gordofobia, con el que no es nada fácil convivir.

La nutricionista o el médico de cabecera te miran con cara de no creerse que sigues al pie de la letra sus indicaciones. Piensan que comes a escondidas o, en su desconocimiento, que es culpa de que seas, por ejemplo, vegana. Tu entorno aún sin quererlo también te culpabiliza. Y de la opinión de las personas que no te conocen mejor no hablemos. No hay más que leer los comentarios suscitados por la entrevista en Playground para ver el nivel general de tolerancia y respeto que hay: poco o ninguno. Me dieron mucha pena esos comentarios, porque a mi me resbalan un montón pero hay otras personas que no tienen el mismo aguante que yo y que también los sufren. Es una situación horrible: incomprensión, estigma social, frustración y problemas de salud, todo en uno.

El lipedema, el gran desconocido

El lipedema es un viejo desconocido en España porque nuestro sistema sanitario no lo contempla. Y digo viejo porque se conoce de su existencia hace años. Da igual que lo padezca un 11% de la población asignada como mujer al nacer, que sea un problema crónico y que pueda ser discapacitante si no se trata adecuadamente. Estás gorda y no adelgazas. Haces dieta, haces ejercicio y bajas algunos quilos pero enseguida te quedas estancada y no hay forma. Te hacen pruebas y no tienes nada, las tiroides te funcionan bien, todo está correcto. ¿Y si fuera lipedema?

lipedema

Explicado muy sencillo y muy rápido. Vamos a imaginarnos que hay unas células de tu cuerpo que no funcionan bien,las células grasas  . Estas células, los adipocitos, son las encargadas de almacenar la energía en forma de grasa. Son los contenedores de reserva de grasa y cuando hacen falta se vacían. Pero estas en concreto tienen la puerta del contenedor atascada, así que cuando hacen faltan, no liberan esa grasa para que se convierta en energía. Cuando pasa esto, aunque hagas ejercicio y dieta, ellas se quedan tan panchas exactamente igual. La grasa no se va por mucho que te esfuerces porque tu tejido graso está dañado. Puedes engordar, pero difícilmente adelgazar.

Las personas que padecen lipedema no va a adelgazar con dieta.

No, no pueden adelgazar. Engordar sí, eso ocurre por mucha dieta y ejercicio que hagan. No padecen obesidad, tienen otra enfermedad, una que se ceba en el tejido adiposo. Los tratamientos para mitigar el efecto de esta patología son quirúrgicos y no entran por la seguridad social. Sí, has leído bien: se tienen que pagar de su bolsillo una serie de operaciones. Buscando por internet puedes ver el tipo de tratamiento que es, parecido a la liposucción. Pero no te quedes con ese nombre, son técnicas diferentes y más complejas porque en el caso del lipedema hay evitar dañar el sistema linfático. No es un tratamiento estético. A la larga el lipedema se convertirá en un peligrosísimo lipolinfedema si no se trata correctamente.

Cómo detectarlo

Esta enfermedad crónica del tejido adiposo tienes las siguientes características:

  • Descompensación física y visual entre piernas gruesas y pies delgados.
  • Extremidades de grosor desproporcionado en comparación al peso y cuerpo en general.
  • Facilidad para tener hematomas.
  • No hay afectación en pies y manos, sin edema.
  • Apariencia simétrica y bilateral.
  • Aparición de venas varicosas o arañas vasculares.
  • Alta sensibilidad al dolor en las zonas afectadas.
  • Fóvea negativa, si se presiona la piel de la pierna con un dedo , la presión NO provoca una hendidura en la piel que persiste.
  • Signo de Stemmer negativo en pies y manos, es decir SÍ se puede pellizcar la piel en la primera articulación de un dedo del pie o de la mano.
  • Dolor en el tejido blando de las piernas, al andar, en reposo o al tacto.
  • Dolor en las rodillas, que puede llevar a presentar problemas al andar.
  • La edad de aparición o empeoramiento es durante la pubertad, embarazo o menopausia
  • Acumulación de grasa (fat pads) encima, por dentro y por debajo de las rodillas, y en la región exterior de los muslos/caderas.
  • Acumulación de grasa de lipedema en los brazos (Según los estudios al menos un 30% de mujeres afectadas de lipedema también tienen afectación en los brazos)
  • Pérdida de elasticidad en la piel.
  • Progresivo deterioro de la movilidad si no se trata.
  • Las dietas restrictivas en calorías no tienen apenas efecto en la grasa de lipedema.
  • Temperatura más baja en las extremidades.
  • Hipermovilidad o hiperlaxitud.

Información extraída de la web de Adalipe.

Cómo llegué hasta el lipedema

No llegué yo, me llevó esta foto de Instagram. Fue a través de una imagen que se viralizó. Una persona que sabe mucho del tema y que tuvo a bien ponerse en contacto conmigo con un montón de tacto.

Una foto publicada por Mi Dieta Vegana (@midietavegana) el


De hecho es posible que conozcáis esta foto, de mi Instagram o del artículo en el que explicaba porqué soy la vegana gorda (que no obesa). DEsde que colgué esta imagen, el verano pasado, he recibido algunos comentarios privados alertándome de que era muy probable que tuviera lipedema. Como casi la mayoría de vosotras, yo tampoco sabía que era, nunca lo había escuchado. Creía a pies juntillas que o bien no me esforzaba lo suficiente o algo iba mal en mi. Mal no me va nada, estoy todo lo saludable que puedo teniendo en cuenta que el Síndrome del Intestino irritable. Por eso de momento no me incluyo: me falta un diagnóstico profesional, aunque cumplo con prácticamente toda la lista de características.

¿Qué hacer?

Y aquí viene todo el tema del esfuerzo. A pesar de ser alguien que no cree en el maldito mantra de que “querer es poder”, no podía dejar de pensar que no me esforzaba lo suficiente. Que algo hacía mal, a pesar de vivir en una de dieta continúa.

Una vez te dicen que puede ser lipedema, me encuentro que no puedo ir a mi CAP a que me deriven a un especialista. El lipedema no existe a efectos prácticos para nuestro sistema sanitario. Ponerse en manos de especialistas, lo más lógico, es buscar una aguja en un pajar.

Si crees que puede ser tu caso, por favor, contacta con Adalipe, la Asociación de afectadas de lipedema de España. Hazte socia y  lucha por el reconocimiento de esta patología para que su tratamiento sea cubierto por la seguridad social.

Hay que seguir cuidándose, pero remando en la dirección adecuada: que se tenga en cuenta esta enfermedad.

 

 

 

 

Los restaurantes que no amaban a las veganas

Restaurantes y opciones veganas

Los restaurantes que no amaban a las veganas o las veganas que no amaban las parrilladas de verdura. He dudado mucho hasta decidir el título porque la definición perfecta del veganismo en la restauración de este país es: las veganas se conforman con una parrillada de verduras. Muchas veces minúscula. Y pan, mucho pan.

Restaurantes y opciones veganas decentes

Algo que debiera ser más habitual, en muchos lugares aún es un oxímoron. Os preguntaréis a que viene este post en pleno febrero, cuando no he ido a ninguna boda, las cenas de empresa quedan lejos y la Navidad por fin ha salido de nuestras vidas. Pues el caso es que cumpleaños y celebraciones hay de forma permanente en el calendario y para algunas de nosotras, la elección del lugar condiciona que se te quede una espinita de esa noche. Sobretodo cuando acabas cenando la mitad que la mayoría de los comensales. Más aún si te dicen que puedes comer de algo y resulta que lleva lácteos y tú, además de vegana, eres intolerante a la lactosa.

Aunque pueda parecer mentira, es muy habitual que cuando una persona vegana es invitada a unaboda, acabe comiendo el siguiente menú:

Sin entrantes (o quítale el jamón al gazpacho)

Ensalada verde (o mixta y quítale el atún y el huevo que por un día no te vas a morir)

Parrillada de verduras (de las que tengamos de guarnición del entrecot)

Fruta natural 

Para ti no hay tarta, que solo comes alfalfa

Restaurantes y opciones veganas - tapa de guacamole

En realidad soy fácil de contentar: guacamole.

Te odio, parrillada

Por el mismo precio que el resto de comensales, pasas hambre y, si bebes, acabas con una borrachera considerable teniendo en cuenta la poca consistencia de la comida.

Pasa lo mismo con otras celebraciones o cenas en grupo. No importa que se haya avisado con tiempo al restaurante, que se le hayan dado ideas, que nos hayan perjurado que tienen opciones. Evidentemente, no espero opciones veganas estupendas en un asador argentino o en una marisquería. Estamos hablando de esos sitios donde supuestamente no hay problema y al final te encuentras exactamente igual que en una degustación de callos: sin nada qué comer.

Aunque ahora ya hay muchos locales que se han puesto las pilas y ofrecen unas opciones muy respetables, y los hay que saben de sus capacidades y van con la verdad por delante y te dicen que no, que no hay opción vegana, lo normal aún es acabar con la terrible parrillada de verduras.

La verdura congelada a precio de entrecot es habitual es muchos restaurantes.

Es doloroso porque la parrillada de verduras, como primer plato, bien hecha y con variedad, a mi me parece una opción excelente. Pero yo ya soy una de esas veganas que no piden parrillada nunca, ni cuando estoy en un sitio donde la hacen excelente, por las connotaciones que tiene para mi. Por los recuerdos. Me habéis convertido en una hater de las parrilladas.

Ese cumple donde todo el mundo cenó riquísimo y tu te comiste tres trozos de calabacín, uno de berenjena y unas tiras de pimiento. O esa boda donde habían prometido tener opciones suculentas, pero no lo comentaron en cocina y después de una ensalada triste vino un plato de verdura a la plancha a base del acompañamiento del resto. Esos camareros que te miran con desprecio, porque les incomodas, porque les dices que no, que no te ponga ese plato. Que dónde está el tuyo. Que porqué no te están sirviendo. Como si la culpa de no tener qué comer fuera tuya.

Vegan friendly de boquilla

La parrillada se ha convertido para muchas de nosotras en el símbolo de ese quiero y no puedo de la restauración española, incapaz a salirse de la carta, de tener miras, de adaptarse. Incapaz de hacer nada porque muchas veces todo está más que hecho y en cocina no hay ingredientes frescos. Porque se vende Quinta Gama a precio de producto de mercado.

Por mucho que intentemos evitar estos sitios poco o nada vegan friendly, tenemos compromisos sociales a los que nos gusta asistir. Queremos compartir la felicidad con nuestros seres queridos, y muchas veces acabamos pasándolo mal, con hambre, enfadadas pero calladas porque no vas a estropear el día especial de otra persona. Su momento de felicidad.

El veganismo no es una dieta. También queremos tarta.

Sí, es una crítica a la restauración que nos maltrata. Pero también un aviso para navegantes de los fogones. Los locales que no son ni chicha ni limoná son sin duda los que se tienen que poner las pilas. El veganismo no es una moda. De aquí unos años seremos más y más exigentes. Seremos suficientes como para que si la opción vegana no sea buena reclamemos el importe en la cuenta.

En Barcelona ahora hay un oasis vegano donde podemos escoger entre muchas opciones, pero también hay un espejismo donde parece que el vegan friendly domine y es absolutamente falso. El pan de hamburguesa lleva lácteos y no es vegano, querida hostelera, y estás incumpliendo la normativa sobre alérgenos.

¿No tenéis ideas? Contratad a una profesional

Hay muchas soluciones. Desde Internet a los libros de cocina, pasando por la quinta gama y los cáterings externos cuando hablamos de eventos con muchos asistentes. También se puede apostar por contactar con una persona que pueda adaptar los menús que se ofrecen habitualmente, que recordemos suelen ser cerrados. Lo mismo pasa con las cartas: añadir un par de opciones veganas de entrante y un par de principal, con algún postre más allá de la fruta que pueda ser disfrutado por todo el mundo, tampoco debería ser un problema. Pero si lo es, contratad a una profesional que os pueda diseñar esa parte de la carta.

Una de mis motivaciones para realizar el Máster en Nutrición y Salud era, precisamente, diseñar adaptaciones de cartas de restaurantes para que tuvieran opciones veganas. Estaré encantada de ayudaros a que dejéis de servir parrilladas de verduras y ensaladas insulsas.

Manicura vegana en Barcelona: Kolors Nail Bar

Un servicio de manicura vegana es bastante más difícil de encontrar de lo que parece. Las personas veganas buscamos que en todas nuestras acciones la ética para con todos los animales. Eso incluye, por ejemplo, no usar cosméticos testados en animales ni brillo de uñas a base de escamas de pescado. ¿A que parece increíble? Pues no es lo es… Ya hay muchas marcas que se han puesto las pilas en el ámbito del testado en animales. Otras también han decidido la eliminación de químicos dañinos como pueden ser los parabenos. Y por último tenemos las que además de todo eso, formulan con ingredientes orgánicos en vez de sintéticos.

Claro que la manicura no se reduce a simplemente a la laca de uñas: hay muchos otros productos implicados que debemos tener en cuenta.

Manicura Vegana Barcelona

En Barcelona tenemos la suerte de contar con Kolors Nail Bar, un espacio dedicado a las uñas que hacen manis y pedis veganas. Una de las tres marcas con las que trabajan es vegana: SpaRitual. Además de tener un personal experto y muy amable y un local impecable, si pides una manicura vegana sabrán exactamente qué productos usar.

Mi manicura vegana

Os voy a explicar el paso a paso que me hicieron en Kolors Nail Bar, en este caso una manicura orgánica completa con un color precioso de SpaRitual de su serie GOLD, que dura una semana completa en perfecto estado y que os recomiendo.

  • Cortar
  • Limar
  • Retirar cutículas
  • Masaje hidratante
  • Esmaltar

En total, una media hora en muy buenas manos, con una atención muy personalizada y muy relajante.

Manicura Vegana Cutículas

Aunque hace algunos meses que conozco este espacio, no os quería hablar de él hasta probarlo, y lo cierto es que me ha encantado. El mismo día siempre están bonitas, pero cuando llevas un par de días con ellas y siguen brillando sabes que has acertado.

Manicura Vegana Kolors Nailbar

Kolors Nailbar

Carrer de Pau Claris, 112

08009 Barcelona

Soy la vegana gorda

Soy la vegana gorda. No, no soy la única persona que siendo vegana tiene sobrepeso u obesidad. Pero seguramente soy la instagrammer vegana que poniendo fotos de comida saludable tenga más celulitis y el culo más gordo. Ahora mismo esto es así y no se puede hacer mucho a corto plazo.

Hay varios temas sobre los que he reflexionado desde que hace algunos meses, en verano, puse algunas fotos mías de cuerpo entero. En la playa. En bikini. Justo cuando había vuelto a ganar peso. Es decir, estando, a nivel de grasa y musculatura, peor que nunca. Lo hice porque soy consciente que cuerpos como el mío son muy poco habituales en Instagram y mucho menos si estamos hablando de alguien que, además de vegana, está catalogada como healthy. Tengo muy claro que ni el sobrepeso ni la obesidad son saludables, pero flagelarse por tener una condición física concreta tampoco lo es.

¿A que viene esta entrada en enero, y no hace seis meses?

Pues que fue poner la típica imagen de las 9 fotos con más Me gusta, donde salen esas fotos mías en la playa, y volver a salir algunos comentarios al respecto.

Una foto publicada por Mi Dieta Vegana (@midietavegana) el

Quererse y aceptarse es necesario también para tener una vida saludable. Que no se nos olvide nunca. Cuidarse de verdad nace del amor por una misma, no de la obsesión por la báscula o por la vergüenza de la talla. La salud, que para mi es primordial en la vida, es un todo. La parte de cuidados emocionales y psicológicos la descuidamos, por desgracia, muchas veces.

El problema de la imagen es que soy vegana y gorda. Recibí muchos comentarios ofensivos por la primera foto así colgué este verano. Personas que no se podían creer que fueses vegana con ese cuerpo, que aseguraban que comía a escondidas o que hacía dos días que era vegana y que todo era producto de las hamburguesas que me había comido. La verdad del porqué tengo el sobrepeso que tengo comiendo lo que como no la sabe ni mi dietista ni mi doctora digestiva, pero hablar en las redes sociales ya sabemos que es gratis. Que tengo una capa de grasa y debajo un montón de músculo lo dejamos ya si eso para otro día.

El problema es bicéfalo: por un lado, la gordofobia, y por el otro, la asociación que se hace del veganismo como dieta para perder peso. Al final es una imagen que está ahí, en la cabeza de la mayoría, porque si vamos a las redes sociales y miramos personas veganas con muchos seguidores veremos, en general, cuerpos delgados, a veces musculados, otros no, pero delgados y normativos en su mayoría.

Así que sí, lo habitual es que la población que es vegana y vegetariana no sufra tanto de obesidad y sobrepeso. Pero eso no quiere decir que no existamos.

El veganismo no es un dieta, y si lo es hablamos en términos culturales y lo podemos discutir otro día, no de pérdida de peso, no a nivel sanitario o salud, y nos tenemos que meter en antropología. Las personas veganas llevamos una dieta 100% vegetal, es decir vegetariana. Pero por ser vegetariana no se pierde peso directamente. Se puede ser vegana gorda, como se puede ser vegana y ser deportista élite. El veganismo no implica de forma automática dieta saludable o deporte, implica ética y conciencia hacia los animales no humanos.

Es cierto que todos los estudios comentan que una dieta vegetariana saludable, ya que de por sí no tiene porqué serlo, permite a las personas que lo son mantener un IMC más bajo que a la población general, y con ello dentro de lo que se llama “normopeso”. Eso que en la calle decimos estar bien, o estar delgada. Aunque a veces estamos en normopeso y nos digan que estamos gordas. Ya sabemos que tenemos unos cánones de belleza un poco insanos por estas latitudes.

Claro que aquí entra la gordofobia. Al final, Instagram va de fotos bonitas a los ojos de los demás. La belleza está en los ojos del que mira, dicen. Una foto en bikini nos expone a la opinión de todo el mundo. Así que es más que normal que muchas personas no quieran sufrir el ataque de trols y desconocidos. Es normal que muchas chicas prefieran no exponerse cuando su cuerpo no es lo que los demás esperan. ¿Y que parece que muchas personas esperaban de mi? Una chica delgada y sin celutitis.

Una persona con inseguridad física lo último que necesita es una horda trol insultándole de la forma más cruel. Así que nos encontramos con un montón de chicas delgadas, veganas, saludables en bikini. Y claro, parece que alguien con sobrepeso tipo II no pueda alimentarse solo de vegetales. Mis lorzas no pueden ser veganas para algunas personas. O debe ser que soy muy vaga, o es que en realidad como mucho y a escondidas. Empieza de nuevo el bucle. La cuestión es juzgar a alguien porque sí, porque está gorda.

Playa bikini gordobofia

Otro de los problemas es que, además, se relaciona muchas veces a las dietas vegetariana con los Trastornos de Conducta Alimentaria. Aunque no haya evidencia científica. Aunque se estén haciendo estudios ahora, cuando hay población suficiente e interés en ello.

Es cierto que una de las estrategias que usan algunas personas son TCA para no comer ciertos alimentos es decir que son vegetarianas. También es posible que haya personas que disfracen su ortorexia (obsesión por comer saludable, hasta el punto de no poder comer prácticamente nada) con el veganismo. Sí que es cierto que las dietas estrictas hipocalóricas son factores desencadenantes. Ahora bien, tratar el vegetariasmo como factor de riesgo es como hacer lo mismo con la dieta mediterránea. Hay que distinguir una cosa de la otra. Como hay que distinguir correlación de causalidad.

Además, tristemente, las personas que con más odio me comentaron ni siquiera eran vegetarianas o veganas. Les debió parecer divertido convertirse en haters del veganismo metiéndose con una vegana gorda.

Yo no sé en qué peso estaré la próxima vez que me haga una foto así, pero no voy a dejar de ponerla por miedo a los comentarios. Soy mucho más que el peso que me marca la báscula. Y más que una cuenta en Instagram.

El anti-frizz vegano y eco que funciona

anti-frizz vegano

Muchas sabéis lo que cuesta encontrar un buen anti-frizz vegano. Una misión imposible, hasta ahora.

Mi pelo nunca me ha gustado mucho porque se encrespa de forma brutal. Con el tiempo, descubrí que no era solo mi pelo: el agua dura y la humedad típica de Barcelona eran los auténticos responsables. Ahora que tengo el pelo decolorado, aunque no lo tenga muy castigado, aún es peor. Así que me alegré mucho cuando me enteré de la existencia de este nuevo producto.

He probado otros productos pero conforme vas acotando cosméticos se hace todo más complicado,  ya que la miel es el típico ingrediente acondicionador que se usa en la cosmética natural. A mi me gusta que las abejas estén tranquilamente viviendo su vida y haciendo sus cosas, sin que nadie les quite la comida ni las moleste. Y menos para formular un anti-frizz vegano.

Menos mal que hay otros acondicionadores elaceite de coco orgánico y rosa polar ártica. Este es el ingrediente estrella del anti-frizz vegano de Freshly Cosmetics: la rosa polar bloquea la humedad. Otro ingrediente es el vinagre de manzana, que aporta brillo al cabello.

Es ideal para utilizar con el Champú reparador de la misma marca, ya que juntos forman del Haircare Detox Plan.

cosmetica-natural-detox-acondicionador-reparador-anti-frizz

Una de las cosas que además me gustan de Freshly Cosmétics, a parte del increíble olor que tienen sus productos, es que no encontrarás ni parabenos, conservantes que a la vez son peligrosos disruptores endocrinos,  ni siliconas, que te dan una falsa sensación de suavidad pero en realidad ensucian el pelo y no dejan que se oxigene. Por eso mismo se autodenominan detox: sin tóxicos de uso externo ayudas a tu cuerpo a funcionar mejor.

Además sus ingredientes están certificados ecológicos, es auténtica cosmética natural con envases reciclables. A mi me han convencido, ¡ya me contarás si a ti también!

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Couleur Caramel: cosmética natural con alternativas veganas

La cosmética natural es mi verdadero dolor de cabeza desde que soy vegetariana, incluso antes de ver vegana. Para mi es fundamental que todos los productos que hay en casa, cosméticos o de higiene, sean absolutamente libres de testado animal, y por supuesto intento que todo sean veganos. Y digo intento porque muchas veces parece que sí pero luego leyendo foros y actualizaciones de blogs de cosmética y belleza enfocados al veganismo me encuentra que no lo son.

Así que agradezco enormemente a marcas como Couleur Caramel que se adentren en la cosmética natural vegana ofreciendo productos con el distintivo, algo que me hace la vida más fácil.

Otra cosa que me encanta es, sin duda, que sea cosmética certificada bio. Los productos Couleur Caramel que probé venían en cajitas de cartón reciclado, con el sello ECOCERT. No es ningún secreto que me preocupa mucho que todo lo que como y lo que me pongo en la piel tenga los mínimos tóxicos posibles, así que para mi es un plus siempre.

Couleur Caramel - Opciones veganas

Soy una persona que utiliza muy pocos productos pero que quiere que esos productos sean de buena calidad y dejen un acabado perfecto, por eso me han encantado las dos cosas que me han dado a probar. Se nota que es maquillaje profesional. El labial rojo tiene un color precioso y los polvos mosaicos son una buena solución para mi, que busco un producto que me deje lo más natural posible.

Aquí os dejo con una entrevista que las chicas de Couleur Caramaleme han hecho para el blog.

Frutas y verduras de temporada

Si bien es cierto que por precio consumir ecológico puede ser complicado, comprar frutas y verduras de temporada y de proximidad es uno de esos propósitos de Año Nuevo que deberíamos hacer.

Consumir fruta y verdura de temporada tiene muchas ventajas: en parte, es lo que nuestro cuerpo necesita y a lo que ha estado acostumbrado durante cientos de años. Además, comprando de esta forma evitamos importaciones de tierras  lejanas, que implican tanto contaminación por transporte como, por desgracia,  muchas veces explotación intensiva de terrenos de otros países a costa de cultivos propios o agriculturas de supervivencia para la población local.

Me han gustado mucho estas infografías de la FACPE, la Federación Andaluza de Consumidores y Productores Ecológicos. Esta información varía mucho según donde vivamos, así que hay que buscar la de la zona geográfica que corresponda.
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